EL CLÁSICO DE LAS MIL CARAS

El Barcelona venció en el clásico del fútbol español (2-1), en un partido bonito, igualado y lleno de alternativas, que resolvió Luis Suárez en el minuto 56. El duelo no decepcionó en el juego y fue un intercambio de golpes entre los dos candidatos al título, una sucesión de estados de ánimo que acabó por coronar al Barcelona.

FC Barcelona v Real Madrid CF - La Liga

El espectacular mosaico del Camp Nou recibió a los protagonistas de un evento deportivo que se retransmite en todo el mundo. Luis Enrique se decidió en la previa del partido por Mascherano como eje del equipo, en lugar de Busquets, que acaba de recuperarse de una lesión. La decisión privó al Barcelona de un juego más aseado, pero le permitió ganar tensión competitiva en un partido exigente. El estadio registró la mejor entrada de la temporada y el público tardó poco en cantar el primer caño de Messi, una de las apuestas que más baratas se pagaban en el Clásico. El equipo de Luis Enrique amenazó tímidamente a Casillas, hasta que el juego se alejó del 10. Con Messi aislado en la banda, el Barcelona estuvo lento en la circulación, no ejerció bien la presión, perdió el control del partido y el Madrid disfrutó de espacios para correr. Rakitic tuvo que sacrificarse a la hora de seguir a Marcelo y el Madrid generó superioridad en el medio, en el que camparon a sus anchas Modric y Kroos. Bajo la dirección del croata, Marcelo desbordó por el costado, Benzema puso su talento al servicio del equipo y Cristiano olfateó el gol. Los tres se dieron cita en la primera ocasión del Madrid. La jugada partió de la banda de Marcelo y el balón llegó a Benzema que, tras revolverse en el área, centró para Cristiano. El portugués remató forzado y su lanzamiento se topó con el larguero de Bravo.

El Barcelona lograba sacudirse la presión blanca por momentos, bajo la conducción de Iniesta, el juego de espaldas de Suárez y las ráfagas de Messi. Pero en la primera parte renunció a su abecedario futbolístico y abusó del balón largo a Suárez, que se peleó durante todo el partido con Pepe y Ramos. Con Messi lejos del cuero, Neymar rifó la posesión en regates intrascendentes, Rakitic perdió peso en el partido y Alves sufrió en su banda, ante la superioridad que generaban Cristiano y Marcelo. Y cuando la duda rondaba el Camp Nou, Messi botó con precisión una falta desde el costado izquierdo. Mathieu le ganó el salto a Ramos y remató a la red de Casillas (1-0), que regresaba al Camp Nou dos años después. Y aunque el partido transcurría por un terreno de idas y venidas, en el que el poderío físico parece favorecer a los velocistas del Madrid, el Barcelona tuvo tras el gol la opción de ampliar su ventaja. Suárez cazó un rechace en el área madridista y su disparo tropezó en Neymar, que falló con todo a favor, a medio metro de la portería de Casillas. La jugada no pudo ser más trascendente para el resultado, pues en el siguiente ataque, Benzema fabricó el gol de la igualada. El francés recibió en el borde del área un servicio de Modric y dibujó de tacón un pase medido para Cristiano. El portugués, muy activo durante la primera mitad, llegó antes que Alves y ajustó su disparo de puntera hasta hacer inútil la estirada de Bravo (1-1).

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Tras el empate, el equipo de Ancelotti disfrutó de sus mejores minutos en el Camp Nou, que coincidió con el mejor momento de Benzema y Cristiano en el partido. El portugués mostró en el Clásico su ambición: encaró a Alves, buscó posiciones de remate, exigió a Bravo con un poderoso lanzamiento y fomentó su sociedad con Benzema, el futbolista más inspirado del Real Madrid. El francés posee la capacidad de improvisar en ataque estático, ofrece siempre buenas soluciones para sus compañeros y tiene además facilidad para rescatar un pelotazo y convertirlo en un tesoro.

Bravo fue exigido por Bale, Benzema y Cristiano y el chileno mantuvo a su equipo en el partido. El Barcelona agradeció el descanso y se benefició de la poca puntería del Madrid. En la segunda parte el equipo de Luis Enrique se serenó en el juego y, aunque le costó progresar en la elaboración, concedió menos pérdidas y limitó los ataques blancos. Ante el atasco blaugrana en la media decidió forzar a la defensa del Madrid con balones al espacio, como una forma de sorprender a su rival. Y el Barcelona encontró a Luis Suárez, un futbolista al que le sienta bien la etiqueta de los grandes partidos. Alves lanzó la carrera del uruguayo con un desplazamiento largo y el delantero le ganó la partida a Ramos. Orientó el balón y, con poco ángulo, cruzó su disparo con precisión, lejos de Casillas (2-1).

El segundo tanto fue un golpe crítico para el Madrid, que se fue difuminando en el encuentro, en el momento en que irrumpió Messi. El argentino llegó tarde al partido, fundamentalmente porque el Barcelona no consiguió integrarle con la posesión y él tampoco se ofreció en exceso. No estuvo tan fresco como ante el City, pero en la última media hora, el 10 volvió a dirigir al Barcelona, cuando Kroos y Modric ya no tenía pulmones para realizar las coberturas. La salida de Xavi y Busquets le dio al Barcelona más fluidez en el juego y el equipo conservó el balón con criterio. Messi abandonó la banda y acampó en la posición del enganche, lugar en el que muestra su facilidad para la invención. Desde allí, explotó su zurda, burló rivales y fabricó las mejores ocasiones del Barcelona. Jordi Alba estuvo a punto de marcar en un servicio del 10 y Neymar mantuvo su riña con el gol hasta en tres disparos. Messi también falló ante la sombra de Casillas: primero, se zafó del marcaje de Kroos y su disparo de interior se fue fuera por poco; después, no embocó un pase atrás de Jordi Alba, en una bonita combinación entre ambos; y, por último, no resolvió un barullo en el área madridista.

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Con el Madrid fatigado, el Barcelona disfrutó de varias oportunidades para firmar la sentencia. Pero, al igual que ante el City, pecó de cierta inocencia ante la portería rival, cuando la inercia del partido estaba a su favor. El Madrid no tuvo capacidad de respuesta tras el gol de Suárez y solo inquietó a Bravo con un disparo lejano de Benzema. Cristiano no amenazó en el último tramo, Marcelo no profundizó como en la primera parte y la media se desfondó. El equipo de Ancelotti recurrió al juego directo y se estrelló contra Piqué, que confirmó su buen momento con un partido impecable ante el eterno rival.

