Martí Perarnau: “Del juego me interesa todo. Me aburre lo que rodea al fútbol”

pep-pk-973-2

Martí Perarnau (Barcelona, 1955) ha dedicado toda su vida al deporte. Fue atleta olímpico en Moscú 1980, campeón de España en todas las categorías y ostentó el récord nacional de salto de altura (2,21 m). Incluso antes de su retirada, ya mostró que su futuro estaba vinculado al periodismo deportivo. En sus inicios como atleta, tuvo un primer puesto como periodista en el Diario de Barcelona. En 1976 fue el jefe de la redacción deportiva de Mundo Diario. Ha dirigido la sección de deportes de TVE en Cataluña, Radio Barcelona (Cadena SER) y fue el director de comunicación y publicidad de Antena 3 Televisión hasta 1995. También estuvo al mando del centro de prensa de los Juegos Olímpicos de Barcelona 1992.

Desde 1995 dirige una productora publicitaria, ha participado en distintos medios y ha creado el espacio digital Perarnau Magazine, que tiene desde 2013 su propia edición en papel: The Tactical Room. En 2011 publicó Senda de campeones (Editorial Córner) que describía la metodología de la cantera del Barcelona. Desde 2013 su carrera está unida a la de Pep Guardiola. Relató el primer año del técnico en el Bayern Múnich en Herr Pep (Editorial Córner, 2013), que alcanzó un gran éxito internacional. Y en 2016 publicó Pep Guardiola. La Metamorfosis (Editorial Córner), en el que hace un recorrido por los años del técnico en Múnich, describe sus puntos de evolución y ofrece un breve esbozo de su llegada a Manchester. Perarnau es testigo directo de las lecciones del técnico y, a la vez, uno de sus grandes confidentes.

Martí Perarnau posee una mirada especial sobre el deporte, alejada del ruido de las tertulias. Le interesan los matices que tienen que ver con el juego, las historias que no se han contado y la vinculación que tiene el deporte con la literatura y el contexto social.

 De Guardiola me fascinó su capacidad inagotable de seguir buscando esa perfección que todos sabemos -por supuesto, él también- que es inalcanzable.

Es en los momentos de mayor dificultad cuando tu propuesta puede salvarte (…) si crees en tu propuesta debes intentar aplicarla precisamente cuando las cosas están más difíciles.

¿Qué es lo que te interesó de Pep Guardiola para seguir su trayectoria tan de cerca? ¿Qué te fascinó de él?

Cuando Pep empezó a entrenar al primer equipo del Barça yo fui bastante escéptico respecto de su rendimiento y así lo mostré en varios artículos, pero también advertía algo especial en aquel inicio lleno de sombras, así que decidí observar con mucha atención lo que llegaría a continuación. Y llegó la que probablemente es la etapa más fructífera y feliz de ningún equipo en la historia. Con todo, ni siquiera conocía a Pep hasta que la oportunidad surgió en Múnich. Me fascinó su capacidad inagotable de seguir buscando esa perfección que todos sabemos –por supuesto, él también– que es inalcanzable. Pep sigue buscando esa perfección a base de trabajar, estudiar, equivocarse, corregir sus errores y seguir trabajando. En esto es infatigable.

Dice Lorenzo Buenaventura que Alemania cambió a Guardiola y Pep cambió Alemania, ¿crees que Inglaterra está cambiando la visión del deporte de Guardiola y que Pep podrá cambiar el contexto del fútbol inglés?

No creo que cambie su visión del deporte, pero sí su aproximación al fútbol. A la fuerza está aprendiendo nuevos factores que influyen en el juego en Inglaterra de un modo mucho más insistente que en otros lugares. En realidad, él fue a la Premier League precisamente a esto: a aprender cosas nuevas. ¿Podrá cambiar Pep el fútbol inglés? Responderé con otras dos preguntas: ¿Ha cambiado el fútbol español tras la etapa de Guardiola en el Barcelona? ¿Aceptó el fútbol alemán los cambios que le propuso Pep desde el Bayern? No tengo unas respuestas concluyentes.

En el libro hay grandes pasajes que describen su relación con Neuer, Xabi Alonso, Alaba, Lahm o Kimmich. ¿Nos puedes hablar de su sintonía con ellos, de lo que les unía y del legado que ha dejado en Alemania a través de sus jugadores?

Se ha sentido muy unido a ellos durante estos tres años en el Bayern. En primer lugar, porque estos jugadores que mencionas –y otros como Robben, Thiago, Coman, Douglas Costa, Boateng, Badstuber, Rafinha…– son muy buena gente, verdaderamente buena gente. Y en segundo lugar, porque Pep es muy sentimental, al contrario de lo que en ocasiones se piensa de él. Le gusta sentirse próximo a los jugadores y en Alemania comprendió que esta proximidad no equivale a correr riesgos en la gestión.

El legado es especialmente emocional o por lo menos eso es lo que yo he detectado cuando he vuelto a Múnich y he hablado con aficionados y periodistas, sobre todo con aficionados. Todos ellos te hablan de lo bien que jugaba el Bayern de Pep, de lo mucho que disfrutaron, de los sentimientos que aquel tipo de fútbol les generó.

