LA JUVE MANTIENE SU CORONA

juve vs napoli

En Italia se esperaba el duelo entre Nápoles y Juventus con mucha ilusión. Era el gran partido de la temporada. El Nápoles llegaba líder al estadio del campeón, con dos puntos de ventaja, y creía en la posibilidad de distanciar a su rival. La Juventus, que en septiembre firmó el peor arranque de su historia, había encadenado catorce victorias consecutivas para llegar al encuentro con opciones de liderato. El curso del partido siguió los cánones del fútbol italiano: fue un choque tenso, trabado, en el que se cuidaron con mimo los detalles. Sin demasiado lugar para la inspiración, el trabajo táctico era más importante que el talento. No hubo muchas noticias de Higuaín, Dybala, Insigne o Morata y el protagonismo recayó en un secundario: Simone Zaza, autor de un bonito gol a dos minutos del final. El zurdazo de Zaza, a la espera de que se cumpla el tramo final de la temporada, sitúa a la Juve en una posición favorable en la carrera por el título.

El Nápoles vive con la ansiedad perpetua de repetir las hazañas que Maradona consiguió para la ciudad. Su afición persigue el ideal de rebelión ante la tiranía de la Juventus, que representa como nadie el poderío del norte. Los Partenopei, que se sienten despreciados por el resto de Italia, han vivido de los goles de Higuaín, del disparo de Hamsik y del talento de Insigne. Con eso, y el trabajo táctico del grupo, les ha bastado para desafiar el orden establecido. Hay algo romántico en su propuesta, pero al Nápoles le faltó carácter para imponer sus ideas en la cita más importante. No hubo rastro de rebeldía en el equipo de Sarri, que dio por bueno el empate demasiado pronto. Tampoco quiso desprotegerse en exceso la Juventus, que necesitaba más los puntos. El conjunto de Allegri mostró, eso sí, el oficio que se le supone al campeón.

La Juve se preocupó de parar a Higuaín, el mejor argumento del conjunto napolitano. El delantero se midió en solitario a una gran defensa y acabó desesperado ante la ausencia de oportunidades, demasiado pendiente de su marcador y de las decisiones arbitrales. Ni Insigne, ni Jorginho, ni Callejón, ni Mertens (que salió a falta de un cuarto de hora) pudieron surtir de buenos balones al Capocannoniere.Y cuando lo hicieron, siempre emergió la figura de Barzagli o  de Bonucci, autor de un corte vital en el primer tiempo, que llegó cuando Higuaín ya cargaba su disparo. Hamsik solo se aproximó al área de la Vecchia Signora en un disparo lejano e Insigne ofreció pinceladas entre largos minutos de absentismo. Quizá le perjudicó la mentalidad de su técnico en el segundo tiempo. Convencido de que el empate le favorecía, el Nápoles se preocupó de guardar su portería y apenas amenazó la de Buffon. A pesar de que la Juve no hizo mucho más por ganar, el miedo al riesgo pesó más para los de Sarri, que no tienen la misma experiencia en los grandes partidos ni tantos recursos en la plantilla.

La Juventus no pudo encontrar la zurda de Dybala, un futbolista capacitado para proponer algo distinto. Pero fue un conjunto metódico, que consiguió madurar el encuentro hasta llevarlo a su terreno. Sin demasiados alardes, su eficacia en las áreas le permitió salir vencedor del duelo decisivo. Pogba no atinó en la búsqueda del gol, pero mostró que es un jugador de gran recorrido; capaz de desplegarse en ataque, de desbordar por el costado y de trabajar en la recuperación. Cuadrado profundizó por el costado, Marchisio combinó el esfuerzo defensivo con la llegada al área y Khedira equilibró a su equipo. En la última media hora, Zaza aprovechó el trabajo de Morata, que tuvo que ser sustituido por un golpe, víctima del juego duro que presidió el encuentro.

Simone Zaza ha brillado siempre en equipos modestos (Ascoli, Atalanta, Sassuolo) y ahora golea para la Juve, el equipo más laureado de Italia. Cuando el empate parecía el resultado más probable, el delantero italiano cazó un balón en las cercanías del área. Dribló en diagonal y acomodó el balón a su zurda. Su disparo confundió a Reina y el balón se instaló en las redes. En un partido gobernado por la pizarra de los entrenadores, hubo tiempo para un futbolista acostumbrado a partir desde el banquillo. Al final del encuentro, Zaza comentaba: “¿Un gol para tener más espacio en el equipo? Espero estar a punto cada vez el entrenador  me necesite”.

El gol y el triunfo de la Juve se celebró con absoluto entusiasmo en Turín, pues acerca a su equipo al quinto Scudetto consecutivo. Para la plantilla de Sarri la derrota fue una especie de desengaño, ya que perdieron el liderato en la noche más esperada. Nápoles nunca se rinde y promete discutir la dictadura de la Vecchia Signora. Pero ahora la inercia del Calcio vuelve a sonreír a la Juventus.

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Jorge Rodríguez Gascón.

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