Martí Perarnau: “Del juego me interesa todo. Me aburre lo que rodea al fútbol”

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Martí Perarnau (Barcelona, 1955) ha dedicado toda su vida al deporte. Fue atleta olímpico en Moscú 1980, campeón de España en todas las categorías y ostentó el récord nacional de salto de altura (2,21 m). Incluso antes de su retirada, ya mostró que su futuro estaba vinculado al periodismo deportivo. En sus inicios como atleta, tuvo un primer puesto como periodista en el Diario de Barcelona. En 1976 fue el jefe de la redacción deportiva de Mundo Diario. Ha dirigido la sección de deportes de TVE en Cataluña, Radio Barcelona (Cadena SER) y fue el director de comunicación y publicidad de Antena 3 Televisión hasta 1995. También estuvo al mando del centro de prensa de los Juegos Olímpicos de Barcelona 1992.

Desde 1995 dirige una productora publicitaria, ha participado en distintos medios y ha creado el espacio digital Perarnau Magazine, que tiene desde 2013 su propia edición en papel: The Tactical Room. En 2011 publicó Senda de campeones (Editorial Córner) que describía la metodología de la cantera del Barcelona. Desde 2013 su carrera está unida a la de Pep Guardiola. Relató el primer año del técnico en el Bayern Múnich en Herr Pep (Editorial Córner, 2013), que alcanzó un gran éxito internacional. Y en 2016 publicó Pep Guardiola. La Metamorfosis (Editorial Córner), en el que hace un recorrido por los años del técnico en Múnich, describe sus puntos de evolución y ofrece un breve esbozo de su llegada a Manchester. Perarnau es testigo directo de las lecciones del técnico y, a la vez, uno de sus grandes confidentes.

Martí Perarnau posee una mirada especial sobre el deporte, alejada del ruido de las tertulias. Le interesan los matices que tienen que ver con el juego, las historias que no se han contado y la vinculación que tiene el deporte con la literatura y el contexto social.

 De Guardiola me fascinó su capacidad inagotable de seguir buscando esa perfección que todos sabemos -por supuesto, él también- que es inalcanzable.

Es en los momentos de mayor dificultad cuando tu propuesta puede salvarte (…) si crees en tu propuesta debes intentar aplicarla precisamente cuando las cosas están más difíciles.

¿Qué es lo que te interesó de Pep Guardiola para seguir su trayectoria tan de cerca? ¿Qué te fascinó de él?

Cuando Pep empezó a entrenar al primer equipo del Barça yo fui bastante escéptico respecto de su rendimiento y así lo mostré en varios artículos, pero también advertía algo especial en aquel inicio lleno de sombras, así que decidí observar con mucha atención lo que llegaría a continuación. Y llegó la que probablemente es la etapa más fructífera y feliz de ningún equipo en la historia. Con todo, ni siquiera conocía a Pep hasta que la oportunidad surgió en Múnich. Me fascinó su capacidad inagotable de seguir buscando esa perfección que todos sabemos –por supuesto, él también– que es inalcanzable. Pep sigue buscando esa perfección a base de trabajar, estudiar, equivocarse, corregir sus errores y seguir trabajando. En esto es infatigable.

Dice Lorenzo Buenaventura que Alemania cambió a Guardiola y Pep cambió Alemania, ¿crees que Inglaterra está cambiando la visión del deporte de Guardiola y que Pep podrá cambiar el contexto del fútbol inglés?

No creo que cambie su visión del deporte, pero sí su aproximación al fútbol. A la fuerza está aprendiendo nuevos factores que influyen en el juego en Inglaterra de un modo mucho más insistente que en otros lugares. En realidad, él fue a la Premier League precisamente a esto: a aprender cosas nuevas. ¿Podrá cambiar Pep el fútbol inglés? Responderé con otras dos preguntas: ¿Ha cambiado el fútbol español tras la etapa de Guardiola en el Barcelona? ¿Aceptó el fútbol alemán los cambios que le propuso Pep desde el Bayern? No tengo unas respuestas concluyentes.

En el libro hay grandes pasajes que describen su relación con Neuer, Xabi Alonso, Alaba, Lahm o Kimmich. ¿Nos puedes hablar de su sintonía con ellos, de lo que les unía y del legado que ha dejado en Alemania a través de sus jugadores?

Se ha sentido muy unido a ellos durante estos tres años en el Bayern. En primer lugar, porque estos jugadores que mencionas –y otros como Robben, Thiago, Coman, Douglas Costa, Boateng, Badstuber, Rafinha…– son muy buena gente, verdaderamente buena gente. Y en segundo lugar, porque Pep es muy sentimental, al contrario de lo que en ocasiones se piensa de él. Le gusta sentirse próximo a los jugadores y en Alemania comprendió que esta proximidad no equivale a correr riesgos en la gestión.

El legado es especialmente emocional o por lo menos eso es lo que yo he detectado cuando he vuelto a Múnich y he hablado con aficionados y periodistas, sobre todo con aficionados. Todos ellos te hablan de lo bien que jugaba el Bayern de Pep, de lo mucho que disfrutaron, de los sentimientos que aquel tipo de fútbol les generó.

¿Cómo estás viendo el primer año de Guardiola en Inglaterra?

Como estaba previsto: con las dificultades de quien ha de adaptarse a una competición que es peculiar y en la que el juego es distinto al que él estaba acostumbrado. Además, la renovación del equipo solo está en la mitad del trayecto. Como explico en el libro, hasta bien entrado 2018 no veremos al auténtico City que proyectaba Pep. Hasta entonces le toca sufrir y resistir.

¿Ves al Manchester City con alguna posibilidad de pelear la Premier al Chelsea de Conte? En el libro se anticipa que es su proyecto más complicado, ¿tienes la sensación de que la dificultad ha superado esos pronósticos iniciales?

Tengo la sensación de que las dificultades que viene sufriendo son acordes con lo que se pronostica en el libro, que por otro lado no son apuestas mías, sino razonamientos a partir de muchas conversaciones con el propio Guardiola y su cuerpo técnico. Ellos entendían que iba a ser una temporada muy difícil y la realidad es prácticamente idéntica a como la imaginaron. En cuanto al Chelsea, su ventaja es tan amplia que cabe decir que su principal rival son ellos mismos. Si mantienen el juego más o menos como hasta ahora serán campeones con todo merecimiento.

Guardiola parece un entrenador inquieto y obsesivo. En el libro haces un inventario de sus formaciones, en total hasta 23 esquemas distintos. ¿Es el cambio y la adaptación a diferentes momentos el motor de la evolución de Guardiola?