¿Cómo estás viendo el primer año de Guardiola en Inglaterra?

Como estaba previsto: con las dificultades de quien ha de adaptarse a una competición que es peculiar y en la que el juego es distinto al que él estaba acostumbrado. Además, la renovación del equipo solo está en la mitad del trayecto. Como explico en el libro, hasta bien entrado 2018 no veremos al auténtico City que proyectaba Pep. Hasta entonces le toca sufrir y resistir.

¿Ves al Manchester City con alguna posibilidad de pelear la Premier al Chelsea de Conte? En el libro se anticipa que es su proyecto más complicado, ¿tienes la sensación de que la dificultad ha superado esos pronósticos iniciales?

Tengo la sensación de que las dificultades que viene sufriendo son acordes con lo que se pronostica en el libro, que por otro lado no son apuestas mías, sino razonamientos a partir de muchas conversaciones con el propio Guardiola y su cuerpo técnico. Ellos entendían que iba a ser una temporada muy difícil y la realidad es prácticamente idéntica a como la imaginaron. En cuanto al Chelsea, su ventaja es tan amplia que cabe decir que su principal rival son ellos mismos. Si mantienen el juego más o menos como hasta ahora serán campeones con todo merecimiento.

Guardiola parece un entrenador inquieto y obsesivo. En el libro haces un inventario de sus formaciones, en total hasta 23 esquemas distintos. ¿Es el cambio y la adaptación a diferentes momentos el motor de la evolución de Guardiola?

Sin duda alguna. Cuando le conocí y tras el primer año en Múnich pensé que lo que movía interiormente a Pep era la pasión, pero después de tres temporadas en su proximidad tiendo a creer que es alguien que se motiva por el cambio, por no quedarse estancado ni quieto, ni contemplativo. Ni siquiera contemplando los éxitos. Al contrario, los saborea un instante y de inmediato busca aquello que es necesario corregir.

En Pep Guardiola. La Metamorfosis describe su relación con Thomas Tuchel, ¿nos puedes hablar de esa amistad tan especial entre los dos entrenadores?

Tuchel se tomó un año sabático en verano de 2015 y lo aprovechó para profundizar en aspectos del juego. Viajó a Múnich varias veces y estableció una amistad muy sólida con Pep, que compartió con él su conocimiento sobre el juego de posición. En la temporada siguiente fueron grandes rivales, pero siguieron viéndose, incluso después de haberse enfrentado en liga. Y aún hoy siguen teniendo una relación constante.

¿Es en los momentos de mayor dificultad cuando Guardiola cree más que nunca en su propuesta?

Es que en los momentos de máxima dificultad es cuando tu propuesta puede salvarte. Cuando la Juventus vencía por 0-2 en el Allianz Arena y el Bayern parecía eliminado de la Champions, es entonces cuando adquiere valor jugártela, meter a un extremo más, alinear cinco delanteros y solo dos defensas y buscar los buenos pases en vez de lanzar balonazos sin ton ni son. Puede salirte bien o mal por cualquiera de las vías, pero si crees en tu propuesta debes intentar aplicarla precisamente cuando las cosas están más difíciles.

¿Cómo de importantes son los personajes que le rodean (Estiarte, Buenaventura, Lillo) en su consideración del juego posicional?

Lillo es una referencia ideológica indiscutible para Pep. Estiarte es su brazo derecho, el hombre en quien puede confiar siempre y bajo cualquier circunstancia. Buenaventura es la pieza que engrana los entrenamientos, un hombre imprescindible en la maquinaria de Pep.

Guardiola siempre busca tipos en el campo que puedan transmitir su idea, ¿crees que Silva puede ser esa prolongación del técnico en el campo?

De momento lo está siendo. Las instrucciones estratégicas de Guardiola en los partidos van siempre dirigidas a David Silva.

amb-pep-1

La lesión de Gündoğan ha precipitado el regreso de Yayá Touré, al que se ve en buen estado de forma, ¿crees que el marfileño, una vez reconciliado con su técnico, será importante en el primer año de Guardiola en el City?

De momento, esta recuperación de Yayá Touré para la alta competición parece milagrosa. Le vi en los primeros entrenamientos y francamente jamás habría imaginado que pudiera volver a ser futbolista. No solo por el exceso de peso que tenía, y que era muy abundante, sino por la desgana que parecía desprender. Pero hoy por hoy es un jugador clave en el equipo. Esta recuperación tiene un gran mérito.

¿Qué espera Guardiola de futbolistas con gran proyección, como Kevin De Bruyne, Raheem Sterling o Leroy Sané? ¿Le pide al Kun Agüero que sea un futbolista para las grandes ocasiones?

Tiene una gran fe en estos jugadores jóvenes: Sané, Sterling, Gabriel Jesús más los chicos del filial: Phil Foden, Brahim Díaz, Jadon Sancho, Paolo Fernandes… Hay futbolistas muy prometedores que en dos o tres años pueden ser de primer nivel europeo. De Bruyne ya lo es, es pieza capital en el City. En cuanto al Kun, más que pedírselo Pep creo que es algo de sentido común: Agüero ha de ser más decisivo en los grandes partidos.

