Chile y los miedos de Argentina

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Argentina tiene motivos para temer a Chile. La selección que dirige Juan Antonio Pizzi ha conseguido parecerse a la que fue campeona en la última edición de la Copa América. Paralelamente, ha hecho olvidar su primera fase, en la que estuvo al borde de la eliminación. Tras depurar su juego, ha llegado al tramo decisivo de la competición en un gran momento de forma. Las victorias, cuando se producen desde los buenos modos y no a través del azar, provocan un intangible vital en este tipo de torneos: el poder intimidatorio.

Chile vuelve a ser un equipo generoso, veloz e intrépido. De hecho, su derrota en el partido inicial ante Argentina (2-0) se interpreta como un accidente, producto de algún despiste en la salida de balón, más que como una consecuencia del juego. Martino recuerda también que en el primer tiempo su equipo sufrió ante el despliegue de Chile. El técnico argentino intuye que para ganar a los chilenos, Argentina debe imponer su propuesta e integrar a Messi. Si el partido se vuelve caótico, la selección de Pizzi tendrá mayores posibilidades. En la confusión, los chilenos son más peligrosos. Lo demostró ante Colombia, tras un inicio arrollador. Ni siquiera necesitó encadenar varias jugadas, les bastó con algún arrebato de Alexis y la carrera constante de Fuenzalida, uno de los grandes descubrimientos del torneo. En apenas tres llegadas, Chile ya dominaba el marcador por 2-0.

El buen estado de sus futbolistas es otro de los argumentos que juegan a favor de Chile. Nadie agita los partidos como Alexis Sánchez, un regateador desordenado. A su facilidad para el desborde añade otro atributo: su seguridad para chocar y ganar disputas que parecían perdidas. Le acompaña en el ataque Vargas, el pichichi del torneo. Veloz, pícaro e intuitivo. Aprovecha cada concesión de la defensa rival. En la media, Vidal combina su liderazgo con el despliegue de Aránguiz, uno de esos complementos imprescindibles. En el costado derecho aparece Funzalida, que profundiza sin rubor por el carril. Su aparición es una de las grandes noticias para los chilenos y se ha convertido en una de las piezas claves del equipo, de esas que explican la mejora de su selección a lo largo del torneo. Ante Colombia fue capaz de firmar el segundo gol, tras aprovechar un disparo de Alexis que se topó con el palo. En la posición de mediocampista puro, Pizzi puede jugar al despiste. Puede apostar por el sacrificio de Silva o por la lectura del juego de Marcelo Díaz, que llega a la final tras superar problemas físicos. En defensa Gary Medel, Mauricio Isla, Gonzalo Jara y Jean Beausejour parecen intocables. El líder de la zaga parece Gary Medel, un mediocampista reconvertido. Conserva su aspecto de perro de presa y recuerda, con cierta arrogancia, su marcaje a Messi en la pasada final de la Copa América.

Los últimos dos partidos de Chile, en los que se impuso con autoridad a México y Colombia, pueden alimentar los miedos de Argentina. A la albiceleste se le exige la victoria; “si no ganan, mejor que no vuelvan” dijo Diego Armando Maradona. A Chile no le abruma su tradición, ni le condiciona la ansiedad. Llega pletórico a la final, con la sensación de que una victoria sería un éxito incomparable y que la derrota no se calificaría ni mucho menos de fracaso. Se podría decir que mantiene la ilusión del aspirante, a pesar de ser el campeón.

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Jorge Rodríguez Gascón.

EL BARCELONA DE MESSI TUMBA A UN BUEN ARSENAL

El Barcelona venció al Arsenal (0-2) en el Emirates Stadium, en la ida de los octavos de final de la Champions League. El partido fue un bonito duelo entre dos equipos que poseen similitudes en su discurso. Messi, verdugo habitual del Arsenal, decidió el encuentro con dos fogonazos de genialidad. En el primer tanto culminó una brillante jugada del tridente y en el segundo espantó sus miedos desde los once metros. El Arsenal lo hizo casi todo bien en su estadio, pero se topó con Ter Stegen en dos acciones decisivas y acabó penalizado por su inocencia en las áreas. El equipo de Wenger sigue en busca de su consagración en Europa, entre otras cosas porque el sorteo siempre le depara malas noticias en las primeras eliminatorias. De nuevo, el Barcelona de Messi interrumpió su sueño en la Champions League.

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El Arsenal preparó el partido con el cuidado de quien medita su venganza. El Emirates Stadium transmitía esa voluntad con su rugido, el mejor aliento posible para un equipo que lleva más de veinte años sin conquistar un título europeo. Durante algunos minutos, sirvió para que el plan del partido se ajustara más al que había preparado Wenger que al que prefería Luis Enrique. El Barça intercalaba pases en su propio terreno, cerrado por la presión de su rival, y el Arsenal se desplegaba a partir de Özil, siempre dispuesto a lanzar la carrera de Alexis y Oxlade-Chamberlain. El alemán vive una de sus mejores temporadas y destacó en la suerte que mejor maneja, la del último pase. En los primeros veinte minutos, Ramsey se acercaba a posiciones de disparo, Alexis Sánchez intimidaba con su eslalon desordenado y Giroud amenazaba más en las segundas jugadas que en el remate. El balón era del Barça, pero el peligro lo generaba el Arsenal. Si alguna vez temió por el resultado el Barcelona, fue cuando Busquets sufrió un golpe en su rodilla. Nadie duda ya que el mediocentro de Badía es una pieza elemental en el esquema de Luis Enrique, a veces tan importante como Iniesta o casi cualquiera de los tres delanteros. Y en los minutos de mayores molestias de Busquets, el Arsenal organizó un ataque que pudo cambiar el destino de la eliminatoria. Bellerín, un lateral estupendo, centró desde el costado derecho y el balón quedó muerto en el área pequeña. Oxlade-Chamberlain ni siquiera lo esperaba y remató con inocencia. Ter Stegen, elástico y decisivo siempre que se le exigió, detuvo su disparo.

