El loco, el raro y el mago

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Hace unos meses, a Samir Nasri no parecía interesarle demasiado el fútbol. Se había pasado más de media temporada lesionado y había perdido importancia en el proyecto del Manchester City. Tras la llegada Sterling y De Bruyne se le vio como un futbolista secundario, que había agotado la paciencia de casi todo el mundo. Meditó una retirada prematura hacia una liga menor, como la turca o la estadounidense. Convencido de que no tendría muchos minutos con Guardiola, llegó pasado de peso a la pretemporada. Mientras negociaba con el Besiktas en los últimos días del mercado, el Sevilla interrumpió la operación. Uno de los mejores estrategas del fútbol moderno, Ramón Rodríguez Verdejo, decidió concederle una última oportunidad. Monchi ha hecho del Sevilla uno de los clubes más exitosos de Europa en la última década, que ha reinado especialmente en la hermana menor de las competiciones europeas (Uefa Cup o su posterior formato, la Europa League). Su prestigio no solo se basa en su impecable gestión deportiva, que le permite renovar cada temporada la plantilla sin que se resienta su carácter ganador. Tampoco se ciñe en exclusiva a su capacidad para cuadrar las cuentas de un club que se ha acostumbrado a descubrir nuevos talentos y a venderlos a buen precio, una vez que ya han brillado en el Sánchez Pizjuán [1]. Quizá la gran virtud de Monchi reside en su capacidad para creer en futbolistas que otros ven como una causa perdida.

En los últimos años en Sevilla han mostrado su talento rebeldes como Banega o Reyes. También vivieron buenos momentos tipos del mismo perfil, como Gerard Deulofeu o Iago Aspas. Aún así, la decisión de reclutar a Nasri se interpretó como una de las apuestas más arriesgadas del director deportivo. Monchi buscaba a un futbolista próximo al juego de Sampaoli, que encajase en el sistema que propone un técnico raro y atrevido, sucesor de las virtudes y los defectos de Marcelo Bielsa[2]. Solo un loco o un visionario habría sido capaz de modificar una dinámica ganadora, preocupado esta vez de dar un paso más en su proyecto. A Monchi le interesaba un cambio de estilo para alcanzar la fase de eliminatorias en la Champions League y estar más cerca de los tres grandes de la liga española. Y, de momento, la jugada le ha vuelto a salir bien. El Sevilla es segundo en Liga y mantiene el liderato provisional en su grupo de Champions. El pasado fin de semana ganó el duelo de los aspirantes frente al Atlético de Madrid, que se ha convertido en el mejor espejo para cualquiera de sus rivales. Un gol de N´Zonzi decidió un partido marcado por la precaución, por la tensión y el miedo al error.

Quién nunca tuvo miedo de equivocarse fue Nasri, que pidió el balón en los momentos comprometidos. En solo un par de meses se ha convertido en el creador del Sevilla. Se descuelga, inicia el juego, propone y se equivoca. Se mueve a un trote perezoso, pero es capaz de acelerar, de esconder el balón y de encontrar la solución en el caos. Combina con Vitolo, se entiende con el Mudo Vázquez (que posee ciertas similitudes en el juego) y se favorece del trabajo sostenido de N´Zonzi. Disfruta de su condición de futbolista especial, se mueve a su gusto y juega sin atender al protocolo. No sabemos hasta cuando, porque siempre fue un mago inconstante, pero Nasri ha encontrado un lugar en el que volver a brillar.

Otro acierto del loco (Monchi) y una suerte para el raro (Sampaoli).

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[1] Fichajes rentables. Monchi es un especialista en las contrataciones. Ha logrado que futbolistas que llegaron siendo unos desconocidos se conviertan en piezas codiciadas por los grandes clubes europeos. Con una estricta política de ventas y una asombrosa facilidad para la reinvención, el Sevilla se mantiene en la élite una temporada más. Este verano realizó el fichaje más caro de su historia, y no deja de ser una cifra bastante moderada para un deporte que vive por encima de sus posibilidades. Pagó 15 millones por Franco Vázquez, la misma cantidad que costó Negredo hace 4 temporadas. También esta campaña han realizado dos de las ventas más caras: Krychowyack y Gameiro salieron por 32,5 y 33 millones, una cifra que solo ha superado la venta de Dani Alves al Barcelona (35).

[2] Un técnico distinto. Sampaoli es un tipo pasional, valiente y testarudo. De Bielsa, su maestro, ha dicho: “Sus ideas, su visión del fútbol y sus conceptos me interesaron mucho más que su persona. Es un mito. Y a veces es mejor no conocer a los mitos, para que conserven esa condición”. Quizá por ello, también Sampaoli hace esfuerzos porque no le conozcan, como si quisiera preservar el misterio y sus rarezas. Si algo le caracteriza es su fidelidad a una propuesta, vinculada a un fútbol alegre y generoso. Ahora, una vez que ha corregido los errores defensivos del inicio, el Sevilla vuelve a ser fiable. Sigue siendo, por orden y deseo de Sampaoli, un equipo impulsivo que tiende al desorden y la asimetría. Un dibujo que beneficia a los futbolistas de mayor calidad (N´Zonzi, Vitolo, Vázquez) y que protege a Nasri.

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