DI STÉFANO, GENIO SIN MUNDIAL

ANTÓN CASTRO // REGATE EN EL AIRE /

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Hay futbolistas que parecían de otro mundo y, quizá, de otros sueños. Futbolistas de cuento, casi invencibles, hechos de tango y de acero, que están en todas partes: arriba y abajo, en defensa y ataque, dirigiendo el juego, encorajinados, dispuestos a todo y con un verbo casi único en la boca y en el ánimo. Ganar. Ante todo: ganar. Era el verbo de Alfredo Di Stefano, quien, por lo demás, ha sido un argentino atípico: más bien lacónico, contundente y directo, dispuesto a solventar cualquier asunto por la vía rápida e incluso por las bravas.

Fue un héroe antes de que apareciese, casi, la televisión: llenaba estadios, provocaba suspiros, levantaba a los muertos. En el Madrid, y en Argentina, en sus primeros clubs, el River Plate y el Huracán, y en Millonarios de Bogotá, adonde llegó en 1949, tras una huelga en su país, para formar un equipo de ensueño, el ‘Ballet Azul’, con jugadores como Pedernera, que era uno de los ídolos celestes. En Colombia jugó al fútbol como nadie, ganó tres ligas y fue dos veces máximo goleador. En 1952, se enfrentó con su club al Real Madrid, y ya demostró quien era: un futbolista incontenible e incansable, un artista y un jabato, puro nervio, clase y carisma. El Madrid esperaría una mejor oportunidad; en 1953, tras un litigio demasiado complicado que amargó a Pepe Samitier, el Barcelona renunció a sus derechos sobre el jugador y este ingresó en el Real Madrid. No tardaría en revelarse como un futbolista ambicioso, de exquisita técnica, director de juego, líder y goleador nato. El fútbol en Europa cambió con su llegada, y con la presencia de otra estrella en el Barcelona: Ladislao Kubala, que integró una delantera mítica que cantó Serrat: Basora, César, Kubala, Moreno y Manchón; la citamos aquí porque con la camiseta del diez formaba un zaragozano como Tomás Hernández, ‘Moreno’.

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El Real Madrid llevaba muchos años sin ganar la liga. Con Di Stéfano todo cambió. Él fue el revulsivo del fútbol europeo: trajo un nuevo concepto de juego que lo tenía casi todo. Incluso la soberbia de los monarcas del césped. Fue ‘la Saeta rubia’, un auténtico torbellino que desarbolaba a los rivales. Volaba. En once temporadas, ganó ocho ligas, cinco pichichis y cinco copas de Europa e hizo del Real Madrid –que contó con Kopa, Rial, Puskas, Gento, Del Sol, etc.- el mejor equipo del mundo. Para muchos es el jugador más completo de todos los tiempos. Para otros forma parte del olimpo de los dioses con Pelé, Cruyff, Beckenbauer y Maradona. Ahora habrá que buscarle sitio a Messi.

Quizá el gran lunar de su trayectoria es que no llegó a jugar ningún Mundial. En 1950 y 1954, por diversas razones, Argentina (con la que participó en seis partidos: ganó en 1947 la Copa de América y marcó seis goles) no acudió. En 1956, Alfredo se nacionalizó español e intervino en 31 choques y marcó 29 goles. En Suecia-1958 no estuvo España y sí fue convocado para Chile-1962, pero se lesionó en un partido de preparación. En 1966 ya se le había pasado su tiempo y estaba a punto de retirarse en el Español. Di Stéfano siempre ha tenido bula futbolística: opinaba con libertad, a su antojo, aunque no se andaba por las ramas. Podía ser provocador, poco diplomático o soltar las campanas de la indiscreción al vuelo. También conoció el triunfo como entrenador: fue uno de los descubridores de la ‘Quinta del Buitre’ y logró la Liga y la Recopa con el Valencia.

Acaba de cumplir 88 años. Los hizo el 4 de julio. Y ahora pugna por escapar de la muerte que le persigue. Venga cuando venga, hay una victoria que nunca podrá anotarse: Di Stéfano es inmortal. Está ahí, como los fantasmas de los estadios, para siempre, corriendo, burlando rivales, cabeceando o gritando a sus compañeros: “Che, boludos, perseguimos la gloria”.

(*) Este artículo se publicó en Heraldo de Aragón el 7 de julio de 2014.

* Foto 1: http://img4.hostingpics.net/pics/165085DiStefano.jpg

* Foto 2: http://colgadosporelfutbol.com/wp-content/uploads/2012/07/Kubala-y-Di-Stefano.jpg

LOS PROTAGONISTAS DE LA PRIMERA FASE

-Once ideal del Mundial:

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(*) Otros de los destacados del Mundial son: James Rodríguez, Müller, Van Persie, Jackson Martínez o el portero costarricense Keylor Navas.

(*) Messi y Cuadrado no juegan en la posición asignada. Pero les he fabricado un sitio, en el que pueden jugar, para que tengan hueco en el mejor once de la primera fase.