Sin duda alguna. Cuando le conocí y tras el primer año en Múnich pensé que lo que movía interiormente a Pep era la pasión, pero después de tres temporadas en su proximidad tiendo a creer que es alguien que se motiva por el cambio, por no quedarse estancado ni quieto, ni contemplativo. Ni siquiera contemplando los éxitos. Al contrario, los saborea un instante y de inmediato busca aquello que es necesario corregir.

En Pep Guardiola. La Metamorfosis describe su relación con Thomas Tuchel, ¿nos puedes hablar de esa amistad tan especial entre los dos entrenadores?

Tuchel se tomó un año sabático en verano de 2015 y lo aprovechó para profundizar en aspectos del juego. Viajó a Múnich varias veces y estableció una amistad muy sólida con Pep, que compartió con él su conocimiento sobre el juego de posición. En la temporada siguiente fueron grandes rivales, pero siguieron viéndose, incluso después de haberse enfrentado en liga. Y aún hoy siguen teniendo una relación constante.

¿Es en los momentos de mayor dificultad cuando Guardiola cree más que nunca en su propuesta?

Es que en los momentos de máxima dificultad es cuando tu propuesta puede salvarte. Cuando la Juventus vencía por 0-2 en el Allianz Arena y el Bayern parecía eliminado de la Champions, es entonces cuando adquiere valor jugártela, meter a un extremo más, alinear cinco delanteros y solo dos defensas y buscar los buenos pases en vez de lanzar balonazos sin ton ni son. Puede salirte bien o mal por cualquiera de las vías, pero si crees en tu propuesta debes intentar aplicarla precisamente cuando las cosas están más difíciles.

¿Cómo de importantes son los personajes que le rodean (Estiarte, Buenaventura, Lillo) en su consideración del juego posicional?

Lillo es una referencia ideológica indiscutible para Pep. Estiarte es su brazo derecho, el hombre en quien puede confiar siempre y bajo cualquier circunstancia. Buenaventura es la pieza que engrana los entrenamientos, un hombre imprescindible en la maquinaria de Pep.

Guardiola siempre busca tipos en el campo que puedan transmitir su idea, ¿crees que Silva puede ser esa prolongación del técnico en el campo?

De momento lo está siendo. Las instrucciones estratégicas de Guardiola en los partidos van siempre dirigidas a David Silva.

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La lesión de Gündoğan ha precipitado el regreso de Yayá Touré, al que se ve en buen estado de forma, ¿crees que el marfileño, una vez reconciliado con su técnico, será importante en el primer año de Guardiola en el City?

De momento, esta recuperación de Yayá Touré para la alta competición parece milagrosa. Le vi en los primeros entrenamientos y francamente jamás habría imaginado que pudiera volver a ser futbolista. No solo por el exceso de peso que tenía, y que era muy abundante, sino por la desgana que parecía desprender. Pero hoy por hoy es un jugador clave en el equipo. Esta recuperación tiene un gran mérito.

¿Qué espera Guardiola de futbolistas con gran proyección, como Kevin De Bruyne, Raheem Sterling o Leroy Sané? ¿Le pide al Kun Agüero que sea un futbolista para las grandes ocasiones?

Tiene una gran fe en estos jugadores jóvenes: Sané, Sterling, Gabriel Jesús más los chicos del filial: Phil Foden, Brahim Díaz, Jadon Sancho, Paolo Fernandes… Hay futbolistas muy prometedores que en dos o tres años pueden ser de primer nivel europeo. De Bruyne ya lo es, es pieza capital en el City. En cuanto al Kun, más que pedírselo Pep creo que es algo de sentido común: Agüero ha de ser más decisivo en los grandes partidos.

Hay algo especial  en el libro, la acumulación de citas y referencias de grandes personajes que trascienden el ámbito del deporte, ¿sirve Guardiola, un tipo con inquietudes más allá del deporte, para realizar un pequeño tratado sobre la vida? ¿Tuviste la deliberada idea de que fuera así?

Fue por casualidad. En el libro de 2014, Herr Pep, empleé algunas frases que me parecían adecuadas, y para La Metamorfosis comencé igual, pero poco a poco creció el número de capítulos y al final hay un número muy grande de ellas. Bueno, globalmente sí dan una cierta concepción del deporte…

¿La metamorfosis de Guardiola pasa por la negación de los dogmas que siempre le han acompañado?

El libro es bastante más que eso, pero es evidente que Pep rompe con muchos dogmas que le acompañaban tras su paso por el Barcelona. Y sobre todo, con las etiquetas que le han puesto, aunque en general se le continúa etiquetando del mismo modo.

Quizás el proyecto del Manchester City sea más largo de lo que todo el mundo imagina…

Tengo la sensación de que los medios creen que su negocio está en la explotación de los sentimientos más viscerales alrededor del deporte. Por lo tanto, glorifican sin recato y crucifican con la misma frivolidad.

Guardiola ha anunciado que el City será uno de sus últimos equipos y a la vez que no será presidente del Barcelona. ¿Hay que tomarlo como una cortina de humo o como un resultado del desgaste mediático?

Ni una cosa ni otra. Pienso que le quedan varios años más como entrenador. Quizás el proyecto del Manchester City sea más largo de lo que todo el mundo imagina…

¿Tienes la sensación de que Guardiola ya no es un personaje que cae tan simpático como en sus inicios? 

Probablemente sea así y probablemente tenga mucho que ver con la cultura del odio que desborda en los medios de comunicación de todas partes. Tengo la sensación de que los medios creen que su negocio está en la explotación de los sentimientos más viscerales alrededor del deporte. Por lo tanto, glorifican sin recato y crucifican con la misma frivolidad. Para ello, nadie mejor que aquellos que están en lo más alto. Naturalmente, esta generalización sobre los medios tiene honrosas excepciones en todas partes.

Tengo una curiosidad: más allá de Guardiola, se ve que vives el deporte de manera apasionada y a la vez lúcida… ¿Qué es lo que te interesa y lo que te aburre del fútbol?

Del juego me interesa todo. Es una actividad deportiva tan rica y poliédrica que nunca puedes abarcarla por completo. Y con una variedad muy interesante de modelos de juego. Me aburre todo lo que rodea al fútbol.

¿Cuál es el sitio de la revista The Tactical Room, el lugar que le buscas o le estás buscando? ¿Cuál fue la idea original y cómo se ha desarrollado hasta convertirse en el trabajo delicado y especial que es hoy?