El Clásico llegó a su fin con el rondo del Barcelona en el descuento. El Madrid dejó buenos síntomas en el Camp Nou: fue mejor durante muchas fases del partido y supo imponer su juego hasta el gol de Suárez, pero perdonó a su rival en las jugadas decisivas del duelo. El Barcelona mantuvo la paciencia en los momentos críticos, en los que la fortuna estuvo de su lado, y superó con claridad a su rival en la última media hora, gracias a la finta de Messi y al pase de Xavi, que completó su partido número 42 ante el Real Madrid. Antes, cuando el Barcelona parecía estancado en el juego, Mathieu y Luis Suárez le habían dado la ventaja, en dos acciones que definen los registros del Barcelona de Luis Enrique. El primer gol llegó en una jugada a balón parado, una suerte que tradicionalmente esquivaba al equipo catalán, y el segundo tanto responde más al juego directo que a la elaboración, una novedad que ofrece Suárez al repertorio del Barça.

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El Clásico fue un duelo exigente, un espectáculo vibrante entre dos de los mejores equipos de Europa. La fortuna y el cuidado de los detalles consagró la reacción del Barcelona en la Liga. El equipo de Luis Enrique amplía su distancia a cuatro puntos y refuerza su liderato, cuando no hace tanto llegó a estar a siete del Real Madrid. Siguen quedando muchos puntos en juego y, como mostró el partido, todo puede cambiar en el momento más inesperado. La liga, como el duelo entre sus máximos aspirantes, se mueve en un carrusel de altibajos.

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Jorge Rodríguez Gascón.

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Foto 1,2, 3 y 4: (AFP) Getty Images (Reuters).

APUNTES DEL CLÁSICO

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El Clásico enfrenta a dos de los mejores equipos del mundo. El duelo no será decisivo –el vencedor será líder con una diferencia mínima-, pero puede ser un punto de inflexión para dos conjuntos que han alternado fases brillantes y mediocres. Real Madrid y Barcelona representan dos concepciones diferentes del fútbol, dos estilos antagónicos cuyos límites se han difuminado en algunos momentos de la temporada. El Madrid ha sumado a su brutal contragolpe la capacidad de controlar los partidos a través de la posesión. En su mejor momento de la temporada, el centro del campo formado por Kroos, Modric, Isco y James dominaba y ganaba los partidos a través de la combinación, si bien mantenía su gusto por el contraataque. Sin embargo, en la última fase de la temporada, con las bajas de Modric y James, el Madrid ha perdido imaginación y se ha visto obligado a recurrir a su arma más natural. Del mismo modo, en algunas fases el Barcelona ha renunciado al juego horizontal, a posesiones largas que permitan al rival encerrarse. Lo ha hecho en favor de su delantera, tal vez la mejor del mundo en ataque posicional, pero imparables con espacio.

La defensa del Madrid parece más segura. Incluso en los peores partidos del equipo de Ancelotti, cuando el rival le creaba ocasiones con facilidad, el principal problema no estaba en los defensas, sino tal vez en la poca ayuda que ofrecían los delanteros y en la superioridad del contrario en el centro del campo. Carvajal ha dado un paso al frente esta temporada. Su enfrentamiento con Neymar, al que defendió muy bien en la primera vuelta, será una de las claves del partido. Ramos y Pepe forman una de las parejas de centrales más sólidas del mundo. Son los líderes naturales del equipo. Marcelo será fundamental para sacar el balón jugado y para crear desequilibrios. Las mejores jugadas del Madrid suelen nacer en el costado izquierdo, en combinaciones del brasileño con Isco, Benzema o Cristiano. Sin embargo las caídas de Messi a la banda derecha pueden limitar sus incoporaciones.

En el Barcelona, Piqué pasa por su mejor momento en años. En sus enfrentamientos contra el Madrid su actuación siempre ha sido un factor determinante. Se ha medido a Cristiano Ronaldo con diferentes suertes. A su lado, estarán Mathieu o Mascherano, dependiendo de si finalmente Luis Enrique arriesga y Busquets juega de inicio. El francés promete fortaleza en los balones aéreos y potencia para sostener un sprint a los velocistas del Madrid. Mascherano es la anticipación y la lectura del juego, algo importantísimo en los Clásicos. Dani Alves y Jordi Alba son dos laterales incansables que siempre ofrecen un apoyo, o doblan a su extremo en busca de la línea de fondo. El Madrid tratará de aprovechar los metros que se creen a sus espaldas, especialmente en el caso del brasileño, con menor rigor táctico.

El centro del campo del Madrid explica la amplitud de recursos con los que cuenta el equipo de Ancelotti. Su duelo con la media blaugrana definirá el partido: los dos equipos querrán imponer su juego, y el que pierda el balón deberá decidir si presiona o espera. Los papeles ahora pueden intercambiarse. El Madrid sabe hacer de Barça, y el Barça de Madrid.

Real Madrid CF v FC Barcelona - La Liga

Busquets podría volver al equipo, recuperado de su esguince de tobillo, con lo que la circulación del Barcelona ganaría fluidez. Su grado de inspiración en la salida de balón y en la lectura de los espacios siempre ha sido otro elemento vital en los Clásicos. Mascherano puede ser un fantástico sustituto, sobre todo en un partido en el que su equipo no tendrá el balón en algunas fases del partido y deberá correr para recuperar. En el Madrid, Kroos volverá a ser el eje, después de su primera jornada de descanso de la temporada, justo antes de un partido que se presume exigente. Él y Busquets son los jugadores que más pases realizan en la liga. El alemán, además de ser el responsable del primer pase del Madrid, deberá vigilar su espalda, terreno en el que Messi suele disfrutar.

Iniesta e Isco tienen algunas similitudes: ambos son malabaristas del balón, expertos en esconderlo y hacerlo aparecer en el lugar menos esperado. Isco es uno de los favoritos de la afición madridista; no solo porque algunos vean en sus regates algún gesto que les recuerde a Zidane, no solo por su capacidad de sacrificio por el bien del equipo, sino por su personalidad para pedir el balón en los momentos clave. Muchos consideran que Isco será el relevo de Iniesta en la selección, pero incluso en sus mejores días, al malagueño le falta algo de la presencia del manchego, de su capacidad para gobernar los partidos, de la trascendencia de cada una de sus intervenciones. En el encuentro del Bernabéu, Isco completó un gran partido y el balón que robó a Iniesta en el 3-1 fue para muchos un símbolo del recambio generacional. Desde entonces el nivel de Iniesta ha mejorado mucho. Su función en el juego ha cambiado. Ha retrasado su posición en el campo, pero a medida que avanza la temporada su importancia en el equipo crece. Además acostumbra a alcanzar su mejor nivel en el momento decisivo de la competición.

