LA LIGA INESPERADA

Jornada 24.

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La pasada jornada el Barcelona afianzaba su progresión con una victoria redonda ante el Levante, el Real Madrid ganó pero no convenció ante el Deportivo y el Atlético se estrelló en su visita a Balaídos. Pero la liga es una competición vibrante, que depara sorpresas cada fin de semana. El guión de la jornada volvió a cambiar la situación en los primeros puestos: el Madrid restauró sus cuatro puntos de distancia con el Barcelona y el Atlético resolvió en el Calderón, en una noche en la que volvieron a brillar sus puntas.

Esta vez el Barcelona cayó contra pronóstico en su propio estadio, víctima de un equipo joven y atrevido como el Málaga, capaz de anular al plantel de Luis Enrique en el repliegue y de desquiciarlo con el balón en su poder. Juanmi aprovechó un error de bulto de Dani Alves para firmar el gol de la victoria en el minuto siete de partido. Y al Barcelona le faltaron recursos para abrir el cerrojo del Málaga, que le ha ganado el duelo al equipo culé en los dos choques de la temporada (consiguió empatar a cero en la Rosaleda y se llevó los tres puntos del Camp Nou). Sin el brillo de sus delanteros (ni Messi ni Suárez ni Neymar estuvieron a su nivel), el Barcelona se convirtió en un equipo previsible, que dejó ciertos síntomas de impotencia.[1] No aprovechó los costados, el único resquicio que dejaba la defensa rival, y ni siquiera llegó a asustar en los últimos minutos. Messi y Neymar acabaron en las redes del sistema defensivo malaguista, y se les vio sin la chispa de las últimas jornadas. Nadie destacó en un Barcelona que se pareció más al equipo impotente de Anoeta que al que llegó a encadenar once victorias consecutivas antes del choque de este fin de semana. La euforia que rondaba en el Camp Nou pudo jugarle una mala pasada al equipo culé, que volvía a tener a tiro el liderato. Tras la derrota, ve como el Real Madrid amplía su distancia y espera resarcirse en el decisivo duelo ante el City, que medirá sus aspiraciones europeas. Pero sería un error no apreciar los méritos del Málaga en su victoria en el Camp Nou. Fue un equipo solidario, que ejecutó las ayudas defensivas con acierto, supo asociarse cuando tuvo el balón y ganó siempre los rechaces. El técnico Javi García volvió a superar a Luis Enrique y supo explotar a su plantilla: dispone de jóvenes futbolistas con descaro (Juanmi, Castillejo, Samuel, Horta o Juanpi) que brillaron en un escenario exigente. El Barcelona ni siquiera agobió al rival en los minutos finales y el Málaga cuidó aquellos detalles que permiten ganar partidos.

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El Atlético de Madrid venció con solvencia al Almería (3-0) y recuperó sensaciones tras la derrota en Balaídos. Simeone planteó el partido para aprovechar la sintonía de sus delanteros, Griezmann y Mandzukic, que viven el mejor momento de la temporada y firmaron los goles atléticos. Y aunque el árbitro jugó un papel importante en el partido al señalar un penalti riguroso sobre Godín, el Atlético fue superior al conjunto que dirige Juan Ignacio Martínez. El penalti lo transformó Mandzukic, un delantero inteligente, que aporta muchas soluciones a su equipo: puede fijar a los centrales, rematar en boca de gol y asistir a sus compañeros. Y el croata se entiende a la perfección con Griezmann, probablemente el futbolista más en forma de la competición. El delantero francés marcó los otros dos goles de su equipo, en dos bonitas acciones ejecutadas con su zurda. En la primera de ellas, recibió un gran servicio de Mandzukic al espacio, aprovechó su velocidad y definió con sutileza. En el tercer tanto del Atlético, Griezmann resolvió un barullo en el área con un disparo cruzado. El Almería se topó con Moyá siempre que lo intentó y firmó demasiado pronto la derrota, tras un mal inicio de partido. Después de la victoria, Simeone prestó más atención a su lucha con el Valencia y el Sevilla por la tercera plaza que a la pugna por el liderato, en un juego al despiste que ya no convence a nadie. Y las noticias que recibió su equipo fueron buenas en ambos sentidos: consiguió acercarse al Barcelona en el segundo puesto y se afianzó en la tercera posición. El Valencia venció en Córdoba (2-1), con goles de André Gómes y Pablo Piatti, y el Sevilla perdió ante la Real Sociedad (4-3) en el partido más bonito de la jornada, que se jugó en la mañana del domingo. En San Sebastián se vio un duelo lleno de alternativas, que resolvió Xabi Prieto con un cabezazo en los minutos finales. La victoria de la Real Sociedad permite a Simeone mirar a la cabeza de la tabla, aunque sigue quedando demasiado para que el técnico reconozca que su equipo es un serio candidato a la liga. Para el resto, lo ha sido siempre.