Es una revista deportiva de formato digital en la que buscamos ofrecer un contenido que se asemeje por calidad al que se encuentra en los mejores libros de literatura deportiva. Es una revista hecha sin prisas, totalmente alejada de los parámetros que manejan los medios de comunicación en la actualidad. Esto presupone que el lector tenga un interés alto por saber y conocer; y que los autores sean buenos especialistas en la materia que tratan. La mayor parte de los lectores son socios anuales que renuevan sus suscripciones desde el año 2013 en que comenzamos el proyecto. Además, contamos entre ellos con abundantes entrenadores o deportistas. Por ejemplo, los cuerpos técnicos de cuatro equipos que están ahora mismo en octavos de final de Champions League la leen.

La idea surge a partir del Perarnau Magazine, que es una web en abierto en la que hemos venido volcando unos 7000 artículos e informes desde 2012. Poco a poco comprobamos que podíamos dar un paso aún mayor en la búsqueda de la calidad en los contenidos y así nació The Tactical Room. Este año 2017 hemos pasado a periodicidad mensual y el volumen de socios y lectores está creciendo de una forma muy notable.

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Jorge Rodríguez Gascón.

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Foto 1: Loles Vives. Foto 2: Isaac Lluch.

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El mago canario llega a los 100

Antón Castro / La química del gol

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Roberto Mancini, aquel buen jugador de la Sampdoria y luego entrenador de prestigio en Italia, Inglaterra y Turquía, dijo, tras ver jugar a David Josué Jiménez Silva: “¡Qué jugador!”. Y sir Alex Ferguson, un clásico del Manchester United y de la Premier League, hizo lo imposible para ficharlo. Quien se lo llevó, en realidad, fue Mancini. Y acertó: el segundo virtuoso de Arguineguín –el otro es Juan Carlos Valerón, flaco de filigrana- pronto demostró en el City que iba a ser imprescindible: quizá sea el jugador del mundo que más se parece a Messi, juega y hace jugar, es fantaseador y obstinado, dinámico y artista, y los equipos mejoran con él. Adquieren otro sentido, profundidad y los hábitos de la sorpresa con hechizo. Una prueba indiscutible: se lesionó ante el Real Madrid en la Champions y el City pareció un conjunto intrascendente. De ahí que uno de sus sobrenombres sea el de ‘Merlín’, y ese mago artúrico no es cualquier cosa. Silva, tampoco: es un centrocampista o ‘trequartista’ vibrante, arriesgado, partidario del más difícil todavía, funámbulo del despliegue y con llegada.

Un futbolista así no nace de la nada y David Silva tampoco. Empezó en Canarias, probó a los diez años en el Real Madrid, que lo descartó por bajito, y a los 14 ingresó en el Valencia. Antes de afirmarse en el equipo che, jugó en el Eibar –allí es recordado como un gladiador y el embrión de un superclase, que arrojó un balón fuera porque un adversario cayó al suelo cuando estaba a punto de marcar y el equipo se jugaba el ascenso a Primera División- y luego deslumbró en el Celta de Vigo, con el que debutó en Primera. Si uno repasa su hoja de servicios ya se ve que iba para fenómeno. En 2006, con 20 años, Luis Aragonés le dio la oportunidad ante Rumanía. Le dijo: “Juegue como sabe. Diviértase”. Y desde entonces, David Silva ha sido una pieza fundamental en la selección: combinó muy bien con Senna, con Xabi, con Iniesta, mezcló a la perfección con Xavi, Busquets y con Torres y Villa, y logró su primer gran título, la Eurocopa-2008, donde Torres tumbó a Alemania. En el Mundial de Sudáfrica-2010 no fue decisivo, participó en dos partidos y solo el triunfo y el gol del alma de Iniesta le alivió del dolor y de una inseguridad que desconocía. Ese torneo fue especialmente duro para él. Se sintió ninguneado y dudó de sí mismo y de Del Bosque.

En la Eurocopa de Polonia y Ucrania-2014 volvió a ser importante, aunque casi siempre era el primer cambio de Del Bosque. En la Premier era uno de los grandes, el más sutil y el director de la orquesta en el ataque, y quizá el futbolista diferente, de triangulación y osadía, brillante y preciso, elogiado por todos en el City. Allí, es el cómplice ideal del Kun Agüero y el creador más determinante de la estrategia coral celeste.

Hoy cumplirá 100 partidos con La Roja. Lleva 24 goles. Y lo tiene todo, aunque a veces parece disolverse en las sombras, como si desapareciese o respirase vulnerabilidad de súbito. Su abuela, la Tijanera, le dice: “Tienes que buscar más el gol, tirar más a puerta, que llegas hasta allí y luego no tiras, mi niño…”

Eso sí, cuando se siente importante, o está inspirado, es un futbolista imprescindible. El par de Iniesta. El surtidor de pases imposibles. El niño de mirada traviesa que te la da con pan, con queso y con una sonrisa de prestidigitador. David Silva juega y juega, sueña y se disuelve, aparece sin ser visto, teje y desteje tramas y espacios, y siempre está ahí dispuesto a crear incertidumbre. Ojalá sea este su mejor torneo. La Eurocopa lo necesita y España aún más.

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* Este artículo se publicó en Heraldo de Aragón, el lunes 13 de junio de 2016.

 

EL LEICESTER Y LA MAGIA DE LO IMPREVISTO

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Con menor frecuencia de la que nos gustaría, el fútbol nos recuerda que es un espectáculo difícil de predecir. Cuando el balón empieza a rodar en septiembre cualquier aficionado puede, más o menos, anticipar lo que sucederá en el desarrollo de la temporada. Si hace una lista de cuatro candidatos para ganar cada una de las ligas más importantes, rara vez se equivocará. Seguramente, uno de esos cuatro equipos acabará alzando el título en verano. Los partidos se alimentan de momentos imprevistos, y pueden generar sorpresas con relativa facilidad, pero el curso de las temporadas suele tener un desenlace más o menos medido. Es uno de los fundamentos básicos del fútbol moderno: el interés está en ver cómo se narra esta vez un cuento similar al que ya se ha contado. Nos interesa saber si el Atlético le podrá pelear la liga al Barça y Madrid, si el Dortmund podrá acercarse al todopoderoso Bayern, si alguien le aguantará el pulso a la Juventus (ya sea la Roma, el Nápoles o el Inter) o si el PSG tendrá alguna dificultad para ganar la Ligue 1.