Salvo en esa ocasión de Chamberlain, el equipo de Luis Enrique no sufría en exceso, acostumbrado como está a gestionar los arrebatos de su rival en los inicios. El Barça tiene una cualidad que le permite reconducir los partidos a su gusto: la paciencia. Pasados los primeros veinte minutos, tranquilizó el duelo a través de la posesión. Busquets mostró signos de su recuperación, Iniesta empezó a impartir su cátedra y Messi, Neymar y Suárez (hasta ese momento prácticamente inéditos) le tomaron el pulso al partido. Hasta el descanso, el Barça encontró los primeros agujeros en el Arsenal, que sufre cuando tiene que correr sin balón. Al equipo de Wenger, como ocurriría luego en el global del partido, se le hizo largo el primer tiempo y falló pases que solo se justifican con el agotamiento físico. El Barça fue muy superior en ese tramo: cerró el primer acto en el área de Cech y pudo adelantarse en el marcador en dos acciones protagonizadas por Luis Suárez. En la primera, se quedó a medias entre el remate y el pase a Messi. En la segunda, no atinó a culminar un centro preciso de Dani Alves, que había sido habilitado por Busquets.

Tras el descanso, el Barça disfrutó de algunas ocasiones para encarrilar la eliminatoria. No acertó Neymar en el mano a mano y tampoco se decidió Suárez, que cruzó el balón en exceso. El Barça esperaba a Messi, que todavía no había marcado en el Emirates Stadium. El 10 sigue en busca de la explosividad previa a su lesión, pero siempre está presente en las grandes noches; ya sea como arquitecto del juego o como brazo ejecutor. Solventa los partidos con la frialdad de un asesino a sueldo, que realiza su labor de un modo rutinario, sin ni siquiera tener nada en contra de sus víctimas. Ayer eligió batir por primera vez a Cech ante una afición que guardaba un recuerdo terrorífico del argentino, autor de dos de sus mejores partidos frente al Arsenal. Durante muchos minutos, el Emirates Stadium celebró las jugadas en las que Messi no conseguía progresar, con la alegría de quien se libra de un fantasma del pasado. Toda una temeridad frente al 10, que posee mil vidas en los partidos.

messi en emirates

Curiosamente en los minutos que precedieron al gol de Messi, el Arsenal se acercó más que nunca al área de Ter Stegen. Özil y Alexis volvieron a crecer en el partido y el equipo de Wenger movió el balón con sentido. Cuando ambos equipos intercambiaban golpes, el Arsenal dispuso de su mejor oportunidad. Monreal llegó a línea de fondo y centró para Giroud. El delantero francés le ganó la partida a Mascherano y remató con todo a favor. El gol parecía cantado pero Ter Stegen mostró su flexibilidad y sus reflejos en una parada determinante en la eliminatoria.

Quitarle el balón al Barcelona parece la mejor fórmula para desconectar a su temible delantera. Pero no hay certezas ante el equipo de Luis Enrique, capaz de cambiar de registro durante los partidos. Si el Barcelona había fallado claras ocasiones en el juego de posición, el tridente fue letal en el primer contragolpe que disfrutó. Fueron 16 segundos llenos de belleza. Iniesta convirtió un mero despeje en una gran solución. Neymar limpió la jugada con una pared sobre Suárez. Tras combinar, el brasileño pudo correr todos los metros que el Arsenal y Bellerín le habían negado durante el partido. Cuando dividió a la defensa, cedió para Messi, que había acompañado la jugada desde el otro costado. El balón quedó perfecto para el remate y Cech cerró los espacios. Cuando esperaba un disparo al primer toque, Messi sorprendió con un bonito control, que tumbó al portero checo. Con Cech ya batido, el argentino lanzó un beso a la red (0-1).

Tras el gol, el Barcelona convirtió el partido en un rondo que desmoralizó al Arsenal. Cansado y herido por la derrota, el equipo de Arsene Wenger no volvió a poner a prueba a Ter Stegen. En los minutos finales el equipo de Luis Enrique pudo firmar el segundo en botas de Suárez o de Neymar, que no acertaron a finalizar los servicios de Messi. En la última media hora, el 10 acampó en la posición del enganche y mezcló con Iniesta y Busquets, capaces de conducir el juego blaugrana con un equilibrio perfecto entre el pragmatismo y la sutileza. En el último tramo, Messi cayó en el área tras chocar con Flamini, que no midió su entrada. El penalti lo lanzó el argentino, que guardaba en su recuerdo el fallo ante Cech en las semifinales de 2012. Esta vez, batió al portero checo y firmó un resultado que acerca al Barcelona a los cuartos de final (0-2).

arsenal 2

No hubo consuelo para el Arsenal, que realizó un buen partido frente al Barcelona. A la espera de la vuelta en el Camp Nou, otra vez puede quedar lejos de las rondas decisivas de la competición. El Barcelona fue superior a su rival y logró un buen resultado en el primer gran duelo de la Champions League. Es un equipo cada vez más fiable, capaz de vencer en los campos más complicados, con tramos de brillantez y momentos de sufrimiento. Una nueva virtud del Barça de Luis Enrique, que sigue entregado a la sonrisa de su tridente.

