EL PRÍNCIPE DE RIAZOR

lucas aplaude

El Deportivo de la Coruña consiguió evitar el descenso en el Camp Nou la pasada temporada. Fue un partido extraño, marcado por la despedida de Xavi Hernández. Cuando Messi marcó el 2-0 nadie creyó tanto en el empate como Lucas Pérez. El delantero gallego quería evitar que su historia en el equipo de su ciudad se viera empañada por un descenso. Con más ímpetu que nadie advirtió la relajación del Barcelona, que había sido campeón la jornada anterior en el Calderón. También Messi había sellado ese triunfo al resolver un laberinto de piernas. Pero esa tarde, Lucas Pérez sabía que su equipo iba a tener alguna ocasión y debía estar afinado en el remate. Hizo aquello que mejor le define: persiguió cada jugada como si fuera la última.

Un silencio incómodo se extendía por el Camp Nou, el mismo que suele preceder a un gol encajado por el Barcelona. Lucas Pérez recibió en el área de espaldas y, con una bonita pisada, aclaró la jugada. Encontró el hueco suficiente en la entrada del área y colocó su disparo en el palo largo, con toda la fuerza que pudo darle al balón. Masip, que ha jugado poco más que cuatro partidos en las últimas dos temporadas, no pudo hacer nada ante el latigazo de Lucas. El Depor creyó en la salvación y Lucas Pérez se dirigió a Messi. Se quiso tapar la boca con la camiseta y la mano, pero fue alcanzado por las cámaras. “Messi, por favor eh”. El argentino llevaba varios minutos administrando sus carreras y después de marcar un doblete ya había firmado una tregua voluntaria. Seguramente, no tuvo nada que ver con la petición de Lucas Pérez y pensaba más bien en las finales que aún le quedaban por jugar, frente al Athletic y la Juventus. Cuando el Barça sólo esperaba a la ovación final a Xavi Hernández, Salomão firmó el empate, tras cazar un rechace en el área. El resultado le daba al Depor la permanencia. En los últimos minutos, Lucas corrió hasta que sus gemelos aguantaron. Fue sustituido entre los aplausos de la afición visitante, situada en el punto más alto del Camp Nou. Cuando acabó el partido nadie celebró la hazaña como Lucas Pérez, el gran artífice de la salvación.

Quizás Lucas pensó entonces en su debut en Riazor ante el Valencia o en lo mucho que le había costado regresar al equipo de su ciudad. En su primera tarde, marcó en la portería del Pabellón, la misma en la que solía ver los partidos de su equipo. Galicia es una tierra rica en fabulaciones, que encuentra con facilidad un lugar para la brujería. Un conjuro parecía explicar su soltura para marcar en la portería norte y la mala fortuna en la que acoge a los Riazor Blues, la portería sur. Y es que en la grada norte presenció el triunfo ante el Espanyol que le dio al Depor su única liga o una célebre remontada ante el Milán. Siempre desde su butaca, vibró con los goles de Diego Tristán, la fantasía de Djalminha o el pase de Valerón. También allí sufrió la derrota en las semifinales de la Champions ante el Oporto de Mourinho. Ese día lloró con todo el deportivismo. Ahora, una vez que ha cumplido el sueño de su infancia -vestir la camiseta del Depor- ya ha inaugurado las dos porterías de Riazor.

lucas perez

Cuando Lucas celebraba la salvación pensaba que sus años de incertidumbre habían merecido la pena. Había sido una especie de nómada, sin tarjeta de residencia, siempre