Hay algo especial  en el libro, la acumulación de citas y referencias de grandes personajes que trascienden el ámbito del deporte, ¿sirve Guardiola, un tipo con inquietudes más allá del deporte, para realizar un pequeño tratado sobre la vida? ¿Tuviste la deliberada idea de que fuera así?

Fue por casualidad. En el libro de 2014, Herr Pep, empleé algunas frases que me parecían adecuadas, y para La Metamorfosis comencé igual, pero poco a poco creció el número de capítulos y al final hay un número muy grande de ellas. Bueno, globalmente sí dan una cierta concepción del deporte…

¿La metamorfosis de Guardiola pasa por la negación de los dogmas que siempre le han acompañado?

El libro es bastante más que eso, pero es evidente que Pep rompe con muchos dogmas que le acompañaban tras su paso por el Barcelona. Y sobre todo, con las etiquetas que le han puesto, aunque en general se le continúa etiquetando del mismo modo.

Quizás el proyecto del Manchester City sea más largo de lo que todo el mundo imagina…

Tengo la sensación de que los medios creen que su negocio está en la explotación de los sentimientos más viscerales alrededor del deporte. Por lo tanto, glorifican sin recato y crucifican con la misma frivolidad.

Guardiola ha anunciado que el City será uno de sus últimos equipos y a la vez que no será presidente del Barcelona. ¿Hay que tomarlo como una cortina de humo o como un resultado del desgaste mediático?

Ni una cosa ni otra. Pienso que le quedan varios años más como entrenador. Quizás el proyecto del Manchester City sea más largo de lo que todo el mundo imagina…

¿Tienes la sensación de que Guardiola ya no es un personaje que cae tan simpático como en sus inicios? 

Probablemente sea así y probablemente tenga mucho que ver con la cultura del odio que desborda en los medios de comunicación de todas partes. Tengo la sensación de que los medios creen que su negocio está en la explotación de los sentimientos más viscerales alrededor del deporte. Por lo tanto, glorifican sin recato y crucifican con la misma frivolidad. Para ello, nadie mejor que aquellos que están en lo más alto. Naturalmente, esta generalización sobre los medios tiene honrosas excepciones en todas partes.

Tengo una curiosidad: más allá de Guardiola, se ve que vives el deporte de manera apasionada y a la vez lúcida… ¿Qué es lo que te interesa y lo que te aburre del fútbol?

Del juego me interesa todo. Es una actividad deportiva tan rica y poliédrica que nunca puedes abarcarla por completo. Y con una variedad muy interesante de modelos de juego. Me aburre todo lo que rodea al fútbol.

¿Cuál es el sitio de la revista The Tactical Room, el lugar que le buscas o le estás buscando? ¿Cuál fue la idea original y cómo se ha desarrollado hasta convertirse en el trabajo delicado y especial que es hoy?

Es una revista deportiva de formato digital en la que buscamos ofrecer un contenido que se asemeje por calidad al que se encuentra en los mejores libros de literatura deportiva. Es una revista hecha sin prisas, totalmente alejada de los parámetros que manejan los medios de comunicación en la actualidad. Esto presupone que el lector tenga un interés alto por saber y conocer; y que los autores sean buenos especialistas en la materia que tratan. La mayor parte de los lectores son socios anuales que renuevan sus suscripciones desde el año 2013 en que comenzamos el proyecto. Además, contamos entre ellos con abundantes entrenadores o deportistas. Por ejemplo, los cuerpos técnicos de cuatro equipos que están ahora mismo en octavos de final de Champions League la leen.

La idea surge a partir del Perarnau Magazine, que es una web en abierto en la que hemos venido volcando unos 7000 artículos e informes desde 2012. Poco a poco comprobamos que podíamos dar un paso aún mayor en la búsqueda de la calidad en los contenidos y así nació The Tactical Room. Este año 2017 hemos pasado a periodicidad mensual y el volumen de socios y lectores está creciendo de una forma muy notable.

.

.

.

Jorge Rodríguez Gascón.

.

.

Foto 1: Loles Vives. Foto 2: Isaac Lluch.

Anuncios

La metamorfosis de Guardiola

Martí Perarnau (Barcelona, 1955) realiza una síntesis de los tres años del técnico en Alemania en su nuevo libro Pep Guardiola. La metamorfosis (Editorial Córner, 2016). El libro sigue un desorden meditado, en el que descubrimos las claves del viaje de Guardiola a Múnich, algunos rasgos de su carácter y los puntos de evolución de sus tácticas. Lorenzo Buenaventura ya avanzó en el primer título de Perarnau sobre el entrenador catalán, Herr Pep (Editorial Córner, 2013), que “Guardiola estaba cambiando Alemania y que Alemania estaba cambiando a Pep”. Este segundo título sirve como retrato de esa transformación.