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Jorge Rodríguez Gascón.

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Foto 1: El País. Toby Melville (Reuters). Foto 2: El País. Adrian Dennis (AFP). Foto 3: El País. Dylan Martinez (Reuters).

CHILE ESCRIBE SU HISTORIA

Chile levantó la Copa América en el Estadio Nacional, tras derrotar a Argentina en los penaltis (0-0; 4-1). No hubo brillo en la final sino un partido igualado y lento, jugado por dos equipos que prefirieron asumir los mínimos riesgos. A falta de un fútbol vistoso, decidió la suerte más imprevisible del fútbol, que garantiza una cuota de emoción. La tanda de penaltis elevó a Bravo y Alexis, que sellaron el primer triunfo internacional del fútbol chileno. El Estadio Nacional, el foco del terror de la dictadura hace 41 años, se convirtió en el escenario de la celebración de Chile.

chile gana

Todo parecía preparado en un estadio repleto, enrojecido por el color de las camisetas chilenas. El himno local se convirtió en un elemento de unión, en un ejercicio de nacionalismo que consiguió intimidar a los argentinos. Chile se impuso en la puesta en escena y mostró pronto el temor de la albiceleste. Durante algo más de veinte minutos, la selección de Sampaoli supo agitar el partido y consiguió que el juego se desarrollara en su terreno ideal. El fútbol más intenso benefició a Chile, en un inicio que prometió un partido de ida y vuelta. Capaz de domar los nervios iniciales antes que los argentinos, Chile realizó un estupendo ejercicio defensivo, sobre todo frente a Messi, y no renunció a hacer daño a Romero. Aunque siempre preocupados de guardar sus espaldas, durante algunos minutos los laterales chilenos se dejaron llevar por el ritmo que proponen los pases de Valdivia. Chile se volcó por el lado derecho y creció por ese costado, que defendía Rojo, al que le falta categoría para jugar en casi cualquier selección. En el lado de Mauricio Isla, también se ofreció Vargas, que disparó en cuanto pudo sobre la puerta de Romero. Vidal realizó un gran despliegue y Alexis quiso ser siempre protagonista, y aunque no lo fue en el partido, encontró su lugar en el penalti decisivo. Pero, por encima de todos, en Chile se alzó Gary Medel, un defensor duro, eficaz y comprometido. El central, que toda la vida ha jugado en medio campo, cubrió las espaldas a sus compañeros de zaga y se impuso en el duelo directo con Messi, demasiado ausente en la noche de Santiago.

Argentina fue durante demasiados minutos un equipo que jugaba a merced del rival. Sin éxito en la circulación, los balones se alejaban de Messi y de Pastore, los únicos capaces de cambiarle la cara a un equipo triste y calculador. Agobiado por la presión de los chilenos, el equipo de Martino, preparado para jugar a ras de suelo, sólo buscó la espalda de su rival a base de pelotazos. Y cuando Argentina pudo calmar los miedos del inicio, tampoco acertó en sus ocasiones. Agüero no llegó por poco a un pase definitivo de Messi ni remató a gol una falta lateral, bien despejada por Bravo. Y Lavezzi, que sustituyó a Di María por lesión, tampoco culminó un servicio de Pastore. Sin un plan de juego definido, Argentina despreció el balón durante muchos minutos y no supo llevar la jugada a los pies de Messi. El 10, arrinconado por el plan defensivo de Sampaoli, firmó el partido más discreto de la competición en la final. Sin la inspiración que requería la ocasión, la batalla que libra Messi para ser aceptado por el pueblo argentino parece una causa perdida. La segunda derrota en un año con la selección, le aleja de la felicidad que aportan los éxitos con el Barcelona. Su partido, con demasiados síntomas de pereza, tampoco le ayuda. Le faltó sentido de la oportunidad, carácter y acabó aborrecido por el marcaje chileno.

chile minuto de silencio

Tras la reanudación, bajó el ritmo de partido y los dos equipos se preocuparon de no quedar desprotegidos. Con muchas precauciones en el juego, Chile perdió la frescura del inicio y Argentina siguió en busca de Messi. La albiceleste estuvo condicionada por los erróneos planes de Gerardo Martino. El técnico de la albiceleste salió mal parado en la derrota, no sólo porque no acertó con los cambios, sino porque no consiguió imponer un plan de juego similar al que su equipo ha ensayado a lo largo de la competición. Sin continuidad en el juego de creación, las jugadas de Argentina morían de un modo prematuro. Martino tuvo que reaccionar tras la lesión de Di María y alertado por la pérdida del mediocampo, cambió a Pastore por Banega, que tampoco quedó en buen lugar. El técnico completó su final, cuando sustituyó a Agüero por Higuaín, en lugar de Tévez. El Apache posee el carácter que necesitaba una selección sin alma, fatigada, que incluso vio cojear al lider simbólico de la selección: Javier Mascherano. Higuaín, por otro lado, parece un jugador maldito, incapaz de estar a la altura de su nombre en los momentos importantes.

