Martí Perarnau: “Del juego me interesa todo. Me aburre lo que rodea al fútbol”

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Martí Perarnau (Barcelona, 1955) ha dedicado toda su vida al deporte. Fue atleta olímpico en Moscú 1980, campeón de España en todas las categorías y ostentó el récord nacional de salto de altura (2,21 m). Incluso antes de su retirada, ya mostró que su futuro estaba vinculado al periodismo deportivo. En sus inicios como atleta, tuvo un primer puesto como periodista en el Diario de Barcelona. En 1976 fue el jefe de la redacción deportiva de Mundo Diario. Ha dirigido la sección de deportes de TVE en Cataluña, Radio Barcelona (Cadena SER) y fue el director de comunicación y publicidad de Antena 3 Televisión hasta 1995. También estuvo al mando del centro de prensa de los Juegos Olímpicos de Barcelona 1992.

Desde 1995 dirige una productora publicitaria, ha participado en distintos medios y ha creado el espacio digital Perarnau Magazine, que tiene desde 2013 su propia edición en papel: The Tactical Room. En 2011 publicó Senda de campeones (Editorial Córner) que describía la metodología de la cantera del Barcelona. Desde 2013 su carrera está unida a la de Pep Guardiola. Relató el primer año del técnico en el Bayern Múnich en Herr Pep (Editorial Córner, 2013), que alcanzó un gran éxito internacional. Y en 2016 publicó Pep Guardiola. La Metamorfosis (Editorial Córner), en el que hace un recorrido por los años del técnico en Múnich, describe sus puntos de evolución y ofrece un breve esbozo de su llegada a Manchester. Perarnau es testigo directo de las lecciones del técnico y, a la vez, uno de sus grandes confidentes.

Martí Perarnau posee una mirada especial sobre el deporte, alejada del ruido de las tertulias. Le interesan los matices que tienen que ver con el juego, las historias que no se han contado y la vinculación que tiene el deporte con la literatura y el contexto social.

 De Guardiola me fascinó su capacidad inagotable de seguir buscando esa perfección que todos sabemos -por supuesto, él también- que es inalcanzable.

Es en los momentos de mayor dificultad cuando tu propuesta puede salvarte (…) si crees en tu propuesta debes intentar aplicarla precisamente cuando las cosas están más difíciles.

¿Qué es lo que te interesó de Pep Guardiola para seguir su trayectoria tan de cerca? ¿Qué te fascinó de él?

Cuando Pep empezó a entrenar al primer equipo del Barça yo fui bastante escéptico respecto de su rendimiento y así lo mostré en varios artículos, pero también advertía algo especial en aquel inicio lleno de sombras, así que decidí observar con mucha atención lo que llegaría a continuación. Y llegó la que probablemente es la etapa más fructífera y feliz de ningún equipo en la historia. Con todo, ni siquiera conocía a Pep hasta que la oportunidad surgió en Múnich. Me fascinó su capacidad inagotable de seguir buscando esa perfección que todos sabemos –por supuesto, él también– que es inalcanzable. Pep sigue buscando esa perfección a base de trabajar, estudiar, equivocarse, corregir sus errores y seguir trabajando. En esto es infatigable.

Dice Lorenzo Buenaventura que Alemania cambió a Guardiola y Pep cambió Alemania, ¿crees que Inglaterra está cambiando la visión del deporte de Guardiola y que Pep podrá cambiar el contexto del fútbol inglés?

No creo que cambie su visión del deporte, pero sí su aproximación al fútbol. A la fuerza está aprendiendo nuevos factores que influyen en el juego en Inglaterra de un modo mucho más insistente que en otros lugares. En realidad, él fue a la Premier League precisamente a esto: a aprender cosas nuevas. ¿Podrá cambiar Pep el fútbol inglés? Responderé con otras dos preguntas: ¿Ha cambiado el fútbol español tras la etapa de Guardiola en el Barcelona? ¿Aceptó el fútbol alemán los cambios que le propuso Pep desde el Bayern? No tengo unas respuestas concluyentes.