Modric y Rakitic completarán el centro del campo del Madrid y del Barça. Los dos croatas son fundamentales para sus equipos, que sin su presencia han perdido recursos. La recuperación de Modric es la mejor noticia para el Madrid en las semanas previas al Clásico. Es un futbolista único y uno de los responsables de la versatilidad del ataque blanco. Rakitic no tiene tanta presencia como su compatriota. Su entrada en lugar de Xavi ha hecho que su equipo pierda algo de control de balón, algo de pausa. En su lugar, el croata aporta más capacidad de trabajo y llegada. Es un jugador complementario, pero con él el Barça es más competitivo. En las grandes victorias de la temporada, Rakitic siempre ha estado presente.

Las opciones de las delanteras dependerán en gran medida de la pelea en el centro del campo. La línea de ataque del Madrid tiene menos recursos y se siente más cómoda cuando puede jugar a la carrera. Cristiano y Bale, las dos perlas del proyecto de Florentino, son jugadores demoledores cuando encuentran las condiciones favorables, gracias a su poderío físico. Aunque su 2015 está siendo gris, en el Clásico pueden encontrar espacios y ser decisivos. Cristiano está en un mal momento: enfadado con sus compañeros, con la afición, con la prensa y consigo mismo, poco claro en el juego y de cara a gol. Sin embargo hace un tiempo que el Barça se le da bien. En el Camp Nou le gustaría poder correr y aprovechar su velocidad para encarar a Piqué. El Clásico es una oportunidad inmejorable para reponerse y dar la vuelta a la situación.

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Suárez y Benzema son jugadores muy diferentes: el pundonor y la ambición frente a la sutileza y la magia. Sin embargo, ambos ejercen de nueve en un equipo en el que no son los grandes goleadores. Su aportación al equipo va más allá de los goles que marcan. Suárez completará en el Clásico su primera vuelta con el Barcelona y se ha integrado en el equipo: pelea, presiona y se desmarca sin descanso. Siempre tiene el gol en la cabeza y su entendimiento con Messi y Neymar no ha dejado de mejorar. Benzema no aporta el trabajo de Suárez, ni le recorre esa especie de furia interna que sacude al uruguayo. El francés posee el talento de los mediapuntas y el acierto de los delanteros. Combina con los laterales y con los medios, y conserva el instinto asesino para llegar al remate. Aunque se le acusa de frialdad, suele rendir en las citas importantes y ha jugado muy buenos partidos frente al Barça, al que le ha marcado 7 goles.

Neymar llega al Clásico como tercer máximo goleador del campeonato, a pesar de su sequía goleadora en Liga. Su temporada está siendo bastante buena, aunque a veces no elige bien los regates y pierde demasiados balones en zonas intermedias. Ha entendido a la perfección el juego de Messi y eso le permite disponer de oportunidades con frecuencia. El argentino será la clave definitiva del partido. Las opciones del Madrid pasan por pararle, por limitar el juego que genera. Las del Barça porque Messi esté inspirado e interprete ese papel de jugador total que reclamó en la eliminatoria frente al Manchester City. En cualquier caso, es difícil imaginar una victoria culé sin que Messi sea determinante.

El Clásico llega cuando todavía quedan muchas jornadas para decidir los títulos. No resolverá el campeonato pero puede suponer un cambio en las tendencias que marcan esta liga, que parece moverse por oscilaciones en las que el nivel de los dos grandes dibuja un par de curvas opuestas.

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Diego Rodríguez Gascón

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Fotos: aporelmundial.com   sifutbol.com   peru.com

MESSI E INIESTA APLAZAN EL CAMBIO DE CICLO

El Barcelona venció al Real Madrid 3-4 en un clásico bonito, emocionante y lleno de alternativas.

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El Madrid llegaba con la intención de asestar un golpe definitivo a su rival y vengarse de algunas goleadas históricas. El Barcelona necesitaba la victoria para reengancharse a la liga y salió con ganas de contradecir a aquellos que le daban por muerto.

El conjunto de Ancelotti salió al campo con ambición: presionó el inicio de las jugadas y se desplegó con rápidas transiciones. El Barcelona fue inteligente en la puesta en escena: supo que debía hacer circular el balón con precisión y velocidad, para contrarrestar el empuje de los blancos. El Madrid asfixiaba arriba pero una vez superada la primera línea de presión, concedía espacios que el Barcelona y Messi no tardaron en aprovechar. El argentino avisó primero con una bonita cesión para Neymar. El pase del argentino liberó al brasileño, que disparó desde una posición escorada y Diego López paró con facilidad. En la otra portería, Benzema empezaba a amenazar con tímidos disparos.

Iniesta apareció desde el primer minuto: escondió el balón, encaró y combinó. Consciente de que su participación y su asociación con Messi eran fundamentales para el desarrollo del juego blaugrana. Y los dos talentos del Barça se unieron en la jugada del primer gol. Messi recibió liberado, Carvajal perdió de vista a Iniesta y el argentino allanó el camino del gol para el manchego. Recibió Iniesta en el pico del área y soltó un disparo seco con la izquierda, inalcanzable para Diego López (0-1). Consiguió marcar en un escenario en el que no se había estrenado y completó un partido para el recuerdo. Iniesta tiene un aura especial que se manifiesta en las grandes citas, en los momentos más importantes, y ayer lo volvió a mostrar.

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El encuentro era un intercambio de golpes: el Madrid salía al galope y el Barcelona maduraba la jugada, con dificultades en la salida pero con peligro pasados los tres cuartos de campo. El conjunto de Carlo Ancelotti fue a buscar el empate con vehemencia. Y se reenganchó al partido gracias al eslalon del hábil Di María. El zurdo del Madrid protagonizó una primera parte de vértigo, en la que mostró las carencias de una defensa lenta y algo envejecida. Antes de que Benzema diera la vuelta al partido con sus dos goles, Messi tuvo el 0-2. El argentino perdonó en una ocasión que no acostumbra a fallar. Se lamentó y aplazó su protagonismo en el marcador.  Di María proseguía con su exhibición; desbordó a Alves con facilidad y puso dos balones medidos a Benzema. En el primero, el  francés, un asesino que dispara con silenciador, llegó con todo a favor y cabeceó a bocajarro. Valdés rozó el balón pero no pudo evitar el empate. (1-1)  El Barcelona mostró su fragilidad defensiva y el Real Madrid remontó en dos minutos. Di María volvió a centrar desde la izquierda y Benzema remató con saña después de un magnífico control, ante la empanada de Mascherano y Piqué. (2-1)

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Fueron los mejores minutos de la primera mitad para el conjunto blanco. El Barcelona se quedó sin recursos en la salida y el Madrid amenazaba a base de fogonazos, los que proponen una delantera letal a la carrera. El equipo de Ancelotti se desplegó al espacio e hizo sufrir a un equipo inseguro en la retaguardia. Benzema, que ya había dejado su huella ante un rival que le favorece, tuvo el tercero en un par de ocasiones. En la más clara de ellas, Pique salvó bajo palos el disparo del francés. El Madrid seguía dando sensación de peligro en cada golpe y el Barcelona se tambaleó durante algunos minutos..