Cuando el bajón físico acechaba a un equipo solidario como Chile, Sampaoli tocó las teclas adecuadas y sus jugadores crecieron en el partido. En los minutos previos al descuento, después de que Vidal no rematara bien una volea, Chile se acercó al área de Romero. Argentina respondió con solvencia ante los centros y dispuso de una oportunidad para evitar la prórroga. Messi encontró terreno y pudo driblar a dos rivales. Con el frente despejado habilitó a Lavezzi en el costado izquierdo, que centró para Higuaín. El delantero, que ya falló un gol cantado en la final del pasado mundial, llegó demasiado forzado y no consiguió finalizar con acierto la jugada.

higuain maldito

En la prórroga no hubo muchas ocasiones y probablemente fue Chile la selección que intentó llevarse la victoria con más convicción. La albiceleste maltrató el balón en el inicio de las jugadas y no integró a Messi en el juego. El equipo de Sampaoli tuvo claro una consigna, en caso de que Messi consiguiera salir del regate, la jugada debía ser interrumpida con una falta. Así ocurrió durante todo el partido, en el que la selección chilena detuvo con dureza las pocas arrancadas del 10 argentino. En los últimos minutos de la primera parte de la prórroga, Mati Fernández ganó presencia en el encuentro y Alexis dispuso de un mano a mano ante Romero, tras un fallo en el despeje de Mascherano. No acertó el Niño Maravilla, que sí encontró premio en el penalti más importante de la historia del fútbol chileno.

Cuando el partido llegó a los penaltis pareció hacerlo a gusto de las dos selecciones. Y el elemento más incontrolable del fútbol decidió esta vez que la selección chilena merecía el triunfo por encima de Argentina. Después de que Messi y Matí Fernández marcaran, el acierto de Vidal y el fallo de Higuaín fueron decisivos. El delantero argentino ejecutó un penalti muy similar al que le costó la Champions al Nápoles en la última jornada del Calcio, en el partido frente a la Lazio. Su lanzamiento, se acercó más a la grada del Estadio Nacional que a la portería que defiende Bravo. Tras el fallo de Higuaín, llegó el acierto de Aranguíz y un nuevo error argentino, esta vez a cargo de Banega, al que Bravo anuló con su estirada. En el momento oportuno, Alexis pidió el penalti decisivo. El 7 es el gran ídolo del fútbol chileno y toda la competición ha estado por debajo de las expectativas. Sin embargo, llegó a tiempo a su cita con la historia y pudo resolver el torneo con una pillería, que dejó vencido a Romero.

No hubo revancha para Argentina, que ha dispuesto de dos oportunidades inmejorables para superar su maleficio. La selección de Martino fue un equipo melancólico, que ejecutó un fútbol sin encanto ni inspiración. Tras la derrota, la albiceleste prosigue su travesía en busca de los títulos. La mirada de Mascherano a la Copa, cuando recibió la medalla de consolación, reflejó el sentimiento de una selección que sigue cayendo a las puertas del triunfo. También personificó esa sensación Messi, que será eternamente discutido por el público argentino. La falta de un plan de juego colectivo, le perjudicó casi tanto como el marcaje de Gary Medel. De nuevo derrotado en la antesala de los títulos, la sombra de la derrota con la albiceleste parece perseguir a la zurda de Messi.

messi tumbado tras perder

Chile, por su parte, completó su sueño de vencer en su propio terreno. Lo hizo en un estadio emblemático, que ha conseguido superar el horror para convertirse en el santuario de una selección alegre, solidaria e impulsiva. El torneo es un bonito premio para la mejor generación del fútbol chileno, liderada además por un gran estratega como Jorge Sampaoli, que derrotó con claridad a Martino. Sampaoli, que asumió la difícil tarea de suceder a Bielsa, supo mediar en los conflictos y construyó un equipo valiente y aguerrido, capaz de corresponder las ilusiones de su afición. Chile eligió la mejor ocasión posible para vencer por primera vez a la albiceleste.

Argentina es un equipo abrumado por el peso de su tradición. Chile, por su parte, lleva tiempo queriendo escribir su propia historia.

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Jorge Rodríguez Gascón.

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Foto 1: El País, NELSON ALMEIDA (AFP). Foto 2: El País, NELSON ALMEIDA (AFP). Foto 3: El País, NELSON ALMEIDA (AFP). Foto 4: El País, ANDRE PENNER (AP)

CHILE ALCANZA LA FINAL DE SU TORNEO

Chile alcanzó la final tras derrotar a Perú en un partido bonito y disputado, condicionado por la expulsión de Zambrano, que dejó a su equipo con diez cuando quedaban setenta minutos por jugar. No se rindió la selección que dirige Ricardo Gareca, que después de tambalearse antes del descanso, se recuperó y llegó a hacer sufrir a la grada del Estadio Nacional. El esfuerzo de los peruanos no obtuvo recompensa tras el segundo gol de Vargas, el mismo que le da a Chile la oportunidad de jugar una final en su propio terreno. El partido tuvo todos los elementos del mejor fútbol sudaméricano. Hubo lucha, pasión, emoción, entrega, buenos destellos técnicos y un bonito intercambio de golpes entre dos equipos valientes, que entienden el fútbol como una declaración de ideales.

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A veces, da la sensación de que el peso del Estadio Nacional juega en contra de Chile y beneficia la puesta en escena de su rival, especialmente si se trata de un equipo sin complejos como Perú, al que no le pesa la grandeza del escenario. En el arranque del duelo, la selección peruana supo taponar la salida de balón de Chile y llegó con mayor claridad a la portería rival. En los primeros minutos, a la selección de Sampaoli le agobiaba la posibilidad de caer ante su propia afición. También tuvo miedo la hinchada, sobre todo cuando Farfán remató al palo un servicio de Guerrero.