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El Real Madrid cerró la jornada del domingo con una victoria sólida en Elche (2-0). El equipo de Ancelotti sigue recuperando la confianza tras la derrota en el Calderón y aprovechó el pinchazo del Barcelona para consolidar su liderato. El Elche despreció el balón y el Madrid cuajó un buen partido, en el que la media pudo circular el balón a su gusto y sus delanteros volvieron a estar inspirados. Cristiano se implicó más en el juego, generó media docena de ocasiones y acabó marcando el segundo gol del equipo en un poderoso remate de cabeza. Ya lleva 29 goles en Liga y ha igualado a Santillana al marcar 290 tantos con la camiseta del Madrid. Benzema se asoció con el portugués, volvió a firmar un gran partido y llegó a marcar dos goles, aunque su chilena fue anulada por fuera de juego. Ya en la segunda parte, Cristiano aceleró desde la banda y Benzema aprovechó un rechace para adelantar al Madrid. El gol del francés premió a un equipo insistente, que remató más que en los partidos del último mes. El Elche fue un rival estéril, que se dio por vencido cuando el equipo de Ancelotti abrió el marcador. El Madrid ha encontrado a dos rivales cómodos como el Schalke y el Elche para elevar su estado anímico, justo en el momento más delicado de la temporada. En el Martínez Valero creó muchas situaciones de peligro y el Elche no exigió a Casillas. El regreso de Pepe ha dotado al equipo de mayor seguridad y su mezcla con Varane cada día es más fiable. Carvajal y Marcelo profundizaron por los costados y Lucas Silva parece integrado en la media, que dominan Kroos e Isco. El alemán parece haberse repuesto de su bajón físico y sigue siendo un futbolista académico, que parece rayar la perfección en cada pase. Pero en el Madrid, la improvisación está a cargo de otro futbolista: Isco Alarcón. El malagueño tiene un don que se manifiesta en cada control, en cada regate. El balón parece disfrutar en sus botas e Isco hace disfrutar al resto. No es casualidad que una vez más el de Arroyo de la Miel fuese ovacionado en campo contrario, al abandonar el Estadio Martínez Valero. Los campos de Primera suelen apreciar que están ante algo especial y, sin duda, Isco es un futbolista diferente. Casillas sentenció al final del encuentro: “Isco es el próximo jugador más importante que pueda tener este país”.

Dicen que la política se construye con verdades que duran solo un día. En el fútbol las verdades pueden durar más de una semana, pero estas se ponen en cuestión cada partido. Nada nuevo, la liga es una competición larga, que premia al que tenga más regularidad en un carrusel de altibajos. Y cada jornada sigue siendo un laberinto de emociones: la suerte de los equipos puede cambiar en el momento más inesperado.

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Jorge Rodríguez Gascón.

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Foto 1: hoyenfutbol.com. Foto 2: Daily Mail. Foto 3: periodistadigital.com. 

[1] El árbitro le perdonó la expulsión a Neymar en un rabieta y no castigó las patadas en la espalda de Jordi Alba a Juanpi, cuando el Barcelona ya daba por perdido el partido.

EL MADRID CUMPLE EN ALEMANIA

El Real Madrid venció con solvencia en el Veltins Arena de Gelsenkirchen (2-0), frente a un rival débil, al que le sigue quedando grande la fase decisiva de la competición.