-Las revelaciones del Mundial:

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-Las grandes decepciones del Mundial:

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(*) Los delanteros Suárez y Ballotelli comenzaron bien la competición e hicieron buenos partidos al inicio. Pero han sido señalados por motivos diferentes. El italiano acabó siendo intrascendente en el juego de la azzurra y la afición empieza a perder la paciencia con él. Y el uruguayo mordió a un rival por tercera vez en su carrera y ha sido suspendido 4 meses. Su indisciplina parece haber condenado a la celeste y ha decepcionado a sus seguidores.

El MUNDIAL: RESUMEN DE LA PRIMERA FASE

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La primera fase del Mundial de Brasil ha tenido instantes de brillantez, muchos goles y apariciones de las grandes figuras. La competición avanza impulsada por destellos, por minutos de emoción que interrumpen tramos de juego intrascendente. En este Mundial se pelea cada metro, se arriesga en la disputa y cada balón es importante. Los equipos americanos, aclimatados a la humedad brasileña y sobre todo superiores en intensidad y entusiasmo, están dominando la competición.8 de los 16 equipos clasificados para octavos son del continente americano: Colombia, Argentina, Brasil, Chile, Uruguay, Estados Unidos, Costa Rica y México.

La gran mayoría de las figuras están respondiendo y han sabido brillar en Brasil. La anfitriona camina liderada por Neymar, una especie de niño prodigio que tiene que crecer a pasos de gigante en un escenario sin comparación. El brasileño está encantado de que Scolari le dé galones y está cómodo ante los focos. En la canarinha se le ve más suelto que en el Barcelona: está más acertado en el regate, mira más a puerta y tiene el don de la oportunidad. En una situación parecida está Leo Messi, al frente de la selección de un país que vive el fútbol con fanatismo. El 10 argentino ha sido determinante en todos los resultados de la albiceleste, ha marcado en todos los encuentros que ha disputado y parece más implicado e inspirado. La prensa brasileña sueña con un enfrentamiento entre las dos grandes del fútbol sudamericano y Messi y Neymar parecen avanzar en una carrera paralela, casi calcada. Ambos están decidiendo la suerte de equipos poco imaginativos, que dependen demasiado de su inspiración y que han dejado muchas lagunas. Aunque con una gran diferencia entre ambas selecciones: Brasil parece un equipo más sólido y difícil de ganar, con centrales más fiables. Argentina deja más dudas en la zaga y puede sufrir en octavos ante el culebreo del suizo Shaqiri.

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La Alemania de Joachim Löw tampoco ha acabado de convencer. Asombró en el debut ante Portugal mostrando un juego muy coral y eficaz. Müller anotó el primer hat-trick del Mundial, y el centro del campo alemán dio una lección de precisión y rapidez. Desde ese día Alemania ha perdido algo de frescura y ya no parece tan temible. La Argelia de Feghouli calibrará el estado de la mannschaft en octavos de final.

Dos selecciones renovadas en el banquillo se han ganado el cartel de favoritas. La Holanda de Van Gaal, camina con autoridad, después de completar su venganza y humillar a la campeona. Ha sido un equipo muy fiable, que sabe replegarse y buscar la velocidad de sus dos zurdos: Robben y Van Persie. Se enfrentará a un equipo bien trabajado como México, con Gio Dos Santos, Guardado y Chicharito como grandes peligros. La nueva Francia de Deschamps ha sido uno de los equipos más brillantes de la competición, con un mediocampo poderoso en el que se implican Matuidi, Pogba, Cabaye y Valbuena, y un Karim Benzema desatado en la delantera. Su rival en octavos será Nigeria, una selección atrevida pero a la que le falta disciplina.

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En el capítulo de las decepciones destacan España e Italia, como representantes de un estilo de juego que ha sucumbido ante la intensidad y la tensión competitiva de sus rivales. España fue un equipo frágil de moral, sin la frescura necesaria para defender el título. A la Italia de Pirlo y de Prandelli le pesaron los años de sus símbolos y le faltó pegada para culminar una propuesta valiente. Inglaterra, otra de las grandes que ha caído pronto, fue un equipo osado pero inocente. Tiene jugadores de gran futuro pero a los que les falta experiencia para las grandes ocasiones. La Portugal de Cristiano Ronaldo decepcionó desde el principio. A su capitán se le vio ansioso y fallón, enfadado consigo mismo y con sus compañeros. Fue un equipo sin alma, incapaz de ir a por la clasificación cuando Ghana se tambaleaba. Solo Moutinho era capaz de dar algo de criterio al mediocampo portugués.

Costa Rica ha sido la gran sorpresa al conseguir la clasificación, dejando fuera a dos campeonas del mundo: Italia e Inglaterra. Los ticos son un equipo entusiasta en el que destacan los reflejos de Keylor Navas y la finura de Bryan Ruiz. Chile es otra selección con poderío. Fue el verdugo de España y a nadie le sorprende que sea un conjunto con ambición, con capacidad para aspirar a todo. El partido ante Brasil medirá la ilusión de un equipo solidario en el que Vidal dirige, Alexis ejecuta y todos trabajan.