2537

“El guardiolismo no existe como una idea definida, se está haciendo”. “Lo que no se entrena, se olvida (…) El entrenamiento consiste en que los jugadores tomen decisiones (…) Para corregir seriamente un defecto primero hay que haber sufrido sus consecuencias”. Estas citas, tan similares y a la vez tan distintas, se recogen en Pep Guardiola. La metamorfosis y definen la personalidad y las ideas de uno de los grandes entrenadores de nuestro tiempo. Martí Perarnau, que alterna la función de testigo y la de confidente, hace un recorrido por sus años en Alemania. Describe el cambio de un Guardiola que ha aprendido a adaptarse a las dificultades y que ha abandonado su hogar en busca de una identidad propia. La metamorfosis es la continuación de Herr Pep y es también un homenaje encubierto a Johan Cruyff. Guardiola es probablemente el mejor emisario del técnico holandés y ha sido fiel a su propuesta en un terreno adverso, en “el jardín de Beckenbauer”.

Como sugiere Perarnau, Guardiola no busca fotocopias del Barcelona en los clubes que le contratan. Entre otras cosas porque ha entendido que la copia siempre sería imperfecta. Los futbolistas del Bayern Múnich o los del Manchester City no han recibido una formación que se ajuste a la propuesta que defiende Pep. El estilo del técnico tampoco se adapta a la idea tradicional de los países que le acogen. Alemania aplaude el juego más físico, el centro permanente, la lucha hasta el último minuto. Inglaterra posee una mayor vinculación con los orígenes del deporte, se alternan las idas y venidas y se entiende que el descontrol es una virtud. Guardiola busca generar superioridades en campo contrario a través del dominio del juego y del balón. Pero, a pesar de lo que indican las etiquetas, es, sobre todo, un gran competidor: “Yo no juego por el estilo, juego para ganar”. La metamorfosis ofrece un breve esbozo de su llegada al Manchester City, que es, en palabras del propio Guardiola, el reto más difícil al que se ha enfrentado.

El libro es muchos libros al mismo tiempo. A veces, parece una novela compuesta de pequeñas piezas que adquieren su sentido global con las otras partes del libro. Perarnau utiliza la metáfora del trencadís, esa acumulación de detalles que adornan las obras de Gaudí. También parece una matrioska en movimiento. Y, además, recuerda a esos formatos de origen oriental en los que el final de cada cuento sirve como punto de partida para el siguiente. Algo así como Las Mil y una noches de Pep. Los capítulos no siguen un orden lineal, van y vuelven en el tiempo, mezclan la crónica, el registro estadístico y el resumen detallado de un plan de juego. En ocasiones, Perarnau recoge ideas que poseen una gran precisión: “lo que busca el juego de posición es aumentar el índice de probabilidad de ganar a través del juego”. El libro es a veces un tratado de vida, en el que se acumulan grandes citas y referencias, y se describen las inquietudes de un tipo perfeccionista, obsesionado con la evolución constante. Guardiola se mueve entre la contención y el afecto, busca el equilibrio entre la pasión y la fidelidad a sus ideas. Y La metamorfosis es también un inventario táctico, un perfecto manual para los entrenadores. Perarnau realiza un profundo trabajo de investigación, que enriquece con detalles de la vida cotidiana, con confidencias de ascensor y grandes testimonios de los personajes que rodean a Guardiola. Manel Estiarte, Paco Seirulo y Juanma Lillo dan voz a los conceptos de Pep, describen sus contradicciones, sus fórmulas de pensamiento y analizan las dificultades del deporte de élite.

Perarnau detalla también su relación con algunos de los personajes más importantes de su etapa en el Bayern. Guardiola es consciente de que “los jugadores son sus mejores aliados”. Algunos, como Philipp Lahm, Manuel Neuer o Xabi Alonso han sido los grandes defensores de su dialecto. David Alaba fue el intérprete de las variantes tácticas de Guardiola. Joshua Kimmich fue el gran descubrimiento: empezó siendo el chico de los recados y se convirtió en un comodín imprescindible. Su complicidad con Kimmich revela algunos detalles de humanidad del técnico catalán: la armonía entre dos tipos que de algún modo se parecen, que coinciden en su capacidad para entender el juego y adaptarse a situaciones inesperadas. Quizá con Kimmich se ven los rasgos de paternalismo de un técnico al que le cuesta expresarse ante los medios, pero que sabe proteger a sus jugadores. Uno de los pasajes más interesantes del libro es el relato de su sintonía con Tomas Tuchel, sus charlas tácticas en el Schummann´s Bar. En ellas se descubre a dos tipos que se analizan, que se ponen ante un espejo, que encuentran fórmulas de mejora y que poseen argumentos similares. Tuchel, a pesar de entrenar al gran rival del Bayern, es un admirador declarado de Guardiola y quizá el mejor testigo de sus ideas.