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El equipo de Carlo Ancelotti sabía de la importancia del inicio. Y, con más rigor competitivo que buen juego, supo ratificar su superioridad ante un equipo voluntarioso, tan bien trabajado en el aspecto táctico como inocente ante la portería de Casillas. El Madrid entró al partido con la seriedad que requiere una eliminatoria en la máxima competición continental. Sin demasiados alardes en la circulación, comprendió que lo importante era alejar el juego de la portería de Casillas, aunque fuera a través de una posesión horizontal, que no encontraba en buenas condiciones a sus delanteros. El Madrid se instaló en campo contrario, al ritmo que marca Kroos en la elaboración, siempre en buena sintonía con Isco, un futbolista elegante de recursos ilimitados. Sin mostrar un fútbol vistoso, el Madrid maduró el partido con inteligencia, no se impacientó ante la defensa alemana y resolvió con sus carrileros. Mientras tanto Pepe y Varane neutralizaban la resistencia alemana, personalizada en Huntelaar, un delantero con instinto, y Choupo-Moting, un futbolista descarado que se movió pegado al carril zurdo. El delantero holandés chocó con Varane y tuvo que ser retirado en el ecuador de la primera parte. La lesión de Huntelaar acabó de desorientar al Schalke, cuyas opciones ofensivas descansan en el delantero holandés. Y con Huntelaar camino de la enfermería, el Madrid se acercó al balcón del área y desde ahí generó sensación de peligro, especialmente a través de la conducción de Isco y la movilidad de Cristiano y Benzema. El portugués se ofreció en corto, se movió por todo el frente de ataque, buscó posiciones de remate y puso fin a su paréntesis goleador de los últimos partidos. Aunque perdió muchos balones y no siempre estuvo acertado en el desborde, Cristiano fue decisivo en el resultado y se liberó de su agonía, como demostró en su efusiva celebración. El gol había llegado al filo de la media hora de partido. Carvajal sorprendió con un gran centro de zurda y Cristiano llegó libre de marca a la posición de remate. Desde ahí, el portugués resolvió de cabeza, esquivando la salida en falso del joven portero Wellenreuther, que creció con el paso de los minutos (1-0).

El gol le dio al conjunto blanco (que ayer vestía de rosa chillón) la seguridad y la confianza que necesitaba. Y durante el resto del encuentro, siempre dio la sensación de que el partido estaba más próximo a la sentencia del Madrid que a la igualada del equipo de Roberto Di Matteo. Incluso el remate al larguero de Platte pareció una jugada aislada, producto de uno de los pocos despistes defensivos que tuvo el Real Madrid en Alemania. La ocasión del Schalke reactivó el fútbol de ataque del Madrid y Marcelo consiguió el segundo tanto del partido, un gol que deja prácticamente sentenciada la eliminatoria. Cristiano consiguió zafarse de la marca de Uchida y asistió al lateral brasileño. Marcelo se acomodó el balón a su pie derecho y soltó un zapatazo inapelable a la escuadra de Wellenreuther (2-0). El gol premió el gran partido del brasileño en el Veltins Arena, un futbolista fundamental para el Madrid. Marcelo destaca especialmente frente a defensas bien protegidas, como la que planteó ayer Roberto Di Matteo. En ataque estático, el brasileño es capaz de agitar los partidos desde el carril izquierdo, lugar en el que a menudo se asocia con Isco y Cristiano.

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El segundo gol fue el golpe definitivo para el Schalke, que esperó al final del partido, con la impotencia de quien ve inalcanzable a su rival. El Madrid consiguió una victoria que supone una inyección de moral para una plantilla cuestionada. Aunque sigue dejando dudas en la elaboración del juego, el Madrid regresó de Alemania cargado de buenas noticias. El equipo de Ancelotti consiguió encarrilar la eliminatoria tras completar un partido cómodo, sin demasiados contratiempos. Cristiano Ronaldo volvió a marcar, Isco cuajó otro buen partido, Kroos organizó el juego y Pepe le dio a la zaga mayor solidez defensiva. El conjunto blanco cerró el partido sin encajar ningún gol y la sensación es que el equilibrio de los blancos y su mejoría defensiva son tan importantes como los goles de Cristiano.

