LA DESPEDIDA DE LA ITALIA DE PIRLO

ImagenUruguay venció a Italia en un partido bronco, duro y emocionante. El gol de Godín en los minutos finales mandó a la azzurra a la lona. A Italia no la pudo levantar ni la exquisita dirección de Pirlo, ni el manejo del osado Verratti, ni el constante salvavidas que es Buffon. Prandelli ha formado un equipo alejado del planteamiento histórico de la azzurra, renunciando (sobre el papel) al catenaccio y apostando por el juego coral que proponen Pirlo y compañía. Ante Inglaterra pudo desplegar su mejor juego pero naufragó frente a Costa Rica y Uruguay. Curiosamente a esta Italia que parte de la posesión para desarrollar su juego, le ha faltado la tensión competitiva de sus predecesoras. Ha recibido goles a balón parado y también le ha faltado un fuoriclasse que ejecutara el brillante plan de Pirlo y Prandelli, algo que sí tuvo en las grandes selecciones italianas. Un Totti o un Roberto Baggio, futbolistas que parecían de otra especie en medio de los Cannavaro, Camoranesi, Tasotti o Baresi. Fue un triste final para la Italia de Pirlo y Prandelli. También lo será para Buffon que cerró su trayectoria en la selección con una gran actuación.

Uruguay es un equipo antipático, trabajador, que asfixia en la presión y juega al límite. Se empleó con dureza ante una Italia que se dejó intimidar. Los uruguayos se dedicaron a contener y a enmarañar el partido, mientras los italianos amasaban la jugada con cautela. Solo el pincel de Pirlo y los destellos de Verratti parecían proponer algo distinto. La azzurra dominó la posesión pero jugó sin profundidad y Uruguay amenazó con una delantera de renombre. Aún así sus grandes delanteros también saben replegarse y son capaces de pegar si es necesario. Cavani se sacrifica por su equipo como nadie y Suárez volvió por sus fueros con un mordisco a Chiellini.

Imagen

Italia, pese a presumir de una propuesta valiente y atractiva, fue conservadora en el juego. Le faltó velocidad en la circulación para desmantelar el entramado defensivo uruguayo y debió ir a por el partido cuando las cosas no estaban en su contra. Ballotelli no recibía, perdido en guerrillas con la defensa, e Inmobile se dedicaba a desmarques intrascendentes. Italia no puso en aprietos a Muslera. Las avanzadillas de los uruguayos fueron neutralizadas por Buffon, que mostró reflejos felinos a los 38 años, en su último partido con la azzurra. En la segunda parte Italia siguió jugando de forma lenta y previsible y Uruguay se sentía cada vez más cómoda. El resultado iba en su contra pero parecía consciente de que los detalles estaban a su favor. Antes de que el Cebolla Rodríguez inquietara a la defensa italiana se produjo una de las jugadas claves del partido. Marchisio intentó ganar un balón dividido pero acabó pisando a Arevalo y el árbitro le expulsó. En aquel momento Italia consiguió el pretexto perfecto para encerrarse y Uruguay fue a buscar el partido. Los italianos no renunciaron al juego pero fueron concediendo cada vez más metros. Buffon volvió a resolver las oportunidades uruguayas, especialmente un mano a mano ante Luis Suárez. Y entonces llegó la secuencia que decidió el partido. Suárez, en aparente lucha por un balón dividido, mordió a Chiellini y el defensa de la Juventus respondió con un codazo. Se armó un barullo y en la jugada siguiente llegó un córner. Entonces Godín se alzo por encima de todos y remató, casi con la espalda (con “el alma” según el central uruguayo), a gol. El defensa del Atlético se ha acostumbrado a marcar goles decisivos.

Italia se fue a por el partido. Debilitada por la expulsión de Marchisio, la lesión de Verratti y la fatiga de Pirlo, fue todo coraje y corazón y buscó el empate. Cassano ofreció buenos minutos y su equipo tuvo oportunidades para lograr el pase a octavos. Aún así le faltó el oficio, el acierto y el oportunismo de otras ocasiones. Suárez y los uruguayos disfrutaron de espacios cuando Italia se volcó en busca del empate. Pero el delantero del Liverpool parece lejos de su mejor versión física y le falta esa chispa que origina los desequilibrios. Además se arriesga a una sanción tras un nuevo mordisco, esta vez a Chiellini.

Imagen

El árbitro señaló el fin del encuentro y con él Italia abandona Brasil. Una Italia con una propuesta romántica, una filosofía de juego atractiva, pero a la que le han faltado recursos ante rivales competitivos y ordenados. El partido fue un cruel epitafio para la selección del sensato Prandelli, del genial Pirlo y del eterno Buffon.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s