Frente a un equipo bien posicionado, los chilenos no progresaban en exceso en el juego y sufrían con cada pérdida. A su juego de posesión le faltaba la aceleración final, la misma que le ha convertido en una de las grandes candidatas al triunfo. Pero además de eso, a la selección chilena le costaba recular tras una pérdida y cometió un par de errores llenos de riesgo. Perú supo intimidar en la carrera y encontró en Paolo Guerrero un punto de referencia sobre el que crecer en el partido. El delantero peruano se aproxima a la figura de delantero total: es capaz de oxigenar a su equipo jugando de espaldas, posee recursos para fabricarse él solo una ocasión y tiene facilidad para desmarcarse y ejecutar el remate con eficacia. Guerrero fue una amenaza constante para Rojas y Medel, y se volvió imprescindible para un equipo en inferioridad numérica.

Hasta que llegó la expulsión de Zambrano, la inercia del partido sonreía a Perú. Pero la agresividad del central condenó a la selección de Gareca. Desde muy pronto se vio que Zambrano no podía administrar la tensión del partido. Antes de la roja en el minuto 20, el central había protagonizado dos enfrentamientos con Vidal y Alexis. En la primera, se encaró con Vidal tras proteger el balón. En la segunda, quiso intimidar a Alexis con un manotazo y al árbitro se percató del gesto. Zambrano recibió la amarilla y, poco después, protagonizó una acción temeraria. Con Aránguiz no había tenido ningún roce, pero tampoco fue necesario. Tras haberle arrebatado el balón, Zambrano clavó sus tacos en la espalda del chileno. La acción no admitió ningún tipo de duda y el central peruano enfiló el camino a los vestuarios.

La expulsión de Zambrano cambió por completo la tendencia del partido. Chile consiguió liberarse de la presión y pudo cambiar el ritmo en tres cuartos de campo. Allí irrumpió el 10 chileno, Jorge Valdivia, que apenas había tenido presencia en el partido. El Mago es un futbolista diferente, capaz de cambiar el ritmo de los partidos desde la sutileza de su último pase. No posee grandes recursos físicos, pero ve el fútbol un segundo antes que el resto. Con Valdivia integrado en el partido, Vidal se desplegó, Alexis vivió sus mejores minutos en el partido, Aránguiz llegó a posiciones de remate y Vargas estuvo cerca del gol.

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Perú parecía noqueado tras la expulsión y se refugió en su área, en la que las amenazas se multiplicaban. Valdivia pudo marcar con un disparo de interior y Vidal se llenó de balón en un contragolpe. Aunque fue Vargas el que tuvo las ocasiones más claras para los chilenos. Durante muchos minutos, el delantero parecía sufrir un maleficio ante la portería rival, defendida por Gallese. Sin embargo, después de fallar tres ocasiones, Vargas encontró el alivio del gol en una acción chapucera, en la que pudo haber fuera de juego posicional. Alexis sacó un centro y Aranguíz dejó pasar con maestría. Allí esperaba Vargas, que después de varios intentos, logró marcar con un disparo en semifallo (1-0). Antes del descanso, Chile asfixió a Perú, pero el equipo de Gareca pudo evitar que la distancia aumentara.

En la reanudación, la selección peruana mostró su carácter combativo y su capacidad de supervivencia. Igualó un partido que la superioridad numérica había desnivelado e inquietó con frecuencia a Bravo, gracias al fútbol inteligente de Guerrero, la velocidad del lateral Advíncula y la insistencia de Farfán. Tampoco acertó Chile a lograr la sentencia y el equipo de Gareca se enganchó al partido. Guerrero recibió de espaldas y encontró la carrera de Advíncula por el costado. El lateral llegó a línea de fondo y centró al sitio de Carrillo. Allí llegó antes el defensor Medel, siempre atento, pero esta vez el despeje del chileno no acabó en córner sino en su propia portería (1-1). De nuevo, el silencio se apoderó del Estadio Nacional.

El conjunto de Sampaoli encontró la única fórmula que puede con el miedo en el fútbol: el gol. Y la encontró pronto, tres minutos después del empate peruano. Por primera vez en el partido, Guerrero no aguantó bien un balón. Robó Medel, enrabietado por su responsabilidad en el tanto de Perú, y la pelota le llegó en la frontal a Vargas. El delantero, autor de un gol feo en la primera parte, disparó con saña y situó su lanzamiento en la escuadra peruana, un lugar inaccesible para Gallese. El segundo tanto de Vargas, para el que el partido empezó mal y no pudo acabar mejor, liberó a una afición que verá a su selección en una final de Copa América 28 años después.

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Finalmente, no hubo premio para un equipo luchador, que ha sido la gran revelación del torneo. Su derrota en el “clásico del Pacífico”, lejos de dejar en mal lugar a la selección de Gareca, debe ser un motivo de orgullo para los peruanos. No renunciaron al empate y, pese a tener diez jugadores, acabaron arrinconando a Chile. Al equipo de Sampaoli le falta tranquilidad para dormir los partidos cuando el resultado juega a su favor. Pero no deja de ser un bonito defecto, pues es el reflejo de un planteamiento alegre, que entiende que no hay mejor defensa que conseguir otro gol.

Y esa mentalidad es la que le ha llevado a alcanzar la final en su torneo.

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COPA AMÉRICA DE CHILE 2015

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La Copa América es el último torneo de la temporada y tiene siempre un aspecto de fin de fiesta devastador. Poco importa que sea invierno en Chile, pues la competición consigue alegrar las noches de verano de los europeos, que trasnochan para ver jugar a Messi, Alexis, James o Neymar. El delicado momento de la FIFA encuentra un salvavidas en una copa desteñida, a la que los futbolistas de primer nivel llegan pasados de forma.