Lucas Silva desbancó a Illarramendi y completó sus primeros noventa minutos con el Real Madrid. Mostró que es un jugador complementario, comedido en el pase e inteligente en lo táctico, aunque sigue sin ser la solución a los problemas que tiene el Madrid en la creación. El problema es que cuando el balón se separa de Kroos, de Isco o incluso de Benzema parece perder control, en busca del vértigo que proponen los velocistas blancos: Cristiano Ronaldo y Gareth Bale. Y eso afecta a un equipo con limitaciones en el ataque posicional. Algo que parece que no cambiará hasta que vuelvan Modric o James, futbolistas que apuestan por un fútbol en el que la posesión cobra mayor protagonismo.

El Madrid encontró en el Schalke 04 a un sparring perfecto para elevar su confianza. El conjunto de Roberto Di Matteo fue un equipo trabajador, que derrochó entusiasmo y dureza en cada disputa. Pero al que le parece faltar fútbol para competir al más alto nivel, especialmente afectado por una gran cantidad de bajas, entre las que destaca la de Julian Draxler, un mediapunta de gran proyección. La llegada de Roberto Di Matteo aportó mayor consistencia defensiva, y el equipo se reagrupó con una línea de tres centrales: Höwedes, Nastasic y Matip. Pero al Schalke le sigue costando un mundo crear ocasiones, un problema que se agrava con la lesión de Huntelaar, la referencia ofensiva del equipo.

El Real Madrid construyó la victoria desde la sensatez y la prudencia. Volvió a atascarse en la elaboración y no estuvo inspirado en el juego, pero resolvió pronto en el marcador. Las debilidades del Schalke le favorecieron y consiguió un resultado casi definitivo, que pone al conjunto de Ancelotti en la antesala de los cuartos de final.

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Jorge Rodríguez Gascón.

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Foto 1 y 2: Getty images.

LOS SILENCIOS INCÓMODOS DEL BERNABÉU

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El Real Madrid venció al Deportivo de la Coruña en el examen del Bernabéu, que aprobó con menos claridad de la que dicta el marcador (2-0). El Deportivo no fue el rival inocente de la primera vuelta (recibió 8 goles en Riazor) y supo jugar en campo contrario, con buen tino en las asociaciones, aunque sin fortuna de cara a puerta. El equipo de Carlo Ancelotti acertó a definir en dos de sus estampidas y alivió el dolor de la derrota en el Calderón.

Era un partido delicado para los merengues, en el que el público pretendía observar la reacción de su equipo, herido en su orgullo por el rival vecino. Sin embargo, el Madrid disputó un partido corriente, que no dejó demasiado lugar a la euforia, ni alentó la esperanza de una afición proclive a los silencios incómodos. El encuentro, lejos de parecerse a los mejores momentos de la temporada blanca, tuvo muchas similitudes con el partido del Sevilla, incluso en la resolución.

El comienzo del choque ayudó a que el ambiente del estadio fuera frío. El público observaba en silencio como los futbolistas del Depor triangulaban con precisión en los primeros diez minutos y se plantaban ante Casillas con relativa facilidad. Lucas Pérez, un canterano que mostró muy buenas maneras en el Bernabéu, se asoció con dos extremos descarados, como Isaac Cuenca y Cavaleiro, y Oriol Riera, un nueve de referencia, bajó buenos balones para sus compañeros. El Madrid se atascó en el inicio del juego, perdió demasiados balones en la elaboración (especialmente Isco) y no enlazó con la delantera, situada a demasiada distancia de los mediocampistas. El equipo de Ancelotti volvió a dar la sensación de ser un equipo vulnerable, que descuida los inicios, y que concede demasiados remates al rival. Algo que mostró Isaac Cuenca en dos disparos con intención: el primero se fue rozando el palo y el segundo lo anuló Casillas con una buena mano. El extremo catalán del Deportivo fue osado cuando recibió el balón, dejó atrás a Arbeloa siempre que le encaró y contribuyó al murmullo del Bernabéu.

