Apuntes de la Eurocopa

Del lado de acá

ceremonia de inauguración

La Eurocopa de Francia se acerca al final de la fase de grupos, el primer escaparate de una competición marcada por la igualdad y por la violencia de los ultras (se estima que ya hay más de 500 detenidos por conflictos entre las aficiones). En lo puramente deportivo, España ha sido el equipo más consistente, el que mejor fútbol ha practicado y es, con Italia, la única que cuenta sus partidos por victorias. La selección de Del Bosque, que se sostiene en la melodía de Iniesta, ha recuperado virtudes que creía perdidas. Renovado desde la sensatez tras el Mundial de 2014, el equipo se parece más al que fue campeón en Austria, Sudáfrica y Ucrania que al que cayó en Brasil a las primeras de cambio. Al fútbol de seda que propone el equipo de Del Bosque se le añade un atributo: la promesa del gol que es Morata.

Italia llegó a la Eurocopa con ciertas dudas, falto de nombres ilustres y de juego. Sus futbolistas de mayor prestigio se acumulaban en su defensa, algo que por otra parte no es noticia en la azzurra. Buffon, Bonucci, Barzagli y Chiellini son los portaestandartes de un equipo tan sólido como aburrido. Los goles de delanteros acostumbrados al anonimato, como Graciano Pellé, Giaccherini o Eder, le han dado dos victorias en sus dos enfrentamientos, ante Bélgica y Suecia. Francia ha descubierto a Payet, quizá la gran revelación del torneo, como líder de un ataque que ha resuelto sus partidos en el descuento. El empate ante Suiza, mostró el poder físico de sus mediocampistas y sus carencias ante el gol. Inglaterra ha evidenciado que las sensaciones no valen para ganar los encuentros. Solo un arrebato de sus futbolistas más rebeldes (esos a los que Hodgson suele situar en el banquillo) les otorgó la victoria a un país hermano: Gales. Las relaciones con los hermanos siempre tienen puntos de incomodidad. El combinado galés, liderado por Gareth Bale, le ha robado el primer puesto del grupo a Inglaterra y tiene argumentos para creer en lo imprevisto.

Alemania no tiene el brillo que mostró en Brasil, pero es un equipo mecánico y, hasta cierto punto, fiable. Su fútbol, más allá del juego aseado de Kroos, depende de la inspiración de Özil, un mago que va y viene en los partidos. El equipo que dirige Joachim Löw ha alternado momentos de brillo con algunas dudas en defensa, que señalan la lentitud de sus centrales. Sigue intacto su buen gusto en la propuesta, pero ha perdido algo de poder en el remate.

En la Eurocopa de Francia, también han mostrado su poder competitivo equipos de clase media, como Croacia, Suiza, Polonia o Hungría. A algunos de los solistas de la competición, como Cristiano Ronaldo o Ibrahimovic, se les sigue esperando. No sería la primera vez que acuden tarde a un torneo de selecciones.

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Jorge Rodríguez Gascón.

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