En el libro hay grandes pasajes que describen su relación con Neuer, Xabi Alonso, Alaba, Lahm o Kimmich. ¿Nos puedes hablar de su sintonía con ellos, de lo que les unía y del legado que ha dejado en Alemania a través de sus jugadores?

Se ha sentido muy unido a ellos durante estos tres años en el Bayern. En primer lugar, porque estos jugadores que mencionas –y otros como Robben, Thiago, Coman, Douglas Costa, Boateng, Badstuber, Rafinha…– son muy buena gente, verdaderamente buena gente. Y en segundo lugar, porque Pep es muy sentimental, al contrario de lo que en ocasiones se piensa de él. Le gusta sentirse próximo a los jugadores y en Alemania comprendió que esta proximidad no equivale a correr riesgos en la gestión.

El legado es especialmente emocional o por lo menos eso es lo que yo he detectado cuando he vuelto a Múnich y he hablado con aficionados y periodistas, sobre todo con aficionados. Todos ellos te hablan de lo bien que jugaba el Bayern de Pep, de lo mucho que disfrutaron, de los sentimientos que aquel tipo de fútbol les generó.

¿Cómo estás viendo el primer año de Guardiola en Inglaterra?

Como estaba previsto: con las dificultades de quien ha de adaptarse a una competición que es peculiar y en la que el juego es distinto al que él estaba acostumbrado. Además, la renovación del equipo solo está en la mitad del trayecto. Como explico en el libro, hasta bien entrado 2018 no veremos al auténtico City que proyectaba Pep. Hasta entonces le toca sufrir y resistir.

¿Ves al Manchester City con alguna posibilidad de pelear la Premier al Chelsea de Conte? En el libro se anticipa que es su proyecto más complicado, ¿tienes la sensación de que la dificultad ha superado esos pronósticos iniciales?

Tengo la sensación de que las dificultades que viene sufriendo son acordes con lo que se pronostica en el libro, que por otro lado no son apuestas mías, sino razonamientos a partir de muchas conversaciones con el propio Guardiola y su cuerpo técnico. Ellos entendían que iba a ser una temporada muy difícil y la realidad es prácticamente idéntica a como la imaginaron. En cuanto al Chelsea, su ventaja es tan amplia que cabe decir que su principal rival son ellos mismos. Si mantienen el juego más o menos como hasta ahora serán campeones con todo merecimiento.

Guardiola parece un entrenador inquieto y obsesivo. En el libro haces un inventario de sus formaciones, en total hasta 23 esquemas distintos. ¿Es el cambio y la adaptación a diferentes momentos el motor de la evolución de Guardiola?

Sin duda alguna. Cuando le conocí y tras el primer año en Múnich pensé que lo que movía interiormente a Pep era la pasión, pero después de tres temporadas en su proximidad tiendo a creer que es alguien que se motiva por el cambio, por no quedarse estancado ni quieto, ni contemplativo. Ni siquiera contemplando los éxitos. Al contrario, los saborea un instante y de inmediato busca aquello que es necesario corregir.

En Pep Guardiola. La Metamorfosis describe su relación con Thomas Tuchel, ¿nos puedes hablar de esa amistad tan especial entre los dos entrenadores?

Tuchel se tomó un año sabático en verano de 2015 y lo aprovechó para profundizar en aspectos del juego. Viajó a Múnich varias veces y estableció una amistad muy sólida con Pep, que compartió con él su conocimiento sobre el juego de posición. En la temporada siguiente fueron grandes rivales, pero siguieron viéndose, incluso después de haberse enfrentado en liga. Y aún hoy siguen teniendo una relación constante.

¿Es en los momentos de mayor dificultad cuando Guardiola cree más que nunca en su propuesta?