Perarnau narra algunas de las grandes derrotas de Pep: las tres eliminaciones consecutivas en semifinales de Champions, los conflictos con el cuerpo médico o la decepción que significaron futbolistas a los que no ha sabido convencer (Ribery, Mandzukic) o que simplemente no dieron todo lo que se esperaba de ellos (Götze, Thiago). Decía Cruyff que “las leyendas también pueden alimentarse de una derrota”. Y el libro insinúa que quizá la leyenda de Guardiola parta de su fracaso en la Champions League con el Bayern Múnich. La prensa ha calificado los años de Guardiola en Múnich como una “sinfonía inacabada”. Es probable que esa obra sin terminar sea parte del encanto de su biografía, un estímulo para la mejora. A veces, las victorias morales son casi tan importantes como los títulos. Y el mayor triunfo de Guardiola reside en el legado de los jugadores, en el cambio de paradigma del fútbol alemán, en el testimonio de una afición que ha modelado su gusto casi al mismo tiempo que Pep.

Quizá la metamorfosis de Guardiola pase por la negación de los dogmas que siempre le han acompañado. Por la búsqueda de nuevos registros, por triunfos conseguidos a través de diversas variantes de juego. Por victorias escuetas, en las que no sea fiel a sus principios. Con toda seguridad, Guardiola mostrará cierta insatisfacción hasta en los momentos de mayor lucidez. Siempre encontrará puntos para sentirse descontento, matices en los que sus equipos deben evolucionar. Perarnau lo resume con una frase que combina la belleza y la sencillez: “su partido perfecto siempre está por jugarse”.

.

.

.

Jorge Rodríguez Gascón.

Ibrahimovic, el delantero que quiso ser leyenda

Antón Castro / La química del gol

El extraordinario ariete sueco, uno de los nombres más pregonados de la competición, dijo adiós a la Eurocopa y a su selección tras caer eliminado ante Bélgica. 

zlatan ibrahimovic

Zlatan Ibrahimovic, uno de los mejores futbolistas europeos de todos los tiempos, se va de la Eurocopa por la puerta falsa: Suecia cayó eliminada, perdió por la mínima ante la Bélgica de De Bruyne y Hazard y él, que ha estado en el torneo con más pena que gloria, ha anunciado que abandona la selección. No es la primera vez que lo dice y lo hace: lo hizo dos veces y regresó, aunque ahora avanza hacia los 35 años. Ganador de todas las Ligas en las que ha participado –Holanda, Italia, España y Francia-, su paso por el combinado amarillo ha sido demasiado discreto para quien se ha considerado “el Dios del fútbol” y “el mejor futbolista del mundo”. Heredero de Van Basten, que le recomendaba que jugase para él y que lo consideró un maravilloso espectáculo de 1.95 metros, y de su paisano Henrik Larsson, pasará a la historia como uno de los personajes más peculiares de este deporte: en la línea de George Best, Paul Breitner, Di Stéfano o Paul Gascoigne, por citar algunos nombres.

Hijo de una familia de emigrantes bosnio-croatas, con seis hijos, nació en Malmö, Suecia, en 1981 y fue un muchacho de la calle, al que le apasionaba violar la ley por pura diversión. Fue ladrón de bicicletas, desvalijaba coches y le encantaba exhibir sus puños; las peleas, de un modo u otro, han formado parte de su vida. Parecía ir para púgil de boxeo o para campeón de artes marciales, pero también jugaba al fútbol. Vieron lo que hacía, regates y disparos increíbles, y lo llamaron. De inmediato demostró sus habilidades: tenía una elasticidad de gimnasta, mucha técnica y era capaz de marcar tantos de fantasía. De infantil o de juvenil ya poesía las virtudes que lo harían famoso. Empezó en el Malmö, pero no tardó en dar el salto al Ajax, donde tendría de entrenadores a Ronald Koeman, a Van Basten, que fue su referencia y su mejor consejero, y a Louis Van Gaal, a quien le destinó su insolente locuacidad: “Es un dictador sin sentido del humor”. Tenía tanta personalidad que increpaba a sus compañeros por sus fallos.

Siempre fue un tipo divertido y a la vez difícil, admirador de Cassius Clay y de su ingenio verbal, pero también de un narcisismo insoportable y a menudo grotesco y violento. Allá donde ha ido lo ha dejado claro: con él delante (como dijo Jorge Guillén del encanto de Federico García Lorca), no hacía frío ni calor, solo hacía Zlatan Ibrahimovic. Su carácter es tan poderoso e irreductible que en 2012 la Academia Sueca de la Lengua aceptó el neologismo “zlatanear”, que significa “dominar con fuerza”. Ibrahimovic no ha pasado inadvertido en ningún equipo: jugó dos campañas en la Juve y logró dos ‘scudettos’, de los que fue despojada la ‘Vecchia Signora’ por compra de partidos; pasó al Inter y logró tres ligas más y otros torneos menores. Y en 2009 dio el salto al Barcelona de Pep Guardiola, con quien no se entendió. En sus memorias, ‘Yo soy Zlatan Ibrahimovic’, abundó en el binomio Mourinho-Guardiola de este modo: “Para Mourinho yo estaba muerto. Él es excepcional, muy inteligente y un motivador increíble. Guardiola daba discursos filosóficos en el vestuario, pero eso es mierda para estudiantes superiores”, y al entrenador del Barcelona, al que amenazó en un ataque de furia que hasta al propio Ibrahimovic le hubiese dado miedo (así lo confesó), le reprochó en una ocasión: “Soy un Ferrari y me conduces como un Fiat”. Por cierto, cuando llegó a Barcelona en 2009 no pudo traer su flota de automóviles, trece del máximo nivel entonces, pasión que comparte con su esposa Helena Segner, una experta en marketing, once años mayor que él.