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Colombia, otra de las grandes revelaciones, ha sorprendido con un juego fresco y alegre. Cuadrado desborda por los costados, James Rodríguez inventa y Jackson Martínez define. El zurdo James Rodríguez está siendo uno de los futbolistas de la competición, tiene un manejo de balón exquisito y disfruta en una selección festiva como la colombiana.

Bélgica es otra de las que ha conseguido tres victorias, aunque sin la brillantez que se le suponía en un grupo tan débil. Es un equipo con calidad y juventud, que se mueve al ritmo de Hazard. Tiene una eliminatoria interesante frente a Estados Unidos, un combinado que ha crecido gracias al protagonismo de Dempsey y a la sensatez de Bradley. Uruguay se recuperó del batacazo inicial ante Costa Rica y superó la fase de grupos. Pero una estupidez de Suárez le ha restado opciones en su enfrentamiento ante Colombia. Y ha limitado la ilusión de vivir un nuevo Maracanazo.

En estas dos semanas hemos visto una competición intensa y bonita, en la que han pasado muchas cosas. Está siendo un torneo ofensivo, con más goles que juego. Hay gran igualdad sobre el césped y da la sensación de que cualquier teórico favorito puede ser derrotado por unos aspirantes atrevidos y desvergonzados. El Mundial presenta todos los alicientes para ser un espectáculo emocionante.

 

 

LA SUERTE DE ROBBEN

espana-brasil-2014A Arjen Robben (Bedum, Holanda, 1984) ya no le pesan las desgracias. El holandés ha conseguido que sus pesadillas no le atormenten. Ya no le precede su fama de perdedor constante, un cartel que se labró en momentos decisivos, en los que la suerte siempre estuvo en su contra. Ahora se ha reconciliado con la fortuna y sus goles le avalan.

Hubo un tiempo en que los títulos siempre le dieron la espalda, normalmente con crueldad, tras un penalti fallado o un zigzag vertiginoso que nunca acababa en gol. Robben era el mejor en las derrotas, pero poco dado a las victorias. Y el holandés, por mucho que su suerte haya cambiado, no se olvida del amargo trago del fracaso.

Robben perdió su primera final importante en la Champions de 2010 ante el Inter de Mourinho en el Bernabéu. Curiosamente Van Gaal dirigía al Bayern de Múnich, al igual que sucede hoy con la oranje. El Inter venció en un encuentro en el que solo Robben inquietó a Julio César. Los italianos se replegaron con astucia, el Bayern se atascó y Robben no pudo desequilibrar. Y Diego Milito le apartó del título con dos goles en transiciones rápidas.

De nuevo con el Bayern Múnich perdió una Copa de la Liga ante el Borussia en la temporada 2011/ 2012. Weidenfeller paró las ocasiones más claras del extremo holandés y el Dortmund ganó 5-2. Ese mismo año el equipo de Jurgen Klopp sentenció la liga en el enfrentamiento ante el Bayern de Jupp Heynckes. Weidenfeller le volvió a ganar el pulso y Robben volvió a sentirse responsable de la derrota, tras fallar un penalti en un momento decisivo. Poco después, se enfrentó al Chelsea en la Final del Allianz Arena de Múnich. Y aquella fue una de las derrotas más duras de la carrera de Robben.

robben pierdeEl Bayern se enfrentó en su estadio a un Chelsea defensivo, casi un calco del Inter de Mourinho, con la billetera de Abramóvich, la pizarra de Di Mateo y el fútbol de Drogba como diferencias. Müller se adelantó en el minuto 82 y los alemanes acariciaron el triunfo. Hasta que Drogba marcó el gol del empate en el 86. El partido llegó a la prórroga y Robben volvió a disponer de una gran oportunidad para romper su maleficio en las finales: un penalti que prácticamente les daba el título. Pero el holandés, presa de los miedos y de los malos recuerdos, falló en el minuto 92 ante su amigo Petr Cech. Y su equipo volvió a revivir una noche trágica en una final de Champions, en otra jugada que persiguió mucho tiempo a Robben.