Es que en los momentos de máxima dificultad es cuando tu propuesta puede salvarte. Cuando la Juventus vencía por 0-2 en el Allianz Arena y el Bayern parecía eliminado de la Champions, es entonces cuando adquiere valor jugártela, meter a un extremo más, alinear cinco delanteros y solo dos defensas y buscar los buenos pases en vez de lanzar balonazos sin ton ni son. Puede salirte bien o mal por cualquiera de las vías, pero si crees en tu propuesta debes intentar aplicarla precisamente cuando las cosas están más difíciles.

¿Cómo de importantes son los personajes que le rodean (Estiarte, Buenaventura, Lillo) en su consideración del juego posicional?

Lillo es una referencia ideológica indiscutible para Pep. Estiarte es su brazo derecho, el hombre en quien puede confiar siempre y bajo cualquier circunstancia. Buenaventura es la pieza que engrana los entrenamientos, un hombre imprescindible en la maquinaria de Pep.

Guardiola siempre busca tipos en el campo que puedan transmitir su idea, ¿crees que Silva puede ser esa prolongación del técnico en el campo?

De momento lo está siendo. Las instrucciones estratégicas de Guardiola en los partidos van siempre dirigidas a David Silva.

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La lesión de Gündoğan ha precipitado el regreso de Yayá Touré, al que se ve en buen estado de forma, ¿crees que el marfileño, una vez reconciliado con su técnico, será importante en el primer año de Guardiola en el City?

De momento, esta recuperación de Yayá Touré para la alta competición parece milagrosa. Le vi en los primeros entrenamientos y francamente jamás habría imaginado que pudiera volver a ser futbolista. No solo por el exceso de peso que tenía, y que era muy abundante, sino por la desgana que parecía desprender. Pero hoy por hoy es un jugador clave en el equipo. Esta recuperación tiene un gran mérito.

¿Qué espera Guardiola de futbolistas con gran proyección, como Kevin De Bruyne, Raheem Sterling o Leroy Sané? ¿Le pide al Kun Agüero que sea un futbolista para las grandes ocasiones?

Tiene una gran fe en estos jugadores jóvenes: Sané, Sterling, Gabriel Jesús más los chicos del filial: Phil Foden, Brahim Díaz, Jadon Sancho, Paolo Fernandes… Hay futbolistas muy prometedores que en dos o tres años pueden ser de primer nivel europeo. De Bruyne ya lo es, es pieza capital en el City. En cuanto al Kun, más que pedírselo Pep creo que es algo de sentido común: Agüero ha de ser más decisivo en los grandes partidos.

Hay algo especial  en el libro, la acumulación de citas y referencias de grandes personajes que trascienden el ámbito del deporte, ¿sirve Guardiola, un tipo con inquietudes más allá del deporte, para realizar un pequeño tratado sobre la vida? ¿Tuviste la deliberada idea de que fuera así?

Fue por casualidad. En el libro de 2014, Herr Pep, empleé algunas frases que me parecían adecuadas, y para La Metamorfosis comencé igual, pero poco a poco creció el número de capítulos y al final hay un número muy grande de ellas. Bueno, globalmente sí dan una cierta concepción del deporte…

¿La metamorfosis de Guardiola pasa por la negación de los dogmas que siempre le han acompañado?

El libro es bastante más que eso, pero es evidente que Pep rompe con muchos dogmas que le acompañaban tras su paso por el Barcelona. Y sobre todo, con las etiquetas que le han puesto, aunque en general se le continúa etiquetando del mismo modo.

Quizás el proyecto del Manchester City sea más largo de lo que todo el mundo imagina…

Tengo la sensación de que los medios creen que su negocio está en la explotación de los sentimientos más viscerales alrededor del deporte. Por lo tanto, glorifican sin recato y crucifican con la misma frivolidad.

Guardiola ha anunciado que el City será uno de sus últimos equipos y a la vez que no será presidente del Barcelona. ¿Hay que tomarlo como una cortina de humo o como un resultado del desgaste mediático?