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El Madrid recobró el aliento cuando el Deportivo empezó a fallar en la circulación. Aprovechó las imprecisiones del rival para desarmarle a la carrera, en rápidos contragolpes, dirigidos por Isco y culminados por su tridente: Cristiano, Benzema y Bale. De ese modo llegaron sus oportunidades más claras en la primera parte, en dos disparos de Cristiano y de Bale que se toparon con el larguero de Fabricio. Y también tras una pérdida del Deportivo en una zona comprometida, llegó el primer gol del Madrid. El Madrid se desplegó y asestó un duro golpe al Deportivo, que más allá de sus despistes, seguía haciendo daño cuando superaba la primera línea de presión blanca. Entre Benzema y Arbeloa salvaron un balón que Cristiano no alcanzó a rematar. Isco cazó el rechace en el pico del área, se acomodó el balón y situó su disparo en el palo largo, en un gesto técnico que ha convertido en costumbre (1-0). El equipo de Ancelotti vivió entonces sus mejores minutos del partido: Benzema se asoció con Isco, Cristiano se acercó a posiciones de remate y Bale desbordó a Luisinho con mucha superioridad.

El partido transcurrió hasta el descanso por los mismos cauces: el Madrid no renunció al balón pero parece que disfruta más en las transiciones rápidas, en las que no tiene que elaborar el juego. La posesión del Madrid solo parece tener sentido si el balón pasa por Kroos, especialmente ahora que están ausentes James y Modric, junto a Isco, los aliados naturales del alemán. En la que debía ser una tarde para medir a Illarramendi, el guipuzcoano volvió a ser un jugador correcto, complementario e incluso vulgar. El Madrid fue más peligroso cuando recuperó en campo contrario y sorprendió al Deportivo sin tiempo para replegarse. En esos minutos el equipo gallego sufrió porque no consiguió encadenar varios pases seguidos y porque le costó administrar los espacios que concedió su zaga. Una vez que recuperó el acierto en la posesión, consiguió superar su mal momento en el partido. Después del descanso, el Deportivo volvió a asociarse en las inmediaciones del área y amenazó a Casillas. Primero lo hizo con un disparo de Celso Borges, que se estrelló en la madera y, posteriormente, con un remate de Oriol Riera, que hizo volar a Casillas. La parada de Casillas, que fue más aplaudido que pitado por su público, resultó decisiva para la victoria blanca. El Madrid sufrió con el juego preciso de los coruñeses y ni Cristiano ni Marcelo aprovecharon las oportunidades que tuvieron para lograr el segundo gol de la tarde. Y cuando el partido transcurría por el terreno de la incertidumbre, con un Bernabéu cada vez más nervioso por la cercanía del rival en el marcador, el Madrid consiguió la sentencia. El Deportivo volvió a fallar en la salida de balón y Cristiano encontró metros para correr. Llegó justo a la disputa con Laure, pero le dio tiempo a surtir a Benzema en boca de gol. El francés, un goleador frío, de esos que dispara con silenciador, resolvió con una sutil vaselina (2-0).

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El resultado no volvió a peligrar para el Real Madrid después del gol de Benzema. Y los últimos minutos sirvieron para ver el debut de Lucas Silva y para prolongar la sequía de Cristiano, que dispuso de un par de oportunidades para redondear el marcador. En la más clara de ellas, su disparo se fue rozando el palo de la portería que defendía Fabricio, un arquero sobrio y seguro, atípico porque es de los pocos porteros modernos que prefieren blocar a despejar. El momento de Cristiano condiciona la situación del Madrid, que ha perdido el brillo de sus mejores días y ya no remata tanto a portería. El portugués contribuyó al resultado y mantuvo su ambición durante todo el encuentro, en busca del gol que calmara su ansiedad. Sin embargo, más allá de su asistencia en el gol de Benzema y algún detalle bonito en el desborde, se le sigue sin ver cómodo en los partidos, delatado por su amplío abanico de aspavientos.