En Barcelona solo permaneció una temporada, se marchó al Milan, al que hizo campeón de liga, y, tras dos temporadas, fichó por el Paris St. Germain, donde obtuvo cuatro títulos consecutivos y los trofeos de máximo goleador. Se despidió poco antes de la Eurocopa con algunas frases antológicas: dijo que Francia era “un país de mierda”, observó que  “me quedo si sustituyen la Torre Eiffel por una estatua mía” y ensayó un feliz epitafio: “Vine como un rey, me marcho como una leyenda”. Eso sí, con ninguno de sus equipos logró ganar la Champions.

Con Suecia debutó en 2001, y participó en dos Campeonatos del mundo: en 2002 y en 2006, y en las cuatro últimas Eurocopas. En 2008, cuando España inauguró su senda de gloria, la Roja se midió a Suecia; ganaron los nuestros e Ibrahimovic marcó el gol escandinavo. A propósito de esta competición, pronunció una de sus frases más egocéntricas: “Yo no iría a una Eurocopa en la que yo no participase”.

Verlo jugar es un abonarse a la sorpresa y al asombro. Es un rematador excepcional que ha dicho: “Si quieren pararme, tendrán que matarme”. Ha marcado goles de todas las facturas: de tacón, de trallazo impresionante, de penalti (también ha fallado algunos, impulsado por su vehemencia), de falta, de cabeza o tras una cadena de regates inconcebibles. Es profundamente egoísta y a la vez genial, tiene raptos de locura y agresividad (ha zurrado porque sí a Antonio Cassano y a Rodney Strasser, entre otros,) y es un mandón que logra que sus compañeros, por afecto o por intimidación, se pongan bajo su protección. En las redes sociales circulan resúmenes de sus goles y parecen a veces arabescos de mago, de volatinero o de trapecista, porque se mueve como nadie en las alturas. Al fin y al cabo, no solo es Dios, sino “un gran hombre de fútbol, un campeón”, como lo ha definido el belga Eden Hazard.

.

.

*Este artículo se publicó en Heraldo de Aragón, el viernes 24 de junio de 2016.

 

O THIAGO O NADIE

bayern-munich-thiago-alcantara-champions-league_3432470 (1)

“Sí, claro que lo quiero. Es un superjugador, tiene mucho talento. Si no llega él, no buscaremos nada más en el mercado. O Thiago o nadie”. De este modo se dirigió Pep Guardiola a los medios de comunicación en el verano de 2013. Acababa de llegar al banquillo del Bayern Munich y quería mantener la herencia del equipo de Heynckes, campeón de todo hacía unos meses. Guardiola solo contemplaba la llegada de Thiago Alcántara, al que había hecho debutar en el primer equipo del Barcelona. El hispanobrasileño estaba llamado a liderar la nueva generación de la Masía, pero se sintió maltratado por la directiva de Rosell y Bartomeu. En la presidencia del Barça se le consideraba un jugador más efectista que efectivo, algo irregular y propenso al adorno innecesario. Uno de los apartados del contrato que le unía al Barcelona exigía un mínimo de minutos para que su clausula de rescisión no fuese rebajada. En el último tramo de la temporada, el equipo catalán pudo haberle hecho participar para invalidar las condiciones de su contrato. Pero a la junta directiva no pareció preocuparle en exceso la marcha de Thiago, que no había logrado hacerse un hueco entre Xavi e Iniesta. Guardiola aprovechó la ocasión y, tras un año de descanso en Nueva York, reclutó al mediocampista para su Bayern Múnich.

Los años de Thiago en Alemania han estado marcados por las lesiones. Entre operaciones de rodilla y recaídas, no ha podido mostrar con regularidad su fútbol de alta escuela. Ha sido decisivo en los duelos ante el Borussia Dortmund, pero hasta el miércoles le faltaba vivir un gran momento en la Champions League. También las ausencias han condicionado la aventura de Guardiola, que ha visto caer a piezas importantes de su plantilla en los tramos decisivos de la temporada. En las semifinales de las últimas dos ediciones se vio superado por dos enemigos conocidos: el equipo de su vida, el Barcelona, y su eterno rival, el Real Madrid. En ese contexto afronta el técnico su último año en Munich, con la voluntad de extender su dominio de la Bundesliga a la Champions League. Guardiola cuenta otra vez con Thiago, que ya ha vuelto a ser el jugador que fue. El mediocampista acude con frecuencia al despacho de Guardiola y atiende a sus consejos con una mezcla de admiración y complicidad. “Llevo desde los 16 años con Pep y puedo decir que jugar en sus equipos es un privilegio (…) Desde que coincidimos en las inferiores del Barça me fijé en que era un entrenador diferente: era capaz de ver cosas que otros no veían. Ha sido una persona muy influyente en mi carrera, siempre  fue sincero conmigo. Le debo mucho”. Su técnico ha tratado de depurar el juego de Thiago, que confiesa que es incapaz de renunciar al riesgo y a la imaginación: “La táctica es noción de los espacios y el aprendizaje. El instinto tiene más que ver con el momento en que te llega el balón”.