Pero el conjunto blaugrana fue fiel a sí mismo y se recompuso tras recordar su código genético. Iniesta seguía sin perder un balón, sabedor de que cada posesión es un tesoro, un privilegio digno de ser conservado. El Madrid reculó y confió en alguna contra de su veloz delantera para cerrar el partido. Y cuando el resultado parecía más cercano a la sentencia madridista que al empate blaugrana, Messi equilibró el marcador. El argentino desbordó en la frontal y buscó a Neymar, al que presionaba Carvajal. El lateral madridista consiguió tocar la pelota pero Messi se hizo con el rechace. Dribló en una baldosa a Ramos y definió con precisión en un disparo ajustado. El argentino se obcecó en buscar el gol en una jugada en la que batió a Di Stefano como máximo artillero de la historia de los clásicos. (2-2)

Benzema tuvo el 3-2 en un remate de cabeza, cuando el primer tiempo ya agonizaba. Se llegó al descanso tras una primera parte bonita e intensa, en la que el Barcelona se adelantó pero también estuvo a punto de despedirse del partido y de cualquier posibilidad de título. El Madrid encontró el camino del gol en la carrera de Di María y en la astucia de Benzema. Pero perdió la batalla del centro del campo, el lugar en el que se planean los partidos. Además, no sentenció al Barcelona cuando tuvo la oportunidad y Cristiano se perdió entre quejas arbitrales y bicicletas estériles. Messi e Iniesta, en el otro bando, supieron rescatar a su equipo y el Barcelona se reenganchó al partido.

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Tras el descanso el Barcelona siguió fiel a su receta: quiso dominar el partido a través de la posesión y oxigenar su juego con una circulación segura. Iniesta seguía deleitando con su fútbol de seda y Messi estaba al acecho, con ganas de imponer su zurda y decidir el partido. El Madrid, por su parte, aumentó la presión alentado por otro disparo de Benzema, está vez tras una aceleración de Gareth Bale. El francés, que partía en fuera de juego, disparó demasiado centrado y Valdés atajó su lanzamiento. La ocasión le dio alas al Madrid y el Barcelona sufrió en la salida. Regaló un saque de banda que precedió al penalti de Alves sobre Cristiano. El portugués pareció despertar en un dribling ante el brasileño, que cometió falta fuera del área. Undiano Mallenco interpretó que la acción se había producido dentro y señaló el punto fatídico. Ronaldo lanzó con seguridad e hizo inútil la estirada de Valdés. El Madrid volvió a tomar las riendas del partido a base de fogonazos y tuvo de nuevo al Barcelona arrodillado. La defensa blaugrana necesita una renovación urgente: muestra con demasiada facilidad sus debilidades y es demasiado lenta como para administrar los espacios que concede a sus espaldas.  Solo Jordi Alba completó un gran partido y vendió cara su rendición ante el veloz Bale.

El Madrid, con todo a favor, fue incapaz de sentenciar y de nuevo Messi pidió paso cuando su equipo más le necesitaba. Recibió en el círculo central, ondeó el horizonte y vio a Neymar saliendo a la carrera. Dio sentido a la diagonal trazada por el brasileño, con un pase interior preciso, a la altura de los más grandes. Neymar, que partía en fuera de juego por milímetros, llegó antes que Ramos y se cruzó con inteligencia, buscando la falta. El andaluz hizo todo para evitarlo pero tocó lo justo al brasileño y lo desestabilizó. Neymar, que sigue perdiéndose entre tanto regate, cayó y el árbitro concedió penalti. Al ser el último obstáculo para el de Santos, Ramos fue expulsado. Messi lo transformó con suficiencia y el partido cambio radicalmente. (3-3)

Con Di María desfondado y el incisivo Benzema sacrificado por la expulsión, el Madrid no generó tanto peligro y pareció conformarse con el empate. Reculó en exceso, con la intención de defenderse en la frontal y de buscar espacios en los contragolpes. La expulsión afectó al juego de ambos y el Barcelona ganó definitivamente el pulso en el medio campo. Busquets recuperaba y distribuía, Xavi organizaba y trabajaba en el repliegue, Cesc (pese a no jugar un gran partido) se asociaba, Iniesta desbordaba y Messi decidía. Pedro salió al campo, fue valiente en ataque y sacrificado en defensa. Está en mejor momento que Neymar pero el brasileño tiene mayor peso mediático. Neymar sólo fue decisivo en la jugada del penalti y sigue sin tomar las decisiones adecuadas, aunque Messi cada vez entiende mejor sus movimientos. Alguien debería instruirle y convencerle de que sus detalles solo tienen sentido si generan ventajas para sus compañeros.

El conjunto del Tata se armó de paciencia, consciente de que una posesión precisa y la superioridad numérica inclinarían la balanza a su favor. Alves disparó al palo y el Barça agobió al Madrid al borde de la frontal. Y en esas Iniesta recibió en el área, pegado a la línea de cal. Retó a Xabi Alonso y a Carvajal y los blancos cayeron en la trampa. Le hicieron un emparedado y le derribaron con claridad. Messi colocó el balón en el punto de penalti y  se sacudió la presión del momento con un disparo inapelable a la escuadra, que hizo inútil la estirada del largo Diego López. (3-4) El argentino se olvidó entonces de algunos penaltis fallados en momentos importantes, ante el Chelsea en el último año de Guardiola y ante el Atlético de Madrid este mismo verano. Penaltis fallados también ante dos porteros de la misma envergadura que Diego López: Petr Cech y Thibaut Courtois.

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Antes de que terminara el partido el Madrid lo intentó a la desesperada, reclamó penalti en una acción entre Piqué y el árbitro no lo concedió, con acierto en mi opinión. Cristiano se desgañitó en sus quejas pero no fue importante y vio como Messi le ganaba su duelo personal con claridad.