Ni una cosa ni otra. Pienso que le quedan varios años más como entrenador. Quizás el proyecto del Manchester City sea más largo de lo que todo el mundo imagina…

¿Tienes la sensación de que Guardiola ya no es un personaje que cae tan simpático como en sus inicios? 

Probablemente sea así y probablemente tenga mucho que ver con la cultura del odio que desborda en los medios de comunicación de todas partes. Tengo la sensación de que los medios creen que su negocio está en la explotación de los sentimientos más viscerales alrededor del deporte. Por lo tanto, glorifican sin recato y crucifican con la misma frivolidad. Para ello, nadie mejor que aquellos que están en lo más alto. Naturalmente, esta generalización sobre los medios tiene honrosas excepciones en todas partes.

Tengo una curiosidad: más allá de Guardiola, se ve que vives el deporte de manera apasionada y a la vez lúcida… ¿Qué es lo que te interesa y lo que te aburre del fútbol?

Del juego me interesa todo. Es una actividad deportiva tan rica y poliédrica que nunca puedes abarcarla por completo. Y con una variedad muy interesante de modelos de juego. Me aburre todo lo que rodea al fútbol.

¿Cuál es el sitio de la revista The Tactical Room, el lugar que le buscas o le estás buscando? ¿Cuál fue la idea original y cómo se ha desarrollado hasta convertirse en el trabajo delicado y especial que es hoy?

Es una revista deportiva de formato digital en la que buscamos ofrecer un contenido que se asemeje por calidad al que se encuentra en los mejores libros de literatura deportiva. Es una revista hecha sin prisas, totalmente alejada de los parámetros que manejan los medios de comunicación en la actualidad. Esto presupone que el lector tenga un interés alto por saber y conocer; y que los autores sean buenos especialistas en la materia que tratan. La mayor parte de los lectores son socios anuales que renuevan sus suscripciones desde el año 2013 en que comenzamos el proyecto. Además, contamos entre ellos con abundantes entrenadores o deportistas. Por ejemplo, los cuerpos técnicos de cuatro equipos que están ahora mismo en octavos de final de Champions League la leen.

La idea surge a partir del Perarnau Magazine, que es una web en abierto en la que hemos venido volcando unos 7000 artículos e informes desde 2012. Poco a poco comprobamos que podíamos dar un paso aún mayor en la búsqueda de la calidad en los contenidos y así nació The Tactical Room. Este año 2017 hemos pasado a periodicidad mensual y el volumen de socios y lectores está creciendo de una forma muy notable.

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Jorge Rodríguez Gascón.

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Foto 1: Loles Vives. Foto 2: Isaac Lluch.

En el fin está el principio

Antón Castro / La química del gol

España tendrá que rehacer su bloque y su estrategia a partir del legado de Del Bosque y Luis Aragonés y de la apuesta por la renovación de los futbolistas

iniesta y silva

Los dos centrales de la selección española, Piqué y Sergio Ramos, tan distintos en el campo y fuera de él, han evaluado el fiasco de España de manera distinta. Piqué, que fue uno de los mejores futbolistas españoles con De Gea e Iniesta, dijo que el nivel del equipo es menos competitivo. Y Sergio Ramos, que no ha estado a la altura de su calidad, observó que es muy fácil criticar ante la televisión, con una bolsa de papas. Y quizá los dos tengan razón. Criticar, expresar la decepción, hallar defectos es relativamente fácil, y quizá no sea injusto hacerlo. Fútbol es fútbol.

España empezó bien y sin gol, mejoró ante Turquía y se desvaneció poco a poco aunque sin alcanzar la triste pesadilla de Brasil: se confió en exceso ante Croacia y no tuvo ni la intensidad ni la inteligencia ni el arrojo para pelear con Italia. Piqué tiene razón también y acaso lo más triste y decepcionante sea que España flaqueó pronto y se desangró en dudas y en perplejidad.