Y, dos años antes, en 2010 había vivido la peor derrota de su carrera. Llegó al Mundial de Sudáfrica con problemas físicos y tras perderse los dos primeros encuentros, llevó a Holanda a la final. Allí le esperaba España, la gran favorita, en la cita más señalada en la que Robben había participado nunca. El extremo holandés aprovechó los espacios que concedían Puyol y Piqué y los retó en campo abierto. En esos duelos Robben siempre salió victorioso, pero se topó con Casillas. Al comienzo del partido, el capitán español le arrebató el primer mano a mano. Casillas intuyó el regate del holandés y se anticipó con rapidez. Pero en el minuto 61 se produjo la gran ocasión para Robben. El extremo ganó en velocidad a los centrales y se plantó ante Casillas. El portero se venció hacia un lado y Robben disparó hacia el contrario. La fortuna se alió con el español y la fatalidad con el holandés. Casillas dejó el pie casi de manera instintiva cuando ya se vencía y consiguió desviar el disparo de Arjen. Andrés Iniesta acabaría escribiendo en el minuto 116 la página más bonita del fútbol español y el holandés volvió a fallar en el mayor escenario posible. Robben parecía entonces un jugador maldito, genéticamente preparado para la derrota.

robben (1)Pero su suerte empezó a cambiar en la Champions de 2013. Jupp Heynckes construyó un equipo poderoso en el que Robben y Ribery desequilibraban por los costados. Ribery consiguió mayor reconocimiento pero Robben fue el gran artífice de las victorias. Cuajó una gran semifinal ante el Barcelona: fue el jugador más determinante de la eliminatoria y llevó a su equipo a la final, ante el Borussia Dortmund, otro de sus rivales malditos. Fue en Wembley, uno de los templos más sagrados del fútbol, donde Arjen empezó a reescribir una historia llena de tragedias (*). En la final volvió a ser el mejor: desbordó, desequilibró y, por fin, la suerte le devolvió todo lo que le debía. En la primera parte desperdició un par de oportunidades muy claras. Weidenfeller atajó las primeras opciones del holandés y Robben vio cómo reaparecían los fantasmas del pasado. Pero en la segunda parte todo cambió. El extremo asistió en el primer gol a Mandzukic y volvió a disponer de una oportunidad para alcanzar la gloria. En esta ocasión, en el minuto 88, Robben acarició el balón al palo cruzado. Weidenfeller no llegó y el holandés puso fin a su conjuro. Celebró el gol con rabia y por fin se sintió liberado de tantas derrotas.

1369514375_extras_portada_0Este año pese al batacazo ante el Madrid en la Champions ha sido el mejor de los bávaros en las victorias y en las derrotas. Llegó a Brasil con la necesidad de vengarse de la selección que le ganó un Mundial y del portero que le quitaba el sueño. En el choque inicial ante España, Robben y Van Persie descosieron a la vigente campeona en una goleada histórica (5-1). Robben jugó un gran partido y sentenció a los españoles con una exhibición de explosividad y técnica. Marcó el 2-1 tras retratar a Piqué y finalizó con un zurdazo que batió a Casillas. En su segundo gol del partido, el 5-1 definitivo, Robben retó a Ramos en un sprint de 50 metros. Dejó en la estacada al andaluz y se plantó ante el portero. Esta vez no falló y burló a Casillas, su antídoto en Sudáfrica. Robben explotó, miró a cámara y su expresión cambió para siempre: sus fantasmas habían desaparecido, y su venganza se había consumado.

Holanda-5-España-1Robben parece ahora un jugador más maduro, inteligente e incluso generoso. El holandés está iluminado en Brasil y ha formado una sociedad de lujo con el gran Robin Van Persie. Ante Australia marcó otro golazo, tras una conducción precisa y veloz. Ayer, ante Chile volvió a mostrar que vive el mejor momento de su carrera. Vimos una Holanda temerosa, que esperó agazapada y que solo se desató con la zurda de Robben. El extremo protagonizó grandes momentos, pudo marcar en una jugada maradoniana y le sirvió a Depay un gol en bandeja.

Arjen Robben está disfrutando en Brasil y su equipo se ha clasificado para octavos de final. Ha dejado en el camino a la campeona España y ha superado al pegajoso equipo de Chile. Holanda es conservadora en el juego pero eficaz en el resultado. Y tiene a uno de los mejores jugadores de la competición, un zurdo que mantiene intacta su ambición. A un extremo de los de antes, que quiere completar su redención. Y para ello solo tiene en mente un objetivo: levantar en Maracaná aquella copa de oro que se le escapó en la noche de Johannesburgo.

 

Por Jorge Rodríguez Gascón.

 

(*) Robben siempre ha mostrado una capacidad impresionante para superar la dificultad. Se sobrepuso a todas sus derrotas deportivas y a un cáncer de testículo en 2003. Guardiola no ha destacado su velocidad, su capacidad para encarar y desbordar, cualidades que hacen de Robben un futbolísta único. Guardiola dijo de él que nunca antes había visto a un futbolista tan profesional y con tantas ganas de mejorar.

(*) A Robben le ha perseguido siempre la etiqueta de perdedor, ya que perdió 6 de las finales que disputó. Aún así ha conseguido un total de 17 títulos, y ha ganado la liga en los cuatro países en los que ha jugado: Holanda, Inglaterra, España y Alemania.