El Deportivo de la Coruña ha crecido con el paso de las jornadas: ya no parece un equipo en formación, ha salido de los puestos de descenso y ya tiene un plan de juego definido, en el que se apuesta por el buen trato del balón. Una propuesta que cristalizó en una buena actuación ante el líder. Le faltó la eficacia y la puntería de las grandes ocasiones, las armas principales de su rival en el Bernabéu.[1]

El Real Madrid consiguió una victoria importante ante su público, en un partido tenso, que resolvió sin demasiado brillo. Tres puntos que no tapan los motivos de preocupación de Ancelotti: al Madrid le faltan piezas importantes de su columna vertebral (Ramos, Pepe, Modric o James), le sigue costando un mundo desnudar al rival en ataque estático, ya no es un equipo tan solidario en la presión, se parte con facilidad en fase defensiva y el Deportivo le volvió a generar demasiadas ocasiones.

El triunfo del Madrid sirve para alejar la derrota ante el Atlético de Madrid pero no para despejar la incertidumbre del Bernabéu.

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Jorge Rodríguez Gascón.

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Foto 1: Felipe Sevillano (Diario as). Foto 2: Emilio Naranjo (EFE). Foto 3: Javier Soriano (AFP).

[1] Una de las pocas pegas que se le puede poner a Víctor Fernández es que el técnico prescindió de un futbolista vital para el juego de toque de su equipo: Juan Domínguez. El gallego es un futbolista de la escuela de Valerón, incluso comparte con él cierta fragilidad: posee una visión de juego excelente, una gran capacidad para proteger el balón, tiene talento para regatear en corto y es capaz de encontrar el pase definitivo.

RIVALES: EN LA HISTORIA Y EN EL JUEGO

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El Atlético y el Real Madrid se enfrentan hoy (16:00 h, Vicente Calderón, Canal + Liga) en el sexto derbi madrileño de la temporada. Sucede que el destino de los títulos en los últimos tiempos ha estado vinculado al duelo entre los dos grandes equipos de la capital. Y sucede también que Diego Simeone hizo olvidar a los atléticos la maldición ante el vecino en una final de Copa. Desde entonces el equipo rojiblanco ha sido capaz de batir al Madrid hasta en cuatro ocasiones. El cambio de tendencia se acentúa en los cincos partidos que han disputado esta temporada, en los que el Atlético no conoce la derrota. El Madrid, por su parte, sonríe mirando a Lisboa, y presume que eligió el mejor partido posible para vencer a los rojiblancos. Ante un nuevo episodio en el Calderón, el equipo de Ancelotti se ampara en la vuelta de Cristiano y en el talento de Isco y Benzema para que el viento vuelva a soplar a su favor.

El equipo blanco viene de vencer al Sevilla en un partido disputado y accidentado, de esos que se deciden en pequeños detalles y que dejan víctimas por el camino. Las lesiones de Ramos y James condicionan el futuro del Madrid y el planteamiento de Ancelotti. Para paliar la ausencia del colombiano, el Madrid tendrá que recurrir a un futbolista de menor imaginación, entre los que se incluyen Illarramendi, Khedira o Lucas Silva. La baja de Ramos desestabiliza la defensa blanca y será Nacho Fernández el que ocupe su puesto. Frente al Sevilla dio muy buenas sensaciones y mostró tener mimbres de gran central. Sorprendió por su oficio y rapidez, pero se intuye que el examen del Calderón será más exigente. Le acompañará Varane, probablemente el central con mayor proyección del mundo (sobre todo si su rodilla no le incordia y corrige algunos fallos de concentración). La sanción a Marcelo le priva al Madrid de uno de los futbolistas con mayor desequilibrio del equipo, especialmente en el juego posicional. Lo más lógico es que le sustituya Coentrão, aunque no se descarta ver a Arbeloa en el carril izquierdo, lo que podría ser una ventaja para Griezmann si se despliega por ese costado. No hay dudas ni en el lateral derecho, hábitat de Carvajal, ni en el mediocentro, donde formará Kroos, un futbolista académico, preciso y eficaz. Las mejores noticias para el Madrid llegan con la vuelta de Cristiano, con la madurez de Isco y con el momento de Karim. Ante el Sevilla las mejores jugadas llegaron bajo la lumbre de Isco y Benzema, especialmente en la segunda parte, en dos o tres bonitas combinaciones. Los goles partieron también de esta pareja, que representa la improvisación en el equipo de Ancelotti. Cristiano, por su parte, regresa de una sanción y llegará fresco para amenazar al Atlético. Está a dos goles de igualar a Di Stéfano como máximo goleador ante el equipo del Manzanares y Simeone le prepara un férreo sistema defensivo. Isco, Benzema y Kroos serán los encargados de alimentar el instinto asesino de Cristiano. Otra buena noticia para el equipo blanco es que Jesé cada día se parece más al jugador que fue antes de romperse la rodilla. Por su parte, Bale parece desenganchado del juego, alejado de sus compañeros. Dolido por los pitos del Bernabéu, ante el Sevilla sintió que el público está en su contra. Y lejos de corregir aquello que le reprochan, jugó demasiado pendiente de saciar su apetito. Aunque el galés no está en las mejores condiciones físicas, es un futbolista que crece en los grandes momentos y, al menos, en el Calderón los pitos no responderán a la ingratitud sino a la costumbre.