Afortunadamente, cada cierto tiempo, el fútbol nos reserva una bonita sorpresa. Y ninguna competición fomenta esa posibilidad como la Premier League, la liga más seguida del mundo y, al mismo tiempo, la más impredecible. En Inglaterra se equilibran los repartos de derechos televisivos, muchos clubes han sido relanzados por millonarios y los estadios se llenan cada domingo[1]. Cualquier club de mitad de tabla puede realizar una mayor inversión en fichajes que un aspirante a Champions en la liga española. Los partidos no tienen la calidad técnica del fútbol español, pero poseen una atmósfera especial. Es un juego más rudo, quizá más primitivo, pero que posee más emoción y una mayor vinculación con los orígenes del deporte. Además, se aprecia que las diferencias entre los equipos son menores y, como consecuencia, se producen más alternancias en el marcador. Es un fútbol más dinámico, lleno de idas y venidas, en el que se percibe la voluntad de conquistar los espacios.

En la Premier, es más frecuente que haya dos goles en un mismo descuento o que los grandes[2] pierdan puntos frente al colista. En España, resulta más fácil ver a un equipo triangular en espacios reducidos o que los equipos opten a los títulos continentales. Quizá por estas razones, la Liga envidia a la Premier como producto televisivo y en Inglaterra se admira el fútbol coral de los españoles y su prestigio en Europa.

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En ese contexto se ha producido el fenómeno del Leicester City, una de las historias más especiales del fútbol reciente. La ciudad, de 300.000 habitantes, vive pendiente de los triunfos de su club. Tras derrotar al Manchester City en su propio estadio (1-3) es líder en solitario, con cinco puntos de ventaja sobre sus perseguidores: el Tottenham y el Arsenal. Tienen a su favor el público neutral de las islas, que ven el crecimiento de Leicester como un acontecimiento de otro tiempo. Especialmente si se observa el recorrido del equipo, propiedad desde 2010 de Vichai Srivaddhanaprabha, un magnate tailandés que hizo fortuna con la empresa Power Group. El Leicester jugaba hace dos temporadas en la First Division y el año pasado sufrió hasta las últimas jornadas para mantenerse en la Premier League. Ahora, el equipo vuela a las órdenes de Ranieri, un entrenador que parecía olvidado en el fútbol de alto nivel. El italiano, bien aconsejado por los ojeadores y directivos del club, es el portavoz del sueño de la ciudad. El Leicester, como su técnico, busca llenar su vitrina con un trofeo que nunca ha levantado.

Quizá el mejor reflejo del año del Leicester es Jamie Vardy, un delantero atípico y veloz; lunático e incomprendido al mismo tiempo. Hace cinco años,  se conformaba con jugar en un equipo de séptima división y alternar los entrenamientos con media jornada en una fábrica de productos de rehabilitación (muletas, sillas de ruedas, etc). Ahora, es el goleador del gran aspirante del fútbol inglés. Probablemente no lo sería si no compartiera plantilla con Riyad Mahrez, hasta el momento el mejor futbolista de la competición. El argelino es el producto más visible de la acertada labor de los cazatalentos del Leicester. Fichado por medio millón de euros, procedente del modesto Le Havre francés, Mahrez es ahora uno de los jugadores más cotizados de la Premier League. Frente al Manchester City dejó su sello en una gran acción individual, en la jugada del 0-2, que alejó al equipo de Pellegrini del título. Mahrez posee una magia singular, un don especial que se manifiesta en las grandes ocasiones.

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Mahrez proporciona los instantes de fantasía en un equipo rocoso y bien trabajado, construido a gusto de Ranieri. Okazaki alterna el trabajo con la llegada al área, Albrighton profundiza, N´Kate se desfonda en la recuperación y Drinkwater equilibra el juego. En defensa destacan dos centrales veteranos con gran recorrido en la Premier: Robert Huth, que marcó dos goles en el Etihad Stadium (en dos acciones a balón parado), y Wes Morgan, más rápido que su compañero de zaga. La portería la protege Kasper Schmeichel, que ha heredado los reflejos y el carácter de su padre, el legendario portero del Manchester United. En el banquillo esperan su oportunidad algunas buenas piezas de refresco como Ulloa, Inler o Dyer.

Ranieri, más allá de elogiar los goles de Vardy y el talento de Marhez, señala que la clave del Leicester reside en la fuerza del grupo, que practica un fútbol solidario y veloz. Ese entusiasmo colectivo, que rejuvenece al deporte y a la Premier, les ha llevado a vivir una historia tan bonita como inesperada.

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Jorge Rodríguez Gascón.

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Foto 1: The Sun. Foto 2: Daily Mirror. Foto 3: Daily Mail.

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[1] Estadios llenos. Esta virtud, una de las grandes señas de identidad del fútbol inglés, puede cambiar en los próximos años, debido al aumento del precio de los abonos. El pasado fin de semana, los aficionados de Anfield encabezaron una protesta que tuvo una gran repercusión mediática. En los últimos minutos, los seguidores del Liverpool vaciaron la emblemática grada de The Kop. La protesta no solo tuvo valor simbólico. El equipo de Jürgen Klopp ganaba 2-0 y el Sunderland acabó empatando el partido en el tramo final.

[2] El declive de los grandes. Probablemente una de las razones que permiten la explosión del Leicester es que ninguno de los grandes de Inglaterra viven su mejor momento. El Arsenal se mantiene en la pugna con el Tottenham por el segundo puesto y amenaza la posición del líder, pero es un equipo ciclotímico, capaz de practicar el mejor fútbol de la competición una jornada y de apagarse en la siguiente. Tampoco parece mostrar una gran continuidad el Manchester City, que fue derrotado por el Leicester el pasado fin de semana. Su proyecto deportivo sigue teniendo un gran presupuesto, pero le falta solidez argumental. Nadie parece contar ya con el United de Van Gaal o con el Liverpool de Klopp. Y menos opciones tiene el Chelsea, al que Mourinho dejó en posiciones de descenso. Su recuperación con Hidink en el banquillo le permite, como mucho, creer en la posibilidad de entrar en Europa.

Uno de los grandes argumentos del Leicester es que ha sido capaz de batir con autoridad a equipos de gran prestigio: venció al Chelsea en la primera vuelta y, en los últimos dos partidos, derrotó al Liverpool y Manchester City. Este domingo visitará el Emirates Stadium en un duelo decisivo.

Pese a la alegría que genera el liderato del Leicester, es lógico pensar que el Arsenal, City y Tottenham (que está siendo más constante que nunca) disputarán la liga hasta la última jornada. Mientras tanto, el Leicester seguirá desafiando a la razón con un relato absolutamente imprevisto.