MARTES DE MUNDIAL

BRASIL 0-0 MÉXICO

(Castelao, Fortaleza)

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Brasil no pudo pasar del empate ante una selección guerrera como la mexicana. El equipo azteca propuso un partido intenso en el que se peleaba hasta el final en cada disputa. El anfitrión es un equipo rocoso, muy difícil de ganar, que disfruta lanzando contragolpes al espacio pero que sufre en el juego estático. Pese a tener una gran pareja de centrales carece de un creador de juego. A la canarinha le falta imaginación y algo de chispa para desequilibrar los partidos. Solo Neymar propone algo distinto. Asume la responsabilidad en el juego ofensivo y genera las mejores oportunidades brasileñas. Aunque se ha acostumbrado a  que sus mejores regates se produzcan lejos de la portería. También sorprende que en un país con tanta tradición de delanteros Fred y Jo sean los convocados por Scolari.

Brasil acabó chocando en Fortaleza ante un equipo físico y solidario, capitaneado por el eterno Rafa Márquez, en el que Herrera y Vázquez trabajan y Layun se despliega. Guardado profundiza, Peralta se involucra y Giovanni dos Santos inventa. Pero el mayor responsable del empate fue el portero Guillermo Ochoa, que detuvo todas las opciones de la canarinha y mantuvo a raya a Neymar en dos remates a bocajarro. En el primero, de cabeza, Ochoa evitó el gol con una estirada y en el segundo, aguanto el tipo tras un zurdazo del 10 brasileño. La canarinha lo intentó con más empuje que inspiración y el portero azteca consiguió frenar a los anfitriones. Thiago Silva tuvo la victoria tras un córner de Neymar pero de nuevo el ágil guardameta mexicano salvó a su equipo. México sufrió en determinadas fases del encuentro y aún así supo inquietar a Julio César, especialmente con disparos lejanos. Guardado, en el añadido, heló el corazón de todos los brasileños con un disparo desde fuera del área, tras hacer una diagonal a pierna cambiada. Su zurdazo se fue por poco y pudo haber amargado la tarde a los de Scolari.

El partido llegó al final y las selecciones no vieron con malos ojos el empate. Consciente el combinado azteca de que se enfrentaba a un rival importante y consciente Brasil de que México es una selección bien trabajada y difícil de batir. Así lo confirmó Scolari, en sala de prensa, que no ha olvidado la derrota de Brasil ante México en los Juegos Olímpicos de Londres.

El partido fue un intercambio de golpes en el que Ochoa se erigió como la gran figura. El portero lucía una sonrisa tras el partido: fue el jugador más determinante, un líder para sus compañeros y el gran triunfador de la tarde brasileña.

 

BÉLGICA 2-1 ARGELIA

(Estadio Mineirâo)

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La selección de Bélgica abría la jornada mundialista ante una Argelia que sorprendió a todos. Los africanos se adelantaron en el marcador y pusieron en problemas a los favoritos del grupo más débil de la competición. Los belgas, dirigidos por Marc Wilmots, son un combinado con mucho futuro: al talento de Hazard se suma la dirección de Dembelé y Witsel, el descaro de De Bruyne y Mertens, la seguridad que da el gran portero Courtois y el liderazgo del central Kompany.

Aún así Bélgica, una de las posibles revelaciones del Mundial, no empezó bien el campeonato. Su propuesta inicial, basada en la sutileza de su juego, no funcionó. Argelia cerraba espacios y la posesión belga se volvía previsible e intrascendente. Solo inquietó Witsel con disparos lejanos en los primeros minutos; Lukaku andaba lento en el desmarque, De Bruyne no profundizaba y Hazard no aparecía. Argelia propuso un partido basado en el repliegue y buscando opciones en transiciones rápidas. Y en una de ellas, tras un centro del fantástico lateral zurdo Ghoulam, Feghouli se anticipó a Vertonghen. El lateral belga le atropelló tras el control del argelino y el colegiado señaló penalti. El jugador del Valencia lo transformó con facilidad, esperando a que Courtois eligiera un lado.

Argelia se puso por delante y Bélgica tuvo que remar ante una defensa bien plantada. La posesión siguió sin dar sus frutos y Wilmots decidió cambiar el planteamiento. Salió el veloz Mertens y el gigante Fellaini, a la postre los autores de los goles belgas. Bélgica buscó un juego más directo, aprovechó las segundas jugadas que conceden los rizos de Fellaini y fue más vertical en sus ataques. También el cansancio de los argelinos contribuyó a la remontada belga. En el empate Fellaini remató a gol un centro de De Bruyne y el 2-1 lo hizo Mertens tras una asociación rápida con Hazard. Bélgica mostró que es un equipo con variantes y solventó un partido complicado. Los de Wilmots ya saben que en un Mundial rara vez hay enemigo pequeño.