El partido llegó a su fin y el Barcelona venció en un gran escenario, mantiene opciones en la lucha por el título y respondió a aquellos que creían que su ciclo se había agotado. Realizó un partido serio y sacrificado en líneas generales y sus dos grandes estrellas fueron definitivas. Iniesta jugó un partido inmenso y Messi protagonizó una gran actuación: asistió en el primer gol, marcó el segundo (en una jugada en la que mostró su pillería, su compromiso y su talento), encontró a Neymar en el primer penalti y no titubeó a la hora de marcar desde el punto fatídico. Messi mostró sangre de hielo en un escenario en constante ebullición.

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Pese a ello el club catalán mostró una vez más su debilidad en la zaga. Estuvo al borde del precipicio y el Madrid no supo rematar a su rival. Le faltó la fortuna y el ensañamiento de otros partidos. El conjunto blanco tiene una delantera demoledora: capaz de decidir cualquier partido a la carrera, pero le faltó juego e imaginación en el medio. Ha fallado en los enfrentamientos directos ante sus rivales por el título y debe seguir en la línea de la segunda vuelta. Ancelotti se equivocó con el cambio de Benzema, que fue con Di María el máximo peligro blanco. Cristiano, bien tapado, no estuvo a la altura del partido y Xabi Alonso desapareció ante la media blaugrana.

El Barcelona venció en un gran partido a un rival poderoso. En el que la épica y la polémica se dieron de la mano. Mostró el conjunto catalán que mantiene intacta su ambición en los partidos destacados. Y lo logró porque le concede al rival la importancia que se merece, algo que debe hacer en los encuentros especiales y en los corrientes. La liga está más emocionante que nunca, gracias a la sutileza de Iniesta, la magia de Messi y al Barça de las grandes citas.

 

Por Jorge Rodríguez Gascón.

 

Foto 1: ULY MARTÍN

Foto 2: PIERRE-PHILIPPE MARCOU (AFP)

Foto 3: ÁLVARO GARCÍA

Foto 4: JUANJO MARTÍN (EFE)

Foto 5: SERGIO PEREZ (REUTERS)

Foto 6: JUANJO MARTÍN (EFE)

LOS DUELOS DEL CLÁSICO

Madrid y Barcelona se enfrentan en un encuentro decisivo para el título. El conjunto blanco llega en mejor momento: es líder en solitario, ha ganado en solidez defensiva  y su delantera está cada vez más afinada. Los blaugranas, pese a la reacción de los últimos partidos, llegan con dudas al encuentro: les cuesta dominar los partidos, han perdido muchos puntos fuera de su estadio,  y el equipo se parte con facilidad.

El Barcelona se aferra al buen momento de Iniesta y Messi para avivar la lucha por el campeonato. El Madrid se encomienda a la pegada de Cristiano, Bale y Benzema para asestar un golpe definitivo a su rival. Pese a ello el fútbol es un espectáculo impredecible y lo bonito de estos encuentros es que las dinámicas se olvidan cuando suena el pitido inicial.

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  • Diego López

El gallego está haciendo una gran temporada en el Real Madrid. Es un portero completo y sobrio, muy largo y difícil de batir.

Vive ajeno al debate de la portería blanca y ha mostrado sus grandes cualidades. Hasta el final de la temporada pasada, en el Real Madrid siempre estuvo a la sombra de Casillas. Permaneció hasta 2007 y se fue al Villarreal en busca de protagonismo y reconocimiento. Allí cuajó 5 brillantes  temporadas en las que llegó a una semifinal de Champions. El equipo descendió y tras un breve paso por el Sevilla volvió al equipo que le formó en 2013. Ahora Diego López es el encargado de solventar las oportunidades que concede la defensa madridista. Gracias a su trabajo y profesionalidad se ha asentado en la competición doméstica.

En el partido de la primera vuelta Neymar le sorprendió con un disparo envenenado y Alexis con una plástica vaselina. El Madrid ha ganado en solidez defensiva desde entonces y el gallego espera parar a los blaugranas (solo ha perdido uno de los cuatro clásicos que ha disputado). Ha encajado 24 goles en 28 partidos y algunos reclaman un puesto en la selección.

Su seguridad por alto, su envergadura y sus estiradas le avalan.

  • Víctor Valdés:

Es un portero ágil y de reflejos, muy intuitivo bajo palos y decisivo en el mano a mano. Suele salvar a su equipo en situaciones comprometidas y en el Camp Nou disfrutan de sus paradas, aunque ya saben que tienen fecha de caducidad. El verano pasado anunció su intención de no renovar su contrato con el Barcelona y de salir del club una vez acabada la temporada. El portero catalán tardó en ser reconocido y su equipo le echará en falta. Comenzó a gran nivel, pero una lesión mediada la temporada interrumpió su estado de gracia. Desde entonces, pese a efectuar intervenciones de mérito ante el City, no ha vuelto al nivel del principio. Ha sufrido más en los balones aéreos y ha dudado en las salidas. En las derrotas frente al Valladolid y la Real Sociedad el meta blaugrana no estuvo acertado. Aún así está haciendo una gran campaña y lleva solo 18 goles encajados en 24 partidos.

El portero, además, suele emerger en este tipo de encuentros, sabe ser el salvador del equipo cuando las cosas se complican. En el Camp Nou solventó las oportunidades blancas, le ganó la partida a Cristiano Ronaldo y permitió la victoria blaugrana.

Valdés quiere llevarse un buen recuerdo de la que puede ser su última visita al Bernabéu.

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  • Daniel Carvajal:

El lateral representa una nueva tendencia en el Real Madrid. Se está empezando a apostar por jugadores formados en el club en lugar de buscarlos fuera. Carvajal se reveló como un gran carrilero en la Bundesliga, en el Bayer Leverkusen, y el Madrid lo repescó. Llegó en agosto y poco a poco se ha ido afianzando en el equipo. Ha alternado la titularidad con Arbeloa, probablemente más sobrio en defensa pero con menos recursos en el despliegue. En el Calderón su salida aportó más variantes a su equipo. Es un lateral ofensivo que ha aprendido a no perder la posición tan a menudo, capaz de llegar a línea de fondo y de replegarse con seriedad.En el Camp Nou sufrió ante Iniesta y Neymar. En el Bernabéu debe apuntalar su posición, especialmente ante las internadas del manchego. En ataque será fundamental su asociación con Bale para generar superioridad en el flanco de Jordi Alba.