NOCHE DE CHAMPIONS EN EL CAMP NOU

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El Barcelona recibe al Manchester City en la vuelta de los octavos de final. A su favor juegan el resultado de la ida (1-2), el buen momento de los blaugranas y la grada del Camp Nou, que ha recuperado la ilusión en el momento crucial de la temporada. El Barcelona inicia su semana clave con un partido trampa. Pese a la proximidad del Clásico, el Barcelona debe mantener la concentración frente al club inglés, que llega herido en su orgullo y mantiene alguna opción en la eliminatoria. Luis Enrique insiste en que su plantilla no va a descuidar su partido ante el Manchester City, un rival que es capaz de fabricar un gol en un acelerón de Agüero o una sutileza de Silva.

El Barcelona no olvida la eliminatoria de la pasada campaña ante el conjunto de Pellegrini. El Barça dominó la posesión y supo hacer daño al rival. Pero el City resistió en los peores momentos y en la segunda parte llegó a enmudecer al Camp Nou. Hasta que llegó la sentencia de Messi (mediada la segunda parte), Valdés había tenido que intervenir de urgencia en dos disparos de Nasri y Kolarov. Kompany hizo el gol del honor y Dani Alves firmó el segundo tanto del Barcelona. En su celebración reprochó a la grada del Camp Nou sus murmullos durante todo el encuentro, una prueba más de que no fue un partido cómodo para los blaugranas. Y el recuerdo de aquel partido alimenta la prudencia del Barcelona, por mucho que el City tenga ahora peor aspecto.

El Manchester City viene de perder parte de sus opciones en la Premier tras la derrota ante el Burnley y se juega la temporada a una carta en el Camp Nou. Mansur bin Zayed al Nahyan es el líder del grupo inversor Abu Dhabi United Group for Development and Investment que se hizo con la propiedad del Manchester City en 2008. Khaldoon Al Mubarak es la parte visible de una sociedad afincada en los Emiratos Árabes y preside el club desde Manchester. Los jeques construyeron un equipo poderoso con el objetivo de consagrarse en Europa. Su músculo financiero ya le ha otorgado dos ligas, una League Cup, una Community Shield, una FA Cup y el trono en la ciudad de Manchester, que tradicionalmente estaba en poder del United. Pero no ha sido capaz de alcanzar triunfos en Europa, frente a presupuestos tan ambiciosos como el suyo. El Manchester City siempre ha caído lejos de las rondas decisivas de la Champions. Fue eliminado en fase de grupos cuando coincidió con el Real Madrid y el Bayern Múnich y perdió frente al Barcelona la temporada pasada. Esta temporada fue segundo en el “grupo de la muerte” y volvió a emparejarse con el Barça en la fase de eliminatorias, en un momento en el que el equipo parece haberse estancado.

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En una de las temporadas más pobres de los últimos tiempos, las dudas se ciernen sobre la figura de Pellegrini, que ha encontrado en el Barcelona y en la Champions sus mayores obstáculos. El técnico no vive sus mejores días en el banquillo del Etihad Stadium, y la eliminatoria frente al Barça puede ser decisiva para valorar el crédito que le queda a su proyecto. Al entrenador chileno le persigue la fama de que a sus equipos les falta carácter en Europa. Una fama que surgió con el penalti fallado por Riquelme en las semifinales de Champions ante el Arsenal, que volvió a aparecer en su etapa como entrenador del Real Madrid o Málaga y que ha aumentado en el banquillo del City. Y allá donde fuera a Pellegrini siempre le acechó la sombra del Barcelona, que le ha derrotado en 16 de sus 24 enfrentamientos. Fue cesado del banquillo del Real Madrid al no poder desbancar al Barça de Guardiola, sufrió en sus visitas al Camp Nou cuando dirigía al Málaga y el año pasado perdió la eliminatoria de octavos ante el Barça del Tata Martino.

Con la liga muy a favor del Chelsea de Mourinho y sin muchas posibilidades en el resto de los títulos, el Manchester City apura sus opciones de la temporada en un gran escenario. El Barcelona parece haber recobrado la armonía y disfruta con la sonrisa de Messi, que vive uno de esos momentos de inspiración que se reservan a los genios. Posee plena libertad para inventar y lidera el juego del Barcelona en todos sus registros. El año pasado decidió el encuentro cuando había síntomas de preocupación en la afición blaugrana. En la ida del Etihad, esta temporada, Messi dirigió al Barça en un gran partido, pero falló en la sentencia desde los once metros. Pellegrini agradece la oportunidad que le concedió el error del argentino y planea el asalto del Camp Nou. El regreso de Touré, el poderío de Kompany, el talento de Silva y el gatillo de Agüero son las armas con las que cuenta el técnico chileno.

Una vez más, la Champions, Messi y el Camp Nou medirán la suerte de Pellegrini y del Manchester City.

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Jorge Rodríguez Gascón.

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[1] El Manchester City pretende imitar la organización de la cantera blaugrana en su club. Ha invertido en la formación de futbolistas y ha contratado a miembros de la antigua junta directiva del Barcelona: Ferrán Soriano y Txiki Berigistan.

ANFIELD Y LA ÉPICA DEL FÚTBOL INGLÉS

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En Inglaterra se vive el fútbol de manera especial. El público está más cerca de los jugadores, los estadios se llenan a rebosar y los cánticos de los aficionados suenan más fuerte que el silbato del árbitro o el ruido de la megafonía. El estilo de la Premier también permite que los partidos sean más dinámicos. Se señalan menos faltas, el juego es más directo y los encuentros se abren con mayor facilidad. Los equipos se construyen a la carrera y parece que el nivel competitivo de la liga es mayor. Los grandes pierden más puntos a lo largo de la temporada y hay más candidatos al título que en el resto de las ligas. Y, por tanto, es lógico que en cada jornada haya partidos entre rivales directos. Es un fútbol más rápido, con muchas alternativas, en el que los equipos son más poderosos físicamente y el talento decide los partidos.

La Premier es además la liga que más ha invertido en este período de fichajes con 960 millones. El Manchester Unided de Van Gaal es el equipo que más ha gastado (187 millones) pero tras su victoria de ayer ante el Hull City sólo es séptimo en la clasificación. De los teóricos aspirantes, el Chelsea es el equipo más sólido de la competición: es líder en solitario y solo ha cedido un empate, le sigue el Manchester City de Pellegrini a 5 puntos y el Arsenal de Wenger a 6. El Manchester United se ha dejado 10 puntos en 6 jornadas y el Liverpool 11. Las revelaciones de la competición son el Southampton de Koeman, que marcha segundo a 3 puntos del Chelsea de Mourinho, y el Swansea de Garry Monk, empatado a puntos con el Arsenal.