Aunque la calidad del fútbol practicado en Chile pueda ser cuestionada, no hay duda de que la Copa América garantiza una cuota de emoción. Chile avanza con seguridad, una vez que ha perdonado a Vidal su temeridad, Argentina ofrece un juego discontinúo pero se agarra a la bota de Messi, Brasil presume de haberse recuperado de la sanción de Neymar, Colombia quiere mostrar su potencial ante Argentina y Perú aplaude la explosión de Guerrero, autor de un hat-trick ante Bolivia.

1.

La selección chilena parece sentirse cómoda en su propio terreno y ha sido el equipo que mejor fútbol ha practicado hasta el momento. Fue capaz de solventar un partido duro frente a Uruguay, el campeón de la anterior edición, con un futbol alegre y maduro. No pudo evitar el juego de contacto que propone la celeste, y supo sacar ventaja en una acción decisiva del partido: la expulsión de Cavani, que vino precedida de un feo gesto de Jara. Más allá de ese borrón, Chile debió llevarse el partido porque fue el único equipo que buscó la victoria. Uruguay se entregó a su pareja de centrales, formada por Godín y por Jímenez, y permitió el asedio de los chilenos. La paciencia de la roja se vio recompensada con el gol de Mauricio Isla, que llegó tras una bonita asistencia de Jorge Valdivia.

El juego coral y solidario que propone Sampaoli ensalza el fútbol de talento de Valdivia, el quiebro de Alexis y la llegada de Vidal. En semifinales les espera un conjunto trabajado como Perú, que batió con claridad a Bolivia, en el segundo duelo de cuartos de final. Guerrero, un delantero potente que ha hecho carrera en Alemania, será la principal amenaza de la anfitriona.

2.

Argentina sigue siendo la gran candidata al título, pero no ha convencido en ninguno de sus tres partidos. Suele dar mejores sensaciones en las primeras partes, y pierde con facilidad el control del juego. En los últimos minutos, su fútbol se vuelve plano y lento, afectado por el cansancio de sus mediocampistas.  En los tres partidos, jugados ante Paraguay, Uruguay y Jamaica, ha acabado defendiendo su propia portería, después de haber tenido ocasiones para aumentar su ventaja.

La albiceleste sólo ha conseguido cambiar el ritmo de los partidos, con el balón en pies de Messi, que parece concentrar sus esfuerzos en la labor de creación. De momento, el 10 no ha encontrado la inspiración que ha mostrado en Barcelona. Y sigue en busca del primer título con Argentina, el único país que todavía le discute. La picardía de Agüero en las áreas y el juego entre líneas de Pastore son los grandes apoyos de Messi en una selección a la que se le exige el triunfo a toda costa. Martino mostró su preocupación por la dureza de los colombianos y por el terreno que cede la albiceleste en las segundas partes.

El partido de esta noche entre Colombia y Argentina es el más esperado de los cuartos de final. El equipo de Pekerman ha transmitido dudas en la fase de grupos y desea recuperar las sensaciones del pasado mundial. En Colombia, James Rodríguez reclama su liderazgo y pretende firmar su primer gran partido del torneo. Falcao quiere reencontrar la senda del gol, Teófilo garantiza un gran despliegue y Cuadrado espera aprovechar su duelo frente a Marcos Rojo.

3.

En el otro partido de los cuartos, Brasil se medirá a Paraguay, en una eliminatoria interesante, que se ha igualado con la ausencia de Neymar.

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Tras el gran partido inaugural del capitán brasileño, que le situaba como una de las grandes estrellas del campeonato, Neymar fue expulsado ante Colombia. La selección de Dunga despreció la tradición de la canarinha y mostró un juego antiguo y vulgar, sin muestras de una idea que llevó a Brasil a lo más alto. La selección cafetera supo parar a Neymar y en poco tiempo lo sacó del partido. Colombia ganó con gol de Teófilo y Brasil perdió a su mejor jugador. El enfrentamiento de Neymar con el árbitro en el túnel de vestuarios se saldó con una sanción de cuatro partidos, que impide su participación en el resto de la competición.

El seleccionador brasileño entendió que debía variar su esquema si quería sobrevivir en la competición. En el siguiente partido, ante Venezuela, Dunga optó por mezclar a William, Coutinho y Robinho en tres cuartos de campo. Brasil venció, ofreció mejores sensaciones y ganó confianza para afrontar su duelo ante Paraguay. La selección de Ramón Díaz tiene las virtudes y los defectos del clásico equipo sudamericano.  Es un grupo duro e  impulsivo,  que compite cada jugada sin reservas. No da un metro por perdido, sabe reengancharse a los partidos y tiene soluciones con delanteros aguerridos como Santa Cruz y Haedo Valdez.

Al juego de Paraguay le falta improvisación y le sobra dureza. Quizá en esta descripción se puedan proyectar muchas selecciones y la propia Copa América. A pesar de todo, el torneo promete ser un buen entretenimiento veraniego.

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Jorge Rodríguez Gascón.

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Foto 1: peru.com; foto 2: lexpress.fr

CHILE TUMBA A ESPAÑA EN MARACANÁ

ESPAÑA 0-2 CHILE

gol chile

España vio como su reinado se acababa en el césped de Maracaná, ante la mirada del mundo. Chile, su contrincante, es un equipo veloz, trabajador y comprometido. Una selección al alza que empezó el mundial reivindicando el color de su camiseta y acabó asestando el golpe definitivo a la otra Roja.