  • Daniel Alves:

El lateral brasileño es un futbolista muy importante para el Barcelona. Un jugador de largo recorrido, que llega al ataque, combina y centra.  Llega en un buen momento de forma: está rápido y ha marcado goles importantes. Su  insistencia en ataque le convierte en un quebradero de cabeza constante para la defensa rival. Debe desmelenarse en el lateral, generar superioridades y combinar con Messi cuando este caiga a banda. Pero lo más importante será centrarse en el marcaje a Cristiano. En estos partidos muestra su tendencia natural a exagerar en faltas y disputas.

Es fundamental que el brasileño esté centrado en el partido. Necesitará ayudas de los interiores para medirse al portugués y a Marcelo, otro lateral de espíritu ofensivo.

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  • Pepe:

El central portugués disfruta en este tipo de partidos. Es un futbolista rápido e intenso, capaz de vencer en cualquier disputa y de secar a cualquier rival. Pero también tiene una vena agresiva que aflora en estos encuentros. Suele jugar al límite de la legalidad y parece no tener reparos en rebasarlo. El exceso de intensidad le juega en ocasiones malas pasadas. Y entre él y Ramos tendrán la difícil tarea de parar a Messi, que concentra gran parte de las opciones ofensivas del Barcelona. Pepe ha recuperado el sitio, gracias a que el menisco de Varane no le ha permitido llegar al nivel de la temporada pasada y a que el portugués se ha aplicado para volver a ser títular. Será peligroso en las jugadas a balón parado, que tanto daño hacen al Barça.

  • Javier Mascherano:

El argentino es un futbolista muy competitivo, que arriesga en el cruce y vive de su concentración. Mascherano llegó al Barcelona con un discurso humilde y se ha hecho con un hueco en el equipo a base de trabajo y sacrificio. Es un futbolista combativo y comprometido con grandes dotes para la palabra. El argentino suele sufrir en este tipo de partidos ante la velocidad de la delantera madridista, pero es honesto y noble a la hora de asumir responsabilidades cuando comete errores. Ante el Real Madrid ha de arriesgar en la anticipación, una de las claves de su juego. Por ello recurre en ocasiones a la dureza y a las faltas.

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  • Sergio Ramos:

Es el auténtico líder de la defensa blanca. Un central que domina al corte y con criterio en la salida de balón. Tiene mucha personalidad y organiza el juego desde la zaga. Ha de prestar atención a los pases interiores de los culés y a las arrancadas de Messi.

En el Camp Nou, Ramos jugó de mediocentro defensivo y el Madrid perdió la batalla por el medio campo. Ancelotti aprendió de su error y el andaluz ha vuelto a su posición, en la que muestra su seguridad y su jerarquía.

Es poderoso en el juego aéreo y hábil en el marcaje. Su mejora a lo largo de la temporada ha contribuido a que el Madrid lleve una vuelta entera sin perder.En este tipo de partidos, el andaluz también sabe medirse en el juego subterráneo. No en vano es el futbolista con más expulsiones en la historia blanca y sabe pegar cuando debe. En ocasiones arriesga en exceso y deberá controlar su agresividad.

  • Gerard Piqué:

El central catalán es fundamental para la defensa del Barcelona. Es un jugador de gran envergadura que sabe medirse a todo tipo de delanteros. Intuitivo en el marcaje y con dominio en la salida de balón, Piqué se ha convertido en la referencia de la zaga blaugrana. Ha aprendido al lado de Puyol y ha heredado sus galones. Compensa su falta de velocidad con un talento natural para el corte.

Se ha recuperado recientemente de un problema en el cuádriceps y de su buen estado físico dependen las opciones defensivas del Barça.

Ha protagonizado grandes duelos frente a Cristiano y ha de ayudar a Alves en su banda. Debe conceder pocos espacios a sus espaldas para neutralizar la velocidad de la delantera blanca. Si no lo consigue, sufrirá ante futbolistas mucho más rápidos que él.

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  • Marcelo:

Es un lateral de vocación ofensiva. Maneja bien ambos pies y desordena los partidos desde la banda izquierda. El brasileño se asocia con Cristiano y Di María, desborda y hace daño a los rivales.  Suele elevar la agresividad ante el Barcelona, a veces en exceso.

Parece que tras el partido del Calderón, Ancelotti por fin confía en él para encuentros de este calibre. Para darle la razón a su entrenador deberá aplicarse en defensa ante un rival peligroso, que acumula muchos futbolistas en posiciones interiores. Y deberá desequilibrar en ataque.

No sabemos quién ocupará el puesto en la banda derecha blaugrana, pero si Marcelo está liberado puede formar una sociedad muy peligrosa con Cristiano. Su compatriota Alves deberá recibir ayudas para limitar su proyección ofensiva.

  • Jordi Alba:

Es un lateral explosivo, constante y que centra con peligro. Combina en corto con eficacia y es capaz de desestabilizar al rival por los costados. Un futbolista vivo que sabe medir sus subidas y se entiende a la perfección con Iniesta. Un velocista de zancada corta y vertiginosa que ha recuperado su mejor versión física en el momento clave de la temporada.

Ha de prestar atención a la faceta defensiva del juego y no limitarse a explotar el carril izquierdo. No puede perder el sitio con facilidad y debe vigilar el desborde de Bale. Ha de saber domesticar la emoción del partido y no incurrir en faltas tontas. En primer lugar porque el Barcelona sufre en las jugadas a balón parado y en segundo porque jugar condicionado por una tarjeta ante Bale puede ser peligroso.

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  • Xabi Alonso:

Es la voz de referencia en el medio. Aporta equilibrio y desplazamiento. Tiene mucho criterio en la distribución y sabe trabajar en la recuperación. Es fundamental en la salida de balón en corto y a la hora de conectar con los extremos. Descarga y oxigena el juego de su equipo.

Durante la primera vuelta Xabi estuvo lesionado y eso afectó al juego del Madrid. Su regreso ha dotado al equipo de equilibrio y estabilidad y lleva una vuelta entera sin ser derrotado.

Ante  el Barcelona acostumbra a emplearse en defensa y es hábil a la hora de esquivar las expulsiones. Intentará abortar las arrancadas de Messi, cuando el argentino se descuelgue para recibir en el medio. El Barcelona deberá prestar atención a sus pases y a sus disparos lejanos.

  • Sergio Busquets:

Es el ancla del Barcelona, un futbolista con muchos recursos con el balón y que le da estabilidad al equipo. Es imprescindible para que su equipo desarrolle el juego que pretende, para que domine el partido a través de una circulación fluida. Ascendió desde tercera con Guardiola y el técnico le dio galones en el primer equipo. Desde entonces el mediocentro ha sido parte de los éxitos del Barcelona y de la  selección. Es un futbolista inteligente, que sabe robar y asociarse en corto. Acertado en la salida de balón y en la recuperación.