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Anfield Road representa la magia de la Premier como ningún otro campo. Su himno “You´ll never walk alone” se ha convertido en un ritual de culto al fútbol. Y nada mejor que el rival de su ciudad para medir el canto de Anfield. El Liverpool se enfrentó al Everton de Roberto Martínez en un duelo bonito e igualado, que se desarrolló cumpliendo los tópicos del fútbol inglés: el rugido de la grada, dos aficiones enfrentadas desde el respeto, un permanente intercambio de golpes y un fútbol alegre y vital. El equipo de Brendan Rogers quiso llevar la iniciativa y generó más oportunidades. El eléctrico Sterling desbordó por el costado y no atinó Ballotelli, que estuvo en boca de gol en un par de ocasiones. Tim Howard detuvo un cabezazo de Lallana y el Everton respondió a la contra. El conjunto de Roberto Martínez aguantó el empuje de los reds y buscó a Lukaku en largo. El belga es un delantero corpulento, hábil con el balón e inteligente en el juego. Recibe de espaldas, da aire a sus compañeros, se asocia y dispara. Mignolet tuvo que intervenir en varios lanzamientos lejanos de Lukaku y de McGeady, que salió en sustitución del lesionado Mirallas. Tras la reanudación Sterling y Alberto Moreno hicieron sufrir a Hibbert y el equipo de Brendan Rodgers mereció adelantarse. Ballotelli forzó una falta al borde del área a la hora de partido. El delantero italiano se acercó para pedir el balón pero Steven Gerrard, que le había cedido los dos anteriores, ya se había adjudicado el lanzamiento.  Su disparo se elevó por encima de la barrera y se incrustó en la portería de Tim Howard (1-0). El gol del capitán se celebró con entusiasmo en Anfield Road y todo parecía indicar que sería el tanto de la victoria en el derbi de Merseyside. Posteriormente Ballotelli[1] perdonó la sentencia en otra gran acción de Sterling.

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En los últimos minutos el Liverpool renunció al segundo gol y se protegió en exceso. El Everton se acercó al área, más por inercia que por convicción. Y cuando ni el más optimista de los Toffies creía en el empate, llegó el gol de Jagielka. En una jugada larga en el descuento, el Liverpool no fue contundente en el despeje y el balón quedó botando al borde del área. Jagielka midió los tiempos y soltó un disparo precioso a la escuadra. El balón se fue alejando de Mignolet y su estirada solo sirvió para embellecer el gol.

Cuando Anfield celebraba una victoria importante en un partido especial, con un gol de su gran capitán, el central del Everton marcó el gol más bello de su carrera. El empate cambió el guión en el último momento, en un giro muy propio de la Premier. Inglaterra es la cuna del fútbol y eso le otorga cierta inclinación a la épica.

Por Jorge Rodríguez Gascón.

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Foto 1: Alex Livesey/Getty Images. Foto 2: http://www.thisisanfield.com. Foto 3: Getty Images

[1] Los aplausos a Ballotelli muestran que Anfield es un lugar especial. El italiano es un delantero de calidad y buenos movimientos pero que tiene un carácter conflictivo y se implica poco en sus equipos. Sin embargo, desde que ha llegado al Liverpool ha variado en algunos aspectos su juego. Pese a que no está teniendo suerte de cara a puerta, es un futbolista más sacrificado y voluntarioso. Ante el Everton protagonizó algunas acciones defensivas de mérito y no paró de buscar posiciones de remate. Por ello fue ovacionado por un público que valora el compromiso de sus jugadores. Incluso cuando no están del todo acertados.

NOCHE DE CHAMPIONS EN EL CAMP NOU

El Barcelona venció 2-1 en un partido bonito, vibrante y disputado.

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El conjunto blaugrana selló su pase a cuartos de final en una eliminatoria complicada. Llegaban los dos equipos heridos en su orgullo: el Barcelona por su derrota en Valladolid y el Manchester por su eliminación de la FA Cup ante el West Ham. El conjunto que dirige el Tata Martino se está acostumbrando a ser cuestionado cada semana, señal de que no todo viene rodado. El Barcelona ha perdido muchos puntos en los campos en los que se ganan las ligas pero en la Champions la historia es diferente. Parece que ante rivales de entidad el Barcelona se destapa como un equipo más sólido. Y lo es porque en este tipo de encuentros le da al rival la importancia que se merece. Algo que no hizo en el desastre de Zorrilla el pasado sábado.

El Barcelona fue agresivo en la puesta en escena, no contemporizó y agobió al rival en la presión. Enfrente, un Manchester City que aguantó los golpes y fue a buscar la portería de Valdés. En los primeros minutos el Barcelona salió enchufado e inquietó al conjunto de Pellegrini. Lo hizo en una jugada muy coral de los culés en la que la pelota acabó en el fondo de la red. Neymar remató el pase de Jordi Alba pero el árbitro señaló un fuera de juego inexistente. Antes, Messi había sufrido un penalti de Lescott, que el colegiado tampoco pitó. Iniesta dirigió el arreón inicial blaugrana, con un juego exquisito. Nos regaló grandes conducciones y mostró un abanico inagotable de recursos. El Manchester comenzó a desperezarse, se desplegó por la izquierda con el lateral Kolarov llegando a línea de fondo. Touré mostraba su poderío físico, Nasri aparecía y Silva combinaba. Y en esas llegó la ocasión más clara de los citizen en la primera parte. Touré sirvió a Silva, el canario cedió de tacón para Nasri y el francés encontró a Valdés en su disparo. El público del Camp Nou resopló ante la ocasión de los ingleses.

El Barça intentaba controlar el partido con el balón. Utilizó el esférico para dormir las acometidas de los ingleses y la posesión despertó a Messi. El argentino había empezado el partido mostrando su compromiso: presionó a los centrales y recuperó un balón tras una carrera de 40 metros frente a Agüero. Más tarde, Messi se activó en el momento preciso y espoleó con sus arrancadas a sus compañeros y a su hinchada. Primero realizó una gran jugada personal en el carril derecho. El fantástico central Kompany le birló el gol cuando el Camp Nou ya se levantaba para celebrar. Volvió a aparecer minutos más tarde y encontró a Xavi en un pase interior. Hart, fundamental para que el City se mantuviera en el partido, atajó el disparo del mediocentro catalán. Después el argentino sirvió, tras un precioso slalon, un balón de gol a Neymar. El brasileño superó a Hart pero su compatriota Fernandinho salvó el tanto bajo palos. Antes el propio Neymar había tenido la oportunidad de marcar tras un gran control orientado con la cabeza. Pero el meta inglés Joe Hart detuvo su disparo a la base del palo.