 

COREA DEL SUR 1-1 RUSIA

(Arena Pantanal de Cuiabá)

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Corea del Sur y Rusia cerraron la jornada en un encuentro con dos caras. En la primera mitad, los dos equipos fueron presas del miedo y se respetaron en exceso. Nadie se salía del terreno de lo previsible y solo los temblores del portero ruso Akinfeev parecían poder alterar el resultado. Capello siempre ha sido un entrenador muy conservador y en esta ocasión dejó en el banquillo a su mejor futbolista: Dzagoev, un mediapunta de calidad. El entrenador transalpino debería dar libertad al 10 ruso en lugar de intentar someterlo a su férrea disciplina. A Rusia su falta de juego le ha convertido en una selección menor y la suplencia de Dzagoev tampoco ayuda.

Tras el descanso, el partido ganó en emoción con la entrada de Dzagoev y Kerzhakov. Y en el minuto 68 llegó la jugada desgraciada para Rusia. Akinfeev, nervioso durante todo el encuentro, se tragó un disparo estéril de Lee Keunho. El portero no alcanzó a blocar el balón y puso a su equipo contra las cuerdas. Corea dominó entonces el juego y sorprendió por su buen gusto en la circulación. Aún así Rusia se vio obligada por el resultado y fue a por el partido. Consiguió el empate gracias a su oficio ante un rival con buenas intenciones, aunque demasiado inocente. Dzagoev se revolvió en el área, disparó a puerta y el rechace del portero Jung lo embocó a gol Kerzhakov, uno de esos delanteros que saben hacerse un hueco entre el barullo.

En el último cuarto de hora Corea retrocedió y Rusia se fue, con cierta cautela, a por la victoria. Aún así tampoco inquietó en exceso a Jung y el partido terminó en empate, un motivo de felicidad para un equipo tímido como Corea del Sur y para una selección venida a menos como Rusia.

La retransmisión brasileña enfocó a Akinfeev al final del encuentro. El portero estaba visiblemente afectado por su error. El mismo martes de fútbol que consagró a un portero, al guardameta mexicano Ochoa, condenó a Akinfeev a una noche de pesadillas y remordimientos.

 

Por Jorge Rodríguez Gascón.

CUANDO LEO ENCONTRÓ A MESSI

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No es casualidad que Maracaná fuese el estadio elegido para el debut de Messi y Argentina. Brasil reservó su templo más sagrado a su gran rival y las gradas se llenaron de argentinos entusiastas. Sin embargo, la albiceleste no correspondió a su afición y mostró un fútbol rácano y lento, que solo tuvo momentos de lucidez cuando Messi se entonó tras el descanso.

Argentina es un país en el que se vive el fútbol de manera apasionada y en el que la selección está sometida a una tremenda presión. “Ganen o ni vuelvan” proclama una campaña publicitaria con motivo del Mundial y Messi personifica esa presión como nadie. Ha llegado a Brasil después de una de sus peores temporadas en Barcelona, con el lunar de las causas judiciales por evasión fiscal, el misterio de sus vómitos y con la imperiosa necesidad de hacer a su equipo campeón 28 años después. El espejo de Maradona, además, ha dejado de ser un estímulo para convertirse en una losa. Toda esa agonía pareció afectarle al 10 de Argentina y a su selección en el inicio de la competición ante la debutante Bosnia.

Aún así Argentina se adelantó en el minuto 2 y calmó los nervios iniciales. Leo botó una falta lateral y rebotó en Kolasinac que no pudo evitar que el balón entrara en su propio marco.El gol inicial no sirvió para que la selección argentina desplegara su juego y Bosnia creció con el paso de los minutos. Pjanic mostró su talento y su desparpajo, escudado en un Besic acertado y atento a los desmarques de un delantero de grandes cualidades como Dzeko. Argentina se hartó de jugar entre los centrales y no encontraba soluciones en la salida de balón. Sabella dispuso un equipo conservador con cinco defensas y un mediocampo sin imaginación, demasiado encorsetado, con Mascherano como referencia y con Di María como protagonista en el despliegue. Su delantera, sin el servicio de sus mediocampistas, parece un islote de difícil acceso. Mientras Argentina se atascaba en la creación, Bosnia encontró los pasillos interiores y obligó al meta Romero a intervenir en un par de ocasiones.

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Messi no estuvo acertado en la primera parte: siempre rodeado de contrarios y aislado del juego, el 10 no fue ni una sombra de sí mismo. No trabajaba en la presión, perdía balones en el regate y, perjudicado por el sistema, estaba siempre muy lejos de encontrar a Agüero. Recordó a su peor versión de los últimos meses, en la que parece jugar un partido contra sí mismo: vino a recibir muy lejos de la portería, intentando arreglar el problema de Argentina en la circulación, pero le faltó acompañamiento, explosividad e inspiración.

El partido llegó al descanso y Argentina seguía sin inquietar a Begovic. Bosnia crecía en el encuentro y la afición argentina no ocultaba su decepción. El murmullo de la grada pareció afectar a Sabella y el técnico argentino cambió el esquema. El 3-5-2 inicial se sustituyó por un 4-3-3 o un 4-4-2, dibujos(*) en los que Messi se siente más a gusto. Salieron Gago e Higuaín, que enriquecieron el juego argentino.