No debe conceder pérdidas de balón en despistes que desencadenen las veloces transiciones ofensivas del Madrid. Si está acertado y concentrado el Barcelona atacará y se defenderá con balón.

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  • Luka Modric:

Es el futbolista que da sentido al juego del Madrid. Organiza, distribuye y recupera. Es un jugador fundamental, determinante en la mejora del juego del equipo blanco. Tiene una visión de juego privilegiada y elegancia en la conducción. Modric es un futbolista de clase que sabe replegarse y robar cuando el equipo no tiene la posesión. Se asocia con los delanteros y llega para finalizar las jugadas.

La temporada pasada no fue del todo sencilla para el croata. Durante el verano su fichaje se alargó y no pudo hacer la pretemporada. Llegó un poco justo físicamente y hasta su gol en Old Trafford no era importante en el Real Madrid. Pero a partir de ahí se ha ido consagrando en el equipo blanco y su labor ha sido reconocida. Ya nadie duda de que Modric es una de las claves de este equipo, un futbolista que ha cambiado la forma de jugar del Real Madrid. Sabe cuando ha de luchar y cuando es hora de ser creativo. Modric es un artista con mucha personalidad, que se desmelena en la conducción.

Su participación será clave en el juego del Madrid: si Modric domina el partido, su equipo tiene todas las de ganar.

  • Xavi Hernández:

La línea de mediocampistas es la clave del Barcelona y Xavi tiene las llaves del juego. Un futbolista que dirige la circulación, preciso en el pase y que se asocia con la poblada línea de medios. Es el que marca el estilo de juego, el arquitecto que sigue trazando el fútbol de su equipo.

No es casualidad que el bajón del Barcelona haya llegado cuando el declive físico de Xavi Hernández se acerca. El Barcelona tiene lagunas en el dominio de los partidos que coinciden, entre otras cosas, con el agotamiento de Xavi. Sin embargo, el Tata Martino le ha sabido dosificar con mimo y en los partidos importantes Xavi ha respondido. Le ha marcado 4 goles al Real Madrid y jugó un buen partido en el Camp Nou. Xavi quiere acallar los rumores de aquellos que ponen fin a su reinado.

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  • Ángel Di María:

El argentino se ha destapado esta temporada como un excelente volante. El equipo ha ganado en solidez defensiva desde que ha sido reubicado en esa posición. Aporta sacrificio y trabajo en defensa y desequilibrio en ataque.  Se sabe replegar cuando su equipo no tiene el balón y colabora con Xabi Alonso y Modric en la recuperación.Di María ha pasado de ser discutido a ser reconocido, ha cambiado los pitos por ovaciones y se ha asentado en el once titular.

Es un futbolista generoso en el esfuerzo: se desfonda en los partidos y mantiene intacta su velocidad de extremo. Es capaz de desbordar pegado a la línea de cal y de probar su disparo desde posiciones interiores. Suele hacer buenos partidos contra el Barcelona.

  • Andrés Iniesta:

Es un futbolista exquisito, que esconde el balón como pocos y dribla como nadie. Asume los mandos de su equipo en las grandes citas: retiene el balón, desborda, combina con Xavi y busca a Messi, su gran socio. El manchego es un mago suave y sigiloso que convierte cada control y cada amago en una delicia. El de Fuentealbilla posee un inagotable abanico de recursos futbolísticos.

En el partido del Camp Nou tomó las riendas del equipo y fue clave en la victoria. Ha llegado al partido en su mejor momento de la temporada tal y como reconoce su técnico Gerardo Martino. Está sufriendo una situación dura en lo personal (su mujer acaba de perder al hijo que esperaban) y eso se está convirtiendo en un estímulo en lo profesional.

Ha de participar mucho en el juego, pues de su inspiración y de su conexión con Messi dependen las opciones del Barcelona. El manchego aún no ha marcado en el Bernabéu.

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  • Gareth Bale:

Bale es un futbolista veloz, desequilibrante y con un gran disparo. Posee una zurda precisa y potente. El Real Madrid pagó por él una gran cantidad y el galés llegó falto de ritmo al comienzo de Liga. En fases de la temporada ha parecido desenganchado del juego posicional del equipo, con el idioma como barrera para su adaptación. Sin embargo poco a poco se ha ido integrando, ha superado sus problemas físicos y ya se entiende a la perfección con sus compañeros de delantera. El galés es un futbolista extremadamente peligroso, que asiste y marca con frecuencia. Hace sufrir siempre a su lateral, es valiente a la hora de encarar, muy rápido y aerodinámico. En su primera temporada está firmando buenos números: lleva 14 goles y 14 asistencias en todas las competiciones.

Se medirá con Jordi Alba en un duelo vertiginoso.

  • Neymar:

El brasileño llegó este verano a Barcelona con la intención de marcar una época en el club blaugrana. Despertó una ilusión desmedida que se ha ido apagando con el paso de los partidos. Es un futbolista muy hábil y descarado, capaz de desquiciar a su lateral. Sin embargo, desde su lesión en Getafe el brasileño está viviendo una crisis de confianza. Los defensas le ganan las disputas y la suerte no está de su lado. La compleja situación extradeportiva que le rodea puede estar afectando a su rendimiento y el brasileño ha perdido la frescura y la alegría de su juego.

Neymar jugó un gran partido en la ida, marcó y asistió en su primer clásico. Tiene la oportunidad de demostrar que es un malabarista hecho para las grandes citas. Y la difícil tarea de revertir una situación complicada.

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  • Karim Benzema:

El francés es un goleador discreto y frío, que dispara con silenciador. El talento siempre ha sido su gran virtud, pero ha sabido ganarse al público con mayor implicación en los encuentros. Es un delantero de técnica depurada y de grandes movimientos. Sabe jugar de espaldas y asistir a sus compañeros. Además Benzema se sitúa en el lugar adecuado en el momento oportuno, a la espera de su ocasión.

Ante el Barcelona suele mostrar su movilidad y firma grandes partidos. En el duelo del Camp Nou salió desde el banquillo: revolucionó el encuentro y estrelló un balón en el larguero. Ese día, con el orgullo herido, convenció a Ancelotti de que es imprescindible en su equipo. Y los números de esta temporada le han dado la razón: lleva 21 tantos y 8 asistencias entre todas las competiciones. Los gatos siempre han sido grandes cazadores.