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El partido llegó al descanso con la sensación de que el Barcelona debió haber abierto el marcador. Tuvo varias oportunidades para lograrlo. Jugó una buena primera parte en la que Iniesta y Messi destacaron. El Manchester City presionó arriba, aguantó los envites y supo jugar cuando debía. Mostró que era capaz de disputar la posesión al Barça y se desmelenó por las bandas, especialmente por la izquierda. El conjunto inglés conservó intactas sus opciones al descanso, convencido de que un gol en la reanudación les abriría las puertas de la remontada.

Y se dedicó a ello al comienzo del segundo tiempo. Llegaron los peores minutos para el Barcelona y el Manchester City metió miedo. El conjunto de Pellegrini le robó el balón a los culés y llegó al área con peligro. Dzeko había salido al campo para sustituir a un Agüero mermado. Y el delantero heló la sangre de la afición en un remate de cabeza. Ajustó a la escuadra el centro de Kolarov y Valdés voló para evitar el tanto del bosnio.

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Los futbolistas del Barcelona estaban incómodos: les costaba un mundo recuperar el balón y, cuando lo tenían en su poder, no encontraban líneas de pase. Los citizen siguieron angustiando a la parroquia blaugrana hasta que Messi volvió a aparecer. Y lo hizo cuando su equipo más le necesitaba: cuando el City llegaba con insistencia. Neymar se había desfondado, Iniesta no entraba tanto en contacto, Busquets no aportaba el equilibrio del primer tiempo y el Barcelona no dominaba. Primero Leo retó a Lescott en una jugada muy clásica del argentino. Dribló desde la derecha hacia dentro y colocó el balón con mimo al palo largo. Su disparo encontró la madera y enrabietó al argentino. Messi volvió a insistir con un disparo lejano, en otro chispazo de genialidad. Esta vez su lanzamiento se fue fuera por poco. El Manchester City no renunciaba y seguía silenciando a una grada inquieta. Sabía conservar las posesiones y generaba peligro.

Iniesta poco a poco fue recuperando el control del juego, con la colaboración de Xavi, su gran compañero de batallas. Messi volvió a comparecer y esta vez no perdonó. El argentino recogió un pase interior de Cesc que había tropezado en Lescott y salvó la salida de Hart con una sutil cuchara al palo largo. Leo sentenció una difícil eliminatoria en el minuto 67, cuando su equipo se veía con el agua al cuello. Al argentino le estimuló la derrota en Valladolid y  la presencia de su seleccionador: Alejandro Sabella.

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A partir de ahí el partido no tuvo la misma emoción, aunque ambos rivales jugaron con la misma intensidad. Hubo tiempo para que el City reclamara un penalti de Piqué a Dzeko en una pugna entre dos gigantes. Antes de que el partido muriera, el Barça utilizó la posesión para defenderse y el City se obcecó en lograr el gol del honor. Y lo consiguió a la salida de un córner por medio de Kompany. El belga es un futbolista valiente, rápido al cruce y poderoso en el juego aéreo. Un central que, por cierto, le vendría de perlas al Barcelona.

Antes de que terminara el encuentro pudimos ver alguna arrancada más de Messi, en la que su explosividad y su conducción vertiginosa hicieron temblar los cimientos de la defensa citizen. Y llegó el gol de la victoria del Barcelona tras una genialidad de Iniesta que remató Dani Alves. El brasileño celebró el gol de una manera extraña, reclamando a su afición más apoyo en los malos momentos.

El Barcelona logró la clasificación ante un gran rival. El Manchester City dio la cara, realizó un gran encuentro y sembró la incertidumbre en algunos momentos. Aún así el resultado de la ida pesó demasiado, no lograron la remontada y acumulan dos eliminaciones en apenas cuatro días.

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El Barcelona recuperó sensaciones: cuajó un partido serio, ganó velocidad en la circulación y generó ocasiones. Iniesta realizó un partido muy completo y Messi salvó a su equipo. Aún así el conjunto del Tata incidió en muchos de sus errores de la temporada, en momentos puntuales. Ha perdido brillantez respecto al ciclo de Guardiola y de Tito, ya no es una apisonadora que deslumbra los 90 minutos. Posee lagunas en el juego y minutos en los que parece apagarse. Es un equipo menos regular y le falta gol, algo que se muestra con mayor frecuencia en la competición doméstica. Ayer sus dos futbolistas más desequilibrantes, Andrés Iniesta y Leo Messi, jugaron a gran nivel. Y su equipo depende de ellos más que nunca. Especialmente ante el bajón físico de Xavi y la falta de confianza de Neymar. Pero conserva intacto su cartel de equipo competitivo en los grandes partidos. La solución reside en darle importancia a cada partido y a cada rival. Y en no esperar a una nueva debacle para continuar con la reacción.

El conjunto del Tata no vive su mejor momento aunque supo sufrir ante un rival poderoso. Y como dijo Mascherano es pronto para dar al Barcelona por muerto. Sobre todo si está Messi para reanimar al equipo.

Por Jorge Rodríguez Gascón.

LOS MAGOS DE ARGUINEGUÍN: DAVID SILVA

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David Silva (Arguineguín, Gran Canaria, 1986) es el segundo talento del pueblo, un fino enganche zurdo. Tiene rasgos orientales que proceden de los antepasados asiáticos de su madre. Su padre, canario, es responsable de la seguridad de Mestalla. Silva mostró pronto su obsesión por el balón y a los 8 años se desplazó al pueblo vecino, Maspalomas, para jugar en el benjamín del Ud San Fernando. Volvió a su Arguineguín natal y coincidió con Aythami, el tercer futbolista profesional del pueblo. El joven Silva forjó su talento en una vivienda con vistas al puerto. Era un chico tímido e introvertido que solo pensaba en el fútbol. A los 14 años llegó el Valencia para ficharlo y el canario se desplazó a la ciudad del Turia. Sufrió la ausencia de su familia pero se formó en las categorías inferiores durante tres años. Y conquistó el campeonato de España de categoría cadete. Realizó una prueba con el Real Madrid y lo descartaron por su tamaño.

A los 18 años fue cedido al Eibar y debutó en Segunda. Su equipo quedó 4º y estuvo cerca de lograr el ascenso. El joven Silva mostró (en una liga complicada) su zurda exquisita y su capacidad para ser un jugador combativo. Un jugador generoso en el esfuerzo colectivo. Su año en el Eibar le valió una nueva cesión y su debut en Primera. Y ganó un Europeo sub 19 en Suiza (2004).