Messi mejoró en el partido y con él su selección (*). La salida de Gago para jugar de 5 fue fundamental. En la primera parte, faltaba un futbolista que iniciase el juego de manera limpia y Gago destacó en esa función. El mediocentro estuvo muy acertado en la distribución y supo integrar a Messi en el juego. Leo recibía en tres cuartos de campo, incluso más atrás, y era capaz de oxigenar el juego y crear peligro. El 10, liberado del acoso de los bosnios, encontró espacios para driblar y asistir a una delantera muy peligrosa, aunque poco afinada.

Y para sellar su buena segunda parte, Messi firmó un golazo en un escenario para los grandes. Leo recibió en los tres cuartos de campo y tras un tímido regate tiró una pared con Higuaín. El rosarino salió liberado de la asociación y después de una conducción vertiginosa y reconocible, en la que regateó a dos rivales, se sacó un disparo seco e inapelable a la base del palo. La pulga celebró el gol, su segundo tanto en una Copa del Mundo, como una liberación. Desde ese momento Messi volvió a disfrutar: se asoció en corto, desbordó y desequilibró.

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Pese al progreso en el juego argentino, la albiceleste estuvo muy lejos de la brillantez. Solo parecía despertar con alguna jugada de Messi y los chispazos de Di María, infatigable hasta en el día menos afortunado. Aunque la albiceleste dispuso de oportunidades en transiciones rápidas, volvió a atascarse con facilidad. El equipo se parte con demasiada frecuencia, le falta precisión en muchas fases del juego, rapidez en la circulación y recursos ante defensas cerradas. Su delantera, en teoría una de las mejores de la competición, tampoco estuvo acertada y malgastó algunas oportunidades cuando el viento soplaba a favor.

Bosnia no renunció al encuentro ni con el gol tempranero argentino ni con el segundo de Messi y consiguió acortar distancias con el tanto de Ibisevic, cuando restaban seis minutos para el final. Tras el gol bosnio Argentina contemporizó hasta el pitido final. Messi volvió a disfrutar y hubiese estado encantado de jugar un rato más, algo que hacía mucho tiempo que no sucedía.

Argentina cumplió en su debut y consiguió la victoria ante uno de los rivales más difíciles de su débil grupo. Aún así dejó un reguero de dudas en cuanto a su juego: le cuesta controlar los partidos, le falta profundidad y velocidad en la distribución y no tiene solidez defensiva.  Además, muchos de sus jugadores parecen estar lejos de su mejor versión física. Entre ellos está Messi, aunque su problema es más bien de confianza. El 10 parece vivir cada partido en una constante batalla interna: tiene la autodestructiva necesidad de demostrarse a sí mismo que sigue pudiendo decidir partidos. Si no lo consigue, muestra un gesto nostálgico, luce una actitud indiferente y se refugia en los pasadizos de su mente. Si lo consigue, como hizo en el segundo tiempo de Maracaná, juega con seguridad y descaro, desatando la euforia de todos los argentinos.  Tras el gol, no había nadie que creyese en sí mismo más que Leo Messi. Sin embargo, durante la primera parte, el primero en dudar de sus posibilidades era él.

La albiceleste debe mejorar mucho si pretende alzar la Copa del Mundo, pues tras el debut solo demostró que tiene mucho cártel y poco fútbol. Nadie oculta que las opciones de campeonato pasan por la inspiración de Messi. El rosarino debe dejar atrás su versión más melancólica y Sabella debe disponer un equipo en el que el Messi participe, se sienta liberado y pueda desequilibrar.

Tras la reanudación Leo se sintió importante, beneficiado por la entrada de Gago y la corrección de Sabella. Bosnia sorprendió a muchos con su buen trato de balón, pero pecó de inocente cuando encaró a Romero. Argentina decepcionó en su debut pero el regreso del 10 da aliento a la albiceleste. Y algo quedó claro en Maracaná: solo Leo tiene la llave para encontrar a Messi.

 

Por Jorge Rodríguez Gascón.

 

(*) Messi y Agüero tuvieron una charla en el túnel de vestuarios que pareció espolear a Leo. El Kun es uno de los pocos que tienen licencia para interpretar los silencios del 10, es uno de sus mejores amigos en el vestuario, su compañero de habitación y uno de sus socios en el césped.

(*) El 4-3-3 permitió crear más juego para Argentina pero tiene el inconveniente de que el equipo se parte con facilidad, algo que la albiceleste puede pagar caro ante rivales de entidad.