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El Atlético de Madrid llega después de desenvolverse con soltura en el barro de Eipurua. Quizá porque el campo favorecía algunos de las virtudes del Atlético de Madrid: la intensidad, el rigor táctico, la pegada. Virtudes que han sido fundamentales en las victorias de los colchoneros ante el equipo de Ancelotti. Simeone parece haber encontrado la fórmula para sujetar al Madrid. El técnico propone partidos volcánicos, jugados en pocos metros, en los que no se escatima en la disputa. Se repliega con facilidad, construye una sólida empalizada y se dispara para buscar a Casillas en pocos segundos. Compite como nadie y sabe asociarse con precisión y facilidad. Porque aunque el equipo rojiblanco construye sus victorias desde el trabajo y la solidaridad, no hemos de olvidar que también sabe jugar muy bien al fútbol, especialmente cuando Arda, Griezmann y Koke se encuentran. La solidez de su defensa no se cuestiona y los piezas que ha introducido Simeone se han integrado a la perfección: Godín y Miranda se mantienen como centrales titulares (Jiménez ha mostrado que es un central duro y de gran proyección cuando ha tenido la oportunidad), Juanfran persiste como lateral derecho, Siqueira no es Filipe Luis pero está en ello y Moyá ha encajado a la perfección.

La llegada de Torres y las variantes del mediocampo le dan a la plantilla mayor profundidad. La sensación es que El Niño esperará en el banquillo, en busca su primer gol en liga tras ilusionar en la copa, y también lo harán Raúl Jiménez y Cani, futbolistas que pueden aportar en los segundos tiempos. La duda es ver si Simeone descarta del once también a Mario Suárez o Saúl, jugadores complementarios que han sido utilizados en partidos importantes. A Simeone le gusta ser un enigma para el rival y plantear ciertas incógnitas. Lo lógico es que forme con un mediocampo aguerrido con Tiago, Gabi y Raúl García, con la intención de escoltar a Koke en la elaboración. El jugador madrileño es fundamental para resguardar el balón y servir pases decisivos. En esa labor le ayuda como nadie Arda Turan, aunque Simeone ante el Madrid suele prescindir de él al inicio. Para que el turco salga a domar el partido en el segundo tiempo, cuando sus compañeros necesitan oxígeno. Aún así la participación de Arda en el once es otro de los secretos que esconde el técnico argentino. Lo que sí ha confirmado Simeone es que en punta formarán Mandzukic, que viene de hacer un gran partido frente al Eibar, y Griezmann, que vive su mejor momento desde que llegó al Atlético. El croata condiciona el modo de jugar del equipo y tratará de aguantar el balón si el equipo está encerrado, de prolongar para Griezmann al espacio y de buscar el remate. No en vano se estrenó como goleador ante el Madrid, en el gol que valió el título de la Supercopa. El francés lleva semanas iluminado y sus aceleraciones con el rival desprotegido pueden decisivas. En la eliminatoria de Copa fabricó los dos goles de Torres en el Bernabéu, se desmarcó al espacio, ayudó a conservar el balón y generó ventajas. Ha sido nombrado mejor jugador del mes de Enero y se le ve fino, rápido, comprometido e inspirado. Casillas medirá la zurda de Griezmann en un duelo que tendrá al Calderón como testigo.

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Jorge Rodríguez Gascón.

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Foto 1: ibtimes.com

Foto 2: pase final.com