Aterrizó en Balaídos y volvió a exhibir su calidad. Debutó con el Celta de Vigo frente al Málaga y jugó 34 partidos en su primer año. Marcó 4 goles y el Valencia le recuperó en 2006. El canario llegaba para coger el testigo de Aimar, que se había marchado al Zaragoza. Quique Sánchez Flores le dio galones y en Valencia encontraron a un futbolista de gran proyección. Con una conducción plástica y una visión privilegiada. Consiguió 10 goles y 5 asistencias entre todas las competiciones, en su primera temporada. Silva se asoció con Villa y sirvió a Morientes en un equipo que cumplió los objetivos. La apuesta por el de Arguineguín salió bien y rindió 4 años a gran nivel en Mestalla.

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En 2007 el equipo vivió un año complicado. Llegó a estar en la zona de riesgo de la clasificación, con problemas internos tras la llegada de Koeman. Pero recuperaron el rumbo y cerraron a lo grande una temporada extraña venciendo la Copa del Rey. El canario fue fundamental en la reacción de su equipo y en la final ante el Getafe. A su sociedad con Villa, se unió Mata. Un futbolista del mismo corte: zurdo, creativo y de técnica depurada. En las dos siguientes temporadas superó una operación de tobillo y mejoró sus números con el Valencia.

Con la selección española fue convocado por primera vez en noviembre de 2006. Luis Aragonés le puso a jugar y la roja conquistó la Eurocopa en 2008 completando un torneo soberbio. Silva firmó una actuación memorable en la semifinal ante Rusia. Se asoció con futbolistas de su estilo como Xavi e Iniesta y surtió de balones a los delanteros Villa y Torres.                                                                                                 En Austria se formó un equipo que dominó en las siguientes citas internacionales, con el control de la posesión como bandera. Llegó el Mundial de Sudáfrica después del mejor año de Silva en el club valencianista. España se tambaleó al principio y cayó en el primer partido ante Suiza. Silva fue el gran sacrificado de la derrota y solo jugó 66 minutos en todo el torneo. Se convirtió en mártir de manera inmerecida y Del Bosque fue criticado por ello. El canario no se quejó y disfrutó la victoria aunque no fue decisivo. España ganó el Mundial pero no jugó al nivel de la Eurocopa de Austria y venció sus partidos por un solo gol de diferencia. Aún así el equipo se repuso de la derrota inicial y alcanzó un título histórico, con Iniesta como referente.

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En la Eurocopa de 2012 el de Arguineguín volvió a ser una pieza clave. Fue titular en casi todos los partidos y fue de menos a más en la competición. Culminó su actuación con una gran final ante Italia, en la que España venció por 4-0 y Silva marcó un gol. Del Bosque rectificó y le dio importancia al canario.

Después del Mundial el Manchester City lo fichó en 2010 por 33 millones. El Valencia sufría problemas económicos y Silva abandonó la liga española. Ni el Barcelona ni el Real Madrid apostaron con firmeza por él en un error del que aún se arrepienten. Llegó a un equipo poderoso, con un proyecto ambicioso y futbolistas de renombre. Su entrenador en sus primeras temporadas, Mancini, tardó en darse cuenta de que Silva ponía en marcha el engranaje del equipo. El canario acabó siendo fundamental: asistió a los delanteros, conectó entre líneas, se asoció con Touré y llegó al área. El Manchester City ganó la FA Cup y su equipo fue tercero en liga. Al año siguiente Silva realizó una temporada fantástica. Sus números se dispararon a los 7 goles y 16 asistencias y su juego impresionó en el Etihad Stadium. El Manchester City se proclamó campeón de la Premier League 44 años después en una bonita pugna con el United. Silva fue el futbolista más valorado por la afición y jugó partidos memorables, especialmente ante los red devils. En un equipo en el que el canario creaba, Touré se desplegaba y Agüero ejecutaba. En los dos años siguientes Silva volvió a superar alguna lesión. La temporada pasada estuvo parado varios meses pero cuando regresó siguió siendo protagonista en el City. A sus títulos anteriores sumó una Community Shield y recientemente una Copa de la Liga.

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Silva se ha visto beneficiado por la llegada de Pellegrini este verano y ha incrementado su peso en el equipo. Está realizando una gran temporada y la semana pasada en el Calderón con España fue uno de los destacados. El canario tiene una asignatura pendiente con el Mundial y espera poder redimirse en Brasil.

Silva es un futbolista diferente, de esos que solo se encuentran en Arguineguín. De esos que jugando emocionan. Un genio con un extraño magnetismo con el balón. Silva utiliza la sutileza para hacer lo más sencillo y lo más inteligente. Es un jugador fino, muy estético jugando, que siempre toma las decisiones correctas. Capaz de descargar y encontrar el pase definitivo. Un tímido mediapunta que parece flotar por el campo. En la Premier ha alcanzado el reconocimiento de compañeros y rivales. Pellegrini sabe que su presencia dota de sentido al juego y multiplica las opciones ofensivas del equipo.

Silva ha sido en ocasiones criticado por ser un jugador blando, al que le falta pegada a la hora de finalizar las jugadas. Incluso su abuela se lo dice en ocasiones: “tienes que buscar más el gol, tirar más a puerta, que llegas hasta allí y luego no tiras, mi niño…”[1]. Silva, al igual que Valerón, disfruta dando asistencias casi tanto como cuando marca goles.

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El Manchester City se mide esta noche al Barcelona en un duelo de púgiles heridos. El Barcelona es un equipo deprimido y el Manchester llega dolido tras la eliminación en la FA Cup ante el West Ham. El Barcelona parte con ventaja tras el 2-0 de la ida pero se enfrenta a un equipo peligroso que cree en la remontada. Y que cuenta con un arquitecto del fútbol: el segundo mago de Arguineguín.

Estadísticas de Silva.

Valencia.

2006/2007: 10 goles, 5 asistencias.

2007/2008: 5 goles, 10 asistencias.

2008/2009: 5 goles, 8 asistencias.

2009/2010: 10 goles, 10 asistencias.

Manchester City.

2010/2011: 5 goles, 9 asistencias.

2011/2012: 7 goles, 16 asistencias.

2012/2013: 4 goles, 7 asistencias.

En lo que va de temporada (2013/2014): 5 goles, 8 asistencias.

[1] . Su abuela de Arguíneguin, apodada la tijanera, es una de sus mayores fans. Ve con su marido los partidos una vez acabados, conociendo el resultado, para no sufrir achaques.

Por Jorge Rodríguez Gascón.