LA VERDAD DE LAS MENTIRAS

ANTÓN CASTRO // REGATE EN EL AIRE / 1

Pele

O nosso Mundial. Luiz Felipe Scolari, ese entrenador entre paternal y adusto, llama a la paz al pueblo brasileño contestatario: le pide que apacigüe sus protestas y su descontento y que empuje a favor de la victoria. Va a ser un mes de alta tensión, aunque los goles puede ser un sortilegio social: a lo mejor, si Fred, Neymar o Hulk empiezan a marcar, el pueblo se olvida un poco de la terrible injusticia y de la hambruna. Por otra parte, se pide una y otra vez que no se recuerde el “maracanazo” de 1950; incluso lo hace el gran lateral Carlos Alberto: el del gol a Italia en México-1970 tras la asistencia milimétrica de Pelé. Trae mala suerte e induce en el colectivo de pura furia de ‘la canarinha’ la suspicacia de una derrota posible, y eso agobia al más seguro. Brasil, para huir de la mala sombra, ha cometido un desaire con el uruguayo Gigghia: no le ha invitado al Mundial ni a recordar aquel gol que batió a Moacyr Barbosa, “o goleiro maldito” que hizo llorar a todo un país.

Las cosas no empiezan del todo bien. Edson Arantes do Nascimento, ‘Pelé’, tendrá que vérselas de nuevo con su rival histórico: Diego Armando Maradona. Este, que tiene vocación de competidor rabioso en cualquier instante y por cualquier pretexto, ya le ha mandado alguno puya: le recuerda que el diez amarillo no fue tan grande como el diez albiceleste, él, y le deja caer, por si las moscas, que Neymar está muy lejos de Messi. A las estrellas les cuesta compartir un sitio tranquilo en el Olimpo. Pelé nunca ha sido muy generoso con sus rivales de la inmortalidad, y Maradona no le perdona ni una. Si además enciende la antigua y feroz rivalidad entre los dos países, mejor.

maradona

Scolari aparentará que no le escuece el golpe, pero habrá que verlo. En el fondo, un equipo de fútbol tan físico y desnaturalizado, y más bien soez con el rival, no da todas las garantías: él ya sabe qué es perder un campeonato en casa, como le sucedió a Portugal en la Eurocopa de 2004. Con todo, a pesar de la convicción de Casillas de que “España es el favorito absoluto”, Brasil es el candidato. Un candidato que no enamora a casi nadie porque se ha alejado de los futbolistas del aire.

España acude con un palmarés envidiable y con una ventaja sentimental: es el abanderado del ‘jogo bonito’ y ha seducido con su estilo durante tres competiciones: dos Eurocopas y el Mundial de Sudáfrica. Es el equipo que puede compararse con el Brasil de 1970. Eso sí, también se percibe que los grandes especialistas no lo ven vencedor. Hoy tiene su primera prueba de fuego en un grupo realmente difícil, con dos serios adversarios (Holanda y Chile) que le van a exigir algo más que pases, precisión técnica e inspiración. Brasil le dio una lección a España en la final de la Copa Confederación- 2013: así, solo con la elocuencia de un fútbol de clase y control, no es suficiente.

iniesta

Esperemos que Del Bosque haya extraído algunas enseñanzas. Se necesitarán más ambición, más sacrificio y fuerza (también puede escribirse, muslo bravo, corazón y desespero, etc.), un mayor nivel de concentración y rapidez. Y habrá aprendido que la caligrafía preciosista heredada del Barcelona de Guardiola y Tito Vilanova no basta. España no debe renunciar a su forma de jugar, a su posesión apabullante, pero no puede dormirse en los laureles.

Medio mundo ha aprendido a contrarrestar ese despliegue, ha buscado un arsenal de antídotos, incluyendo la suciedad ambiental, y existe la sospecha de que el equipo tiene regiones de fragilidad, despistes defensivos y una cierta orfandad goleadora. Le cuesta marcar y, a veces, se desencaja ante el coraje ajeno, ante un choque exigente, de fragor y pelea. El narcisismo del éxito empeora. Medio mundo sospecha de que ha perdido el ángel y que llega diezmado de fuelle. Con las reservas de oxígeno y de ánimo. Xavi Hernández es el ejemplo: parece claro que sus mejores días han pasado. El mismo Pelé, al elogiarlo a él, juega a la verdad de las mentiras. Xavi, en esta ocasión, está más bien de auxiliar, de jugador complementario, y ojalá, ojalá, ojalá que me equivoque. Debiera ser el momento de Silva, el gran momento de nuestros artistas supremos: Silva y Andrés Iniesta.

Hoy España tiene un partido difícil. Tampoco esta Holanda es la del último Mundial, pero será un choque que dará los primeros síntomas de las posibilidades de cada uno. Van Gaal es un ganador. Mejor empezar bien.

 

Este artículo se publicó en Heraldo de Aragón el 13 de junio de 2014.

 

*La foto de Pelé la tomo de aquí:

http://www.allfootballers.com/wp-content/uploads/Pele.jp

**La de Maradona de aquí:

http://img.skysports.com/10/05/496×259/DiegoMaradonaWC86_2456940.

***La de Iniesta de aquí:

http://www.taringa.net/posts/deportes/15124609/Espana-vs-Italia-final-Euro-2012-alineaciones.html