pep-guardiola-thiago-alcantara (1)

El pasado miércoles, el Bayern Munich logró clasificarse en una de las eliminatorias más bonitas de los últimos años. Tras el empate a dos en Turín, la Juventus se adelantó con goles de Pogba y Cuadrado en el Allianz Arena (el segundo llegó tras una jugada inverosímil de Morata). El Bayern combinó el manual de Guardiola con el código genético del fútbol alemán: no renunció a su estilo y nunca dejó de creer en la remontada. También tuvo la dosis de fortuna que se necesita en los partidos a vida o muerte. No acertó la Juve en la sentencia y Lewandowski ajustó las diferencias con su remate. A falta de media hora, el Bayern necesitaba un gol para igualar la eliminatoria. Colaboró Allegri sustituyendo a Morata y el equipo de Guardiola arrinconó a la Juventus. En el descuento, Müller mandó el partido a la prórroga, después de cabecear un centro de Coman. La grada del Allianz Arena lo celebró con el alivio y el entusiasmo de quien se sitúa en una posición próxima a la épica. Thiago Alcántara observó la reacción del Bayern desde la banda, a la espera de que Guardiola le diese una oportunidad.

Saltó al campo en el tiempo extra y en sus primeras intervenciones perdió dos balones comprometidos. Su técnico le recriminó las jugadas con una severidad que solo se explica si se observan los años que los dos han compartido. Los penaltis parecían alegrar más a los de Allegri que a los de Guardiola, que buscaban sin fortuna el remate entre la defensa de la Juve. Entonces, Thiago ganó un balón aparentemente perdido en la frontal del área italiana. Combinó con Lewandowski y ajustó su disparo de interior. Su remate se situó en un lugar inalcanzable para Buffon, en el partido en el que la leyenda de la Juventus se convirtió en el segundo jugador italiano con más participaciones en Champions. Para Thiago, que ha marcado 3 tantos en los últimos dos partidos, el gol tuvo algo de justicia poética. Su tanto sirvió también para salvar las opciones de su equipo en la Champions League, el torneo que se le exige a Guardiola desde su llegada.

En los últimos minutos de la prórroga, Kingsley Coman cerró el partido en una carrera prodigiosa. El veloz extremo francés, cada vez más importante en el dibujo de Guardiola, batió al equipo que le tiene en propiedad. También suplente en el inicio, pudo desordenar el partido y se asoció con Thiago en la prórroga. El hispanobrasileño había tenido un papel secundario en el duelo ante la Juve, en beneficio de Arturo Vidal, que posee mayor recorrido físico. El chileno tiene experiencia en las grandes competiciones y conocía las virtudes de la Juve, equipo en el que jugó las últimas cuatro temporadas.

Sin embargo, la acción que decidió la eliminatoria fue obra de Thiago. En el Bayern, ningún mediocampista está tan preparado para improvisar como él. Quizá por eso, es fácil imaginarse a Guardiola tratando de encontrar una solución para la prórroga. En un momento de lucidez, el técnico repite una sentencia que le es familiar: “O Thiago o nadie”.

.

.

Jorge Rodríguez Gascón.

.

TONI KROOS Y LA EVOLUCIÓN DEL FÚTBOL ALEMÁN

Toni-Kroos-celebra-su-gol-al-A_54401479966_54115221154_600_396 (2)

El Bayern venció al Arsenal en el Emirates de la mano de un genial Toni Kroos, uno de los centrocampistas más prometedores del mundo.

Los mejores cazatalentos de Alemania se fijaron pronto en el joven Kroos y ha sido seleccionado por su país desde que era juvenil. Fue nombrado mejor futbolista del Mundial sub 17 de Corea en 2007, aunque su equipo cayó en semifinales ante la que a la postre se haría con el título: Nigeria. El Bayern se hizo con sus servicios en 2006  y desde entonces su progresión ha sido constante. Debutó en 2007, a la edad de 16 años y fue cedido al Leverkusen. Allí, bajo la tutela de su maestro Jupp Heynkes, el joven Kroos se fue asentando en la Bundesliga. Demostró talento y volvió al equipo que le hizo debutar. El Bayern de Munich confió en él desde entonces. Fue entrando en un equipo competitivo y mostrando desde la mediapunta que ha nacido para el fútbol.

