Cristiano llama a las puertas

FBL-EURO-2016-MATCH49-POR-WAL

 

Portugal venció a Gales (2-0) en una semifinal rácana, impropia de la alta competición. Cristiano Ronaldo, siempre cerca del gol, decidió con un espléndido cabezazo. Los dos equipos jugaron pensando en la contención, y el arrebato de CR tras el descanso llevó a Portugal a la final de París. Es el sueño del país y la obsesión del 7, que vive pendiente de Messi. En el día que la justicia de Barcelona condenó al argentino a 11 meses de prisión, Cristiano accedió a su segunda final de la Eurocopa. Después de perder la mayoría de los duelos en el primer tiempo, recuperó la confianza en cinco minutos mágicos. Su tercer tanto en la Eurocopa le permite igualar a Platini en el registro de máximos goleadores. El gol llegó tras completar una de las acciones que mejor maneja: el remate de cabeza. En el minuto 46, cuando los dos equipos querían hacer largo el partido, Cristiano se elevó por encima de todos. Impulsado en el aire, a pocos metros de besar la luna, decidió asaltar la red (1-0). Minutos después, cuando Gales meditaba como llegar al empate, Cristiano disparó en semifallo. El balón le quedó muerto a Nani, que se asombró de tener tan cerca el gol. No le asaltaron las dudas y, con Hennesey medio batido, firmó el segundo tanto de los portugueses (2-0). El autor del gol fue Nani, pero todos miraron a Cristiano, que no tardó en vestir su disparo de asistencia.

Ronaldo ha depurado su fútbol. Juega a pocos toques, apenas regatea y ordena a sus compañeros en busca del centro. Es una amenaza constante para los centrales y vive pendiente del menor despiste. Ya no intimida tanto en carrera, quizá porque ha perdido recursos en el desborde. Juega en medio de una batalla interna: se enfrenta a sí mismo, a los rivales, a los árbitros, a los compañeros… Su ansiedad es un arma de doble filo: le permite estar alerta y al borde de la desesperación. Alimenta, eso sí, su don goleador y su sentido de la competición. En una Eurocopa en la que solo había conseguido batir a Hungría, Portugal esperaba un momento de lucidez de Ronaldo. Llegó ante la selección galesa de Bale, que fue el héroe de un equipo honesto y sacrificado. Los relatos de los modestos en la Eurocopa se acaban con Gales. En cierto modo, han alegrado un torneo que ha dejado poco espacio a la imaginación. No han aportado ninguna novedad en su juego (la historia de Islandia y Gales es la de dos equipos llevados por el entusiasmo a un lugar que no es el suyo) pero sí han mejorado la competición. Su derrota ha sido algo con lo que muchos galeses contaban: los desengaños tienen un matiz previsible. En el momento de la verdad, cuando las leyes del fútbol se imponen y no basta con desafiar a la lógica, han mostrado sus limitaciones. La ausencia de Ramsey le quitó brillo a Gales y el partido le quedó grande a Joe Allen, que había sido durante el torneo un humilde aprendiz de Pirlo. Frente a Portugal estuvo errático y algo superado. Si alguien asumió responsabilidades fue Bale, que no paró de intentarlo, como si se tratara de una cuestión de honor, especialmente en el último tramo. Mostró orgullo, rebeldía y un disparo imponente. No fue suficiente para batir a Rui Patricio ni para llevar a Gales a la final, pero sí que corroboró su imagen de líder de un país.

El final del partido dejó un momento emocionante. Bale y Cristiano, compañeros en el Madrid, alargaron su abrazo. Entre ellos hubo confidencias y una declaración de respeto. Los dos son futbolistas con porte de atletas, imparables en carrera, dueños de un disparo demoledor. Ronaldo tiene el don de la oportunidad y Bale mejora cuando tiene metros para el desborde. Ante la mirada del mundo, reinó Cristiano. El portugués entiende el fútbol como una fórmula que solo tiene sentido si se asocia al gol. Como consecuencia, jugar contra él exige la atención permanente de los defensas rivales. En los centros, en las jugadas muertas y por bajo. Y ni si quiera eso es una garantía de éxito. Ronaldo, hasta en días en los que la fortuna le da la espalda, es absolutamente insistente. Sabe que su terquedad, por mucho que le genere un ansia desmedida, es una de las claves de su éxito.

Ayer fue un día feliz para Cristiano, que recobró la confianza tras su tanto y se permitió algún lujo en el regate. Esa es ahora un arma secundaria para Ronaldo, que lo compensa con su sentido de la ubicación y su olfato. Su lectura del juego y sus condiciones físicas le permiten llegar a los lugares en los que su remate se vuelve definitivo. Ocurrió contra Gales y Hungría, pero también sucedió frente a Islandia, Austria, Polonia y Croacia. Cristiano siempre llama a las puertas del gol.

.

.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s