  • Cesc Fábregas:

El de Arenys es un jugador de toque, hábil en la asociación y con capacidad para llegar al área. Se entiende a la perfección con Messi y sabe mezclarse con el resto de mediocampistas. Además, tiene algo que en el Barcelona no abunda: es un llegador con la portería en el punto de mira. El 4 del Barcelona ha sabido sostener a su equipo en la faceta goleadora y en el juego, especialmente ante la ausencia de Messi. En ocasiones se despista y es blando en la disputa. Pero si está fino es un jugador peligroso, que dispara y encuentra el pase definitivo.

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  • Cristiano Ronaldo:

Es el mayor peligro del Real Madrid. Galardonado con el Balón de Oro en 2013, es un futbolista muy completo y potente que se desata con espacios. Busca el gol con insistencia y es capaz de disparar desde cualquier posición de ataque. Es letal en carrera, muy desequilibrante en el uno contra uno y  poderoso en el juego aéreo. Tiene facilidad con las dos piernas y puede regatear hacia ambos lados. El portugués posee un físico privilegiado, un disparo demoledor y un hambre de triunfos insaciable. Con la camiseta del Madrid ha marcado goles de todos los colores.

Quiere, además, resarcirse del mal partido en el Camp Nou. Allí reclamó un penalti que el árbitro no concedió y Valdés le paró un mano a mano que pudo haber cambiado el destino del encuentro. Ahora el portugués llega en un gran momento a un partido decisivo. Debe hacer sufrir a Alves en el lateral y bombardear la portería de Valdés.

Está haciendo su mejor temporada en el club blanco: es el máximo goleador en Liga, con 25 goles, y en Champions, con 13. En todas las competiciones el portugués lleva la asombrosa cifra de 41 goles.

Cristiano ve a su equipo mejor que nunca, ha remontado el rumbo y está por encima de su eterno rival. Es un ganador y su ambición le pide alejar al Barcelona de la lucha por la liga y vencer en su duelo con Leo Messi.

  • Lionel Messi:

A sus 26 años es el máximo goleador de la historia del Barcelona con 370 goles. Un prodigio técnico de conducción eléctrica y vertiginosa. Un goleador sutil; plástico y preciso en la definición. Imparable en la aceleración, su zurda rebosa finura y magia. En ocasiones parece desenganchado del juego, pero es capaz de resolver partidos en un suspiro. Es un líder silencioso que muestra su jerarquía con el balón pegado a la bota. Su influencia en el juego es brutal: posee un gran olfato de cara a portería, tiene facilidad para el pase definitivo y sabe asociarse en corto.

Desde que Guardiola le puso a jugar de falso nueve el argentino ha conquistado todas las competiciones a nivel de club y ha sido galardonado con todo tipo de premios individuales.

La campaña pasada fue difícil para el 10, las lesiones musculares fueron un incordio constante y mermaron su juego. Al comienzo de este curso, tras una segunda recaída ante el Betis, viajó a Argentina para recuperarse con calma. A su regreso volvió más fino y no tardó en marcar las diferencias. Ha empezado el 2014 a gran nivel, ha mejorado en el aspecto físico y ha recuperado su explosividad.

Messi tiene el don de aparecer cuando su equipo más le necesita y el argentino nunca se esconde en las grandes citas. Llega pletórico al clásico: ha firmado grandes actuaciones en partidos decisivos y ha recobrado su versión más goleadora. Ya lleva 18 goles en Liga, 8 en Champions y 5 en la Copa del Rey.

Debe mostrar su compromiso con el equipo y no tener lagunas en el juego: minutos en los que parece que el partido no va con él. Retrasar su posición en exceso sería un error pues el argentino es decisivo cerca del área, donde desequilibra, asiste y dispara. Si el argentino se involucra en el juego, combina con Iniesta y muestra su instinto asesino, el Barcelona será un equipo muy difícil de batir.

Reservas.

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  • Isco:

El malagueño es un jugador diferente,  un maestro del amago. En su primera temporada en el club blanco ha perdido importancia en el equipo con el paso de los partidos. Es un futbolista de talento pero frío, al que le falta constancia para hacerse con un sitio. Llega al partido con fiebre y si se recupera será un buen revulsivo para la segunda parte.

  • Pedro Rodríguez:

El tinerfeño es clave en el Barcelona. Un futbolista de muchos recursos, que desborda y domina como nadie las dos piernas. Hábil en la conducción y acertado en el remate, Pedro ha protagonizado grandes partidos frente al club blanco. El peso mediático de Neymar  y la confianza de su técnico en Alexis le han perjudicado. Pese a ello, el tinerfeño está realizando una gran temporada: ha mostrado su calidad y lleva 18 goles entre todas las competiciones.

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  • Álvaro Morata:

Es un futbolista de gran proyección. Formado en la cantera blanca, ha llegado al primer equipo con la intención de quedarse. Es un delantero con olfato y de zancada poderosa. La reciente lesión de Jesé le va a brindar más oportunidades para entrar en el equipo y ya sabe lo que es jugar contra el Barcelona. El año pasado asistió a Benzema en el duelo liguero y estará preparado si se presenta la ocasión.

  • Alexis:

El chileno es un jugador solidario, generoso en el esfuerzo colectivo y oportunista de cara a puerta. Pese a no tener las virtudes de sus compañeros en la asociación, Alexis aporta mucho sin balón. Hace grandes desmarques de ruptura, genera espacios para sus compañeros y se sacrifica en la presión. Esta temporada ha ganado en confianza de cara a portería y ha sido el sustento goleador del equipo ante la ausencia de Messi. Lleva 17 goles en Liga y ha conseguido marcarle 3 goles en los 5 partidos que ha disputado frente al Real Madrid.

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  • Asier Illarramendi:

El vasco es un futbolista de equipo, trabajador y comedido. El “heredero” de Xabi Alonso aporta equilibrio, concentración y criterio al juego blanco. Es poderoso y noble en la disputa. Desde la posición de mediocentro defensivo evita que el equipo se parta.

  • Adriano Correia:

El lateral es un futbolista comprometido y polivalente. Puede actuar en prácticamente todas las posiciones de la defensa e incluso desplegarse como un interior de largo recorrido. Es rápido al corte y veloz en las transiciones.

Tiene llegada y posee un gran disparo a contrapié. Esta temporada se ha destapado como un defensa capaz de abrir los partidos. Lleva 4 goles y se ha ganado el reconocimiento de la afición blaugrana.

 

 

Por Jorge Rodríguez Gascón.