En la eliminatoria ante el Real Madrid, en 2012, fue clave para su equipo. En la ida jugó un partido muy completo y el conjunto bávaro se fue al Bernabéu con 2-1 de ventaja. En Madrid, el partido se puso de cara para los blancos, que dieron la vuelta a la eliminatoria con un 2-0 en los primeros minutos. Entonces, la figura del joven Kroos emergió. Pidió el balón y reclamó el peso del encuentro. Dirigió, desequilibró y disparó. El Bayern logró el gol que forzó la prórroga y los penaltis. Y Kroos deslumbró a Europa en un escenario único. Los alemanes vencieron en la tanda, con algunos fallos sonados (Cristiano, Kaká, el propio Kroos y el famoso penalti de Ramos).

Después llegó la final de Champions en la que el Chelsea les arrebato el triunfo en los penaltis. Pero el Bayern y Kroos se citaron con la historia. Al año siguiente, llegaron a la final después de humillar al Barcelona. Esta vez, ganaron la final por 2-1. Robben se redimió de sus últimas finales, en las que la suerte siempre le fue esquiva. Pero Tony Kroos no disfrutó de su redención. Al talento alemán le falló su abductor y se perdió la fase definitiva de la temporada. Se lesionó cuando era protagonista en el equipo. Y ganó todo sin sentirse partícipe en el momento decisivo.

Bayern Munich's Kroos celebrates after scoring against Napoli during their Champions League Group A soccer match at San Paolo stadium in Naples

Este verano Guardiola llegó al banquillo muniqués, y con él, futbolistas de talento como Thiago y Götze para formar una plantilla muy completa y ambiciosa. Es un equipo formado para marcar una época en el fútbol. La competencia aumentó para Kroos y en ciertas fases jugó menos de lo que debiera. Al parecer tuvo algún desencuentro con su técnico aunque cada vez Guardiola ha confiado más en su calidad. El preparador ha emprendido una revolución en el estilo del Bayern. Y para ello ha confiado en futbolistas de calidad y ha sabido mezclarlos con maestría. Kroos coincide ahora en el campo con Thiago, Götze, Javi Martínez,  Robben y Lahm. Guardiola ha dado las llaves del mediocentro a Lahm, el gran capitán, que funciona a la perfección como ancla del equipo, le da salida de balón y equilibrio a partes iguales. Habrá que ver qué sucede cuando regresen Ribery y Schweinsteiger, dos jugadores que por su peso y salario claman por un puesto en el once. Kroos, mientras tanto, ha progresado al lado de futbolistas similares y de talento. Su juego se ha ido enriqueciendo y cada vez acapara más protagonismo en el equipo. Ha pasado de ser un mediapunta fino pero frío, un llegador más parecido al prototipo de centrocampista alemán, a un mediocampista total, capaz de dirigir el juego del Bayern. Sus maravillosos detalles de antes tienen ahora incidencia en el resultado. Combina con Thiago y Lahm, alimenta la velocidad de los extremos Robben y Ribery y asiste a Mandzukic. Y muestra con más frecuencia una de sus grandes virtudes: el disparo.

Kroos lo tiene todo y lo mostró en el Emirates Stadium con una de sus mejores actuaciones. Estuvo preciso en la circulación, descarado en el regate y fue decisivo en el partido. Le dio el pase a Robben que precedió al penalti fallado por Alaba. Fue un envío por encima de la defensa, al más puro estilo Laudrup. Y anotó el primer gol de su equipo en un precioso disparo a la escuadra. Con Guardiola se ha convertido en un jugador más serio, constante y que sabe que debe mirar a portería. Kroos tenía una cuenta pendiente con la Champions y está empezando a saldarla.

Aún así la prensa sensacionalista alemana señala una serie de desencuentros entre el futbolista alemán y su entrenador. El jugador está en pleno proceso de renovación y no lo está poniendo fácil. Las filtraciones de los salarios al diario Bild le han mostrado que está por debajo en el escalón salarial que la mayoría de sus compañeros. El Bayern sabe que tendrá que hacer un esfuerzo económico importante si quiere mantener a Kroos en sus filas. Y lo debe hacer si quiere formar una media poderosa y con futuro: con Javi Martínez, Thiago, Götze y Toni Kross. Y si no es así los grandes de Europa se frotarán las manos ante la posibilidad de traer al talentoso medio a su equipo.

TONI-K~2 (2)

Kroos representa un cambio de estilo en el fútbol alemán, donde los jugadores de talento se valoran como nunca. En Alemania se relamen con la hornada de futbolistas de calidad que va a reunir en su selección: Götze, Reus, Özil, Gündogän, Draxler, entre otros. Joachim Low es uno de los responsables de esta evolución. Fue él quien empezó a dar protagonismo a los jugadores técnicos, tomando el ejemplo de España, en perjuicio de jugadores de fuerza y potencia como Michael Ballack. En el fútbol alemán los centímetros y la pelea han dejado de ser primordiales, y la nueva generación confía en la combinación y la habilidad para marcar una época dorada. Antes, los futbolistas técnicos como Mehmet Schol eran la excepción, y ahora la calidad se ha convertido en un requisito fundamental. Y Toni Kroos está llamado a ser un líder en la nueva Alemania.

Por Jorge Rodríguez Gascón.