La actitud española fue el mejor campo de ensayos y el mejor estímulo de Italia, que no había sospechado aún que estaba tan bien e incluso que sus jugadores de ataque eran mejores de lo que decía la prensa. Todos habíamos ensalzado la línea de atrás, su resistencia, su dureza y su sentido táctico, Buffon, Barzagli, Bonucci y Chiellini, que suman más de 130 años, pero sus delanteros, Eder y Pellè, o sus centrocampistas Florenzi, De Rossi, De Sciglio y Giaccherini estuvieron a un gran nivel. Interiorizaron la consigna, asumieron la estrategia, tan elaborada en los días previos por Conte, e hicieron su trabajo de manera excepcional. Querían la ventaja psicológica del dominio inicial y decidieron avasallar a los nuestros, que ni respondían con carácter ni alcanzaban a leer los labios o los gestos de Del Bosque.

España no podía pensar ni recibir el balón: debía moverse en las aguas del estupor y el desconcierto. Y así fue. Los españoles perdieron el balón y se desdibujaron el bloque y los solistas. ¡Qué lejos quedaba la escuela de baile de antaño que fatigaba al más pintado! Los españoles llegaban unos segundos más tarde a todos los balones, diezmados de fortaleza, huérfanos de intención y profundidad. Superados. No había conexión entre las líneas, el esquema saltó por los aires y el balón era toda una quimera. España lo veía correr como un fantasma que huye y los italianos se crecían aún más y generaban muchas ocasiones.

Que España no defendía bien lo sabemos desde que se fue Puyol. Él sí tenía madera de líder. Como la tenía Xabi o el mismo Xavi, el cartabón de todos los pases. Pese a todo, esta España no era tan mala ni debió serlo. Había buen equipo, excelentes nombres, futbolistas contrastados en Europa y en las mejores ligas, pero también hay jugadores que no acaban de rendir, que en la selección pasan un poco inadvertidos o resultan intercambiables.

Ejemplos: Thiago Alcántara, que estaba llamado a ser el sustituto de Xavi, pero que parece estancado por sus lesiones y por su nueva forma de jugar, adocenada, de menor riesgo y sin fantasía. Ejemplos: Koke, que parecía que iba a ser el gran centrocampista del futuro y también se ha varado. Y parece que ya dicen sus últimas palabras jugadores como Casillas, Cesc y Silva. Silva, admirado por doquier y tan necesario, tiene algunos defectos que menguan su calidad: le cuesta una eternidad disparar, asumir un poco de liderazgo, es discontinuo y eso rebaja su genialidad.

La estela de Del Bosque 

Cesc es intermitente y blando: ahora solo parece un obstáculo –se desvanece en los choques de altura, trabados– para la llegada de los nuevos centrocampistas que están llamando a la puerta, Saúl Ñíguez, sobre todo. En esta Eurocopa quizá se debiera haber probado en partidos específicos con el doble pivote, con Bruno Soriano o Koke junto a Busquets, para dar equilibrio y consistencia en la contención y en la creación, y quizá debió disponer de más minutos Lucas Vázquez, más desequilibrante en este momento que Pedro. Atrás, el voluntarioso Juanfran pudo haber cedido, de cuando en cuando, el carril a la centella Bellerín.

Vicente del Bosque ha cumplido una etapa. Ha sido brillante y generoso. Ha dejado una estela de excepcionalidad, sabiduría y títulos. Lo ha hecho muy bien hasta Brasil y Francia. Da la sensación de que ahora ha perdido la autoridad, su luz o el amor propio tan necesario, ha cedido el carisma, y de que debe empezar un tiempo nuevo. Nada será igual, desde luego, pero también es el momento de plantearse nuevos retos y de avanzar sobre las adecuadas bases del pasado: sin drama, sin victimismo y sin renunciar del todo al espíritu y a la plasticidad del fútbol más hermoso.

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(*) Este artículo se publicó en Heraldo de Aragón el miércoles 29 de junio de 2016.