El equipo de Del Bosque llegaba con la obligación de ganar al partido y aún así no emprendió grandes cambios en su alineación. Confió en los desmarques de Diego Costa, al que parece que las lesiones musculares le han restado velocidad; en la calidad de la sociedad que forman Silva e Iniesta, empequeñecidos ante el empuje chileno; en el equilibrio de Xabi Alonso y Busquets, faltos de frescura y de ritmo; y solucionando el declive de Xavi y Piqué con la entrada de Pedro y Javi Martínez. Aún así, pese a la falta de variantes, la afición española confiaba en un arrebato de grandeza de un equipo que lo ha conquistado todo, subido a las barbas de la excelencia. Pero Chile, con Sampaoli como digno heredero de Bielsa, le robó a España la identidad, impidiendo las asociaciones en corto.

El optimismo inicial de los españoles se vino al traste pronto, cuando a los 45 segundos Arturo Vidal mostró las vergüenzas de una defensa temblorosa. Chile entró en el partido como un vendaval y España se doblegó, aturdida desde el comienzo. Los hombres de Del Bosque volvieron a sufrir en las transiciones rápidas del rival, no dominaron el juego y perdieron balones desde el inicio. Parecían todavía afectados por el trauma de la derrota ante Holanda. (Y es que no era aventurado pensar que tras la humillante derrota frente a la orange se escondía la apatía de un equipo vulnerable, que ha perdido la tensión competitiva, y al que los rivales conocen de memoria). Pronto la selección se quedó sin recursos ante la presión chilena. Solo asomaba la cabeza cuando combinaba rápido y en pocos toques o cuando Iniesta y Silva conseguían salir de la presión, algo que ocurrió en pocas ocasiones. Y Chile seguía avisando, con las galopadas de Alexis Sánchez, el liderazgo de Arturo Vidal, el oportunismo de Vargas y el trabajo de una selección generosa en el esfuerzo. Y en el minuto veinte llegó el primer gol del equipo de Sampaoli. Una pérdida de Xabi Alonso originó una estampida chilena, Alexis asistió a Aranguiz en profundidad y este cedió desde el lateral del área para Vargas. El delantero del Valencia burló a Casillas y puso el 1-0. Otra vez más la defensa quedó en evidencia, volvió a llegar tarde a la disputa y España no se levantaría más. Lo intentó sin éxito, con más rabia que fútbol, en un disparo de Diego Costa y en una llegada de Xabi Alonso. El tolosarra seguía, al igual que Busquets y Javi Martínez torpe en la circulación y lento en cada choque.

casillas penca

Chile, por su parte, supo esperar su momento y en el minuto 43 Charles Aranguiz marcó el gol de la sentencia. Casillas alcanzó a despejar una falta de Alexis, pero no pudo hacer nada ante el rechace de Aranguiz, un llegador infatigable.

España se quedó sin reacción tras el segundo gol. Siguió intentándolo en pequeñas rabietas, pero parecían tener más peligro las contras chilenas que las avanzadillas de los españoles. La segunda parte fue un canto desesperado de la selección de Del Bosque, basado en la impotencia y la nostalgia de un equipo que ha perdido su corona. Por si no estuviera suficientemente tocada la selección, Diego Costa y Busquets fallaron dos goles cantados, que hubiesen metido a España en el partido.

Group B - Spain vs Chile

El partido acabó demasiado tarde y las ilusiones de la selección demasiado pronto. Cayó en primera fase, algo que ya le ha ocurrido a 5 campeonas. Lo que ocurre es que España probablemente ha dado peor imagen que cualquiera de las anteriores. Sobre todo, le ha faltado el hambre y la pasión por el juego de los aspirantes. Muchos de sus pilares fundamentales han llegado en el declive de sus carreras o en un mal momento de forma y, además, ha sido un equipo frágil ante las pequeñas adversidades y ante las grandes tragedias.

España construyó sus triunfos basándose en un modelo de juego muy reconocible, pero a la vez muy exigente. El dominio de la posesión implica un gran trabajo en la recuperación, velocidad en la circulación, movilidad, juego en pocos toques y, por tanto, se necesita estar  muy bien físicamente. Y España ha llegado cansada a Brasil, sin ganas ni cuerpo para la victoria. También el hecho de ser un equipo admirado ha favorecido que los rivales desarrollen antídotos para vencer a La Roja. No es casualidad que los dos equipos que han derrotado a España en Brasil ya se enfrentaron a ellos en el Mundial de Sudáfrica.

españa chile

El Mundial ha dejado a la campeona en muy mal lugar y ha retratado a muchos de sus integrantes: Casillas comenzó alardeando de ser los máximos favoritos, en un claro signo de debilidad, y ha acabado el torneo agachando la cabeza. Ha perdido su etiqueta de “santo” para pasar a ser un portero en clara decadencia. Xavi Hernández ha ratificado las dudas mostradas en Barcelona, Xabi Alonso nunca ha estado tan lento, Busquets ha menguado en la sala de máquinas, Torres parece que juega a otro deporte, Piqué se vio desbordado ante Holanda y Ramos nunca había fallado tanto. Tampoco los teóricos sustentos de España han brillado: Iniesta ha llegado justo físicamente, Silva ha pecado de blando en ocasiones, Villa ni se ha vestido, Pedro no ha desbordado y Diego Costa ha elegido un mal momento para jugar con España.

La selección vio con tristeza como sus mejores días se apagaban. Ante una selección como la chilena, que tiene toda la vitalidad que le falta a España. La mejor generación del fútbol español decía adiós a la competición de manera prematura, aunque con justicia. España se quedó sin respuesta ante equipos con más ambición, que no permitieron que los de Del Bosque realizaran el juego que les ha encumbrado. La selección no deben renunciar al estilo, pero debe construir un equipo preparado para jugar de esta forma, un equipo fresco en el aspecto físico y mental.

En este momento la Federación España debe reflexionar y darle a esta generación el valor que se merece. Y ahora que tiene mucho tiempo por delante, debe afrontar un cambio generacional, para optar al título en próximas ediciones. Pues el recuerdo de los títulos no es un buen consuelo, sino una comparación desoladora. Y hay un difícil paso entre el éxito y la nostalgia.

 

 

Por Jorge Rodríguez Gascón.

 

(*) En un mal año para el juego asociativo que desarrollaba la selección, España se ha hundido como el Barcelona, incurriendo en sus mismos errores: les ha faltado velocidad en la circulación, verticalidad en el juego y solidez defensiva.  La de España y la del Barcelona son defensas vulnerables, que por el tipo de juego de su equipo deben defender a muchos metros de su portería, y sufren ante equipos atrevidos como Chile y veloces como Holanda.

LA ESTIRPE AMBICIOSA DE ELÍAS FIGUEROA

ANTÓN CASTRO // REGATE EN EL AIRE / 6

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Chile es la otra “Roja”. Muchos antes de serlo, mucho antes de que Marcelo Bielsa la convirtiera en un equipo ejemplar y correoso, en Valparaíso, en 1946, nació el mejor jugador del país de todos los tiempos. Se llama Elías Figueroa y se hizo acreedor a diversos títulos: para los uruguayos fue “Míster lujo”, para los brasileños “el zaguero perfecto” y para un argentino exigente como César Luis Menotti, campeón del mundo en 1978, fue “el mejor central que vi en mi vida”. Incluso Franz Beckenbauer, el inventor de insólitas posibilidades en la demarcación, dijo que “don Elías había sido el mejor en su puesto”. Elías Figueroa jugó tres Mundiales: el de 1966, el de 1974, donde brilló a un nivel increíble y rivalizó con Beckenbauer por el título de mejor central o libre en un torneo que jugaron Rijsbergen con Holanda, Luiz Pereira y Mario Marinho con Brasil, Gorgon por Polonia, Roberto Perfumo por Argentina o Katalinski por Yugoslavia. Y aún jugó el Mundial de España-1982, en una época en que ya era abuelo, caso excepcional en estos torneos.

Figueroa era cerebral y tenía sentido de la anticipación, era técnico e inteligente, y poseía un poderío increíble y sentido del regate. Cuando detenía al rival iniciaba el contragolpe: recordaba al mejor Antic que vimos en el Real Zaragoza. Elías Figueroa, que tenía planta de modelo de pasarela, solía decir: “El área es mi casa y entra quien yo quiero”. Quizá por ello, usaba la chilena como eficaz arma defensiva. A pesar de su calidad, Chile nunca superó la primera fase, pero él fue elegido tres veces mejor futbolista de su continente, de 1974 a 1976, y habría sido “el capitán de América” si ese apodo no se lo hubiese robado el jugador peruano Héctor Chumpitaz. Tuvo tanta personalidad y despertó tanta admiración que el músico Regis Antonio le dedicó un disco completo; recordaba sus años en el Internacional de Porto Alegre.

Chile ha tenido otros futbolistas importantes: Carlos Caszely, un burlador del dribling que poseía la sutileza y el duende del artista regordete;  el ‘Matador’ Marcelo Salas (máximo goleador de Chile con 37 goles) e Iván Zamorano, incombustibles en la brega y ante el gol, el arquero Rojas o el extremo Pato Yáñez, que quiso ser un gamo con alas en La Romareda.

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La selección chilena que hoy se enfrenta a España es bravía, sacrificada, intensa y muy ambiciosa. El raro Marcelo Bielsa le cambió la mentalidad y desde entonces combina las buenas maneras y la rapidez con la intensidad, como si jugase a cara de perro. Tiene jugadores valiosos: curiosamente, en las listas de los grandes jugadores chilenos de la historia, el mejor situado es Alexis Sánchez: en la selección, como le sucede a Neymar, está más suelto que en el Barcelona y exhibe lucha, verticalidad, remate y capacidad de improvisación. Otro futbolista enorme, un gladiador con calidad, es Arturo Vidal: se rompió el peroné en la Juventus pero aquí está para colaborar en la escuadra de otro excéntrico, Jorge Sampaoli, y para hacerse ver en medio del pelotón de pretendientes. Vidal es un jugador especial: le gusta la noche y mirar el mundo desde la mansión que se ha hecho construir con campo de fútbol y discoteca particular. Claudio Bravo, Gary Medel, Jorge Valdivia, Eduardo Vargas y ‘Care’pato’ o ‘Motorcito azul’ Marcelo Díaz, además de los citados, son sus principales bazas. Saldrán al campo a vencer. España les debe algunas. Y esta España, que tanto ha hecho y que tanto crédito merece, parece falta de ánimo, algo entristecida y desorientada. Eso sí, esperemos que la Roja le gane a la “Roja”. Para hacerlo tendrá que correr como alma que lleva el diablo.

*Este artículo se publicó en Heraldo de Aragón el 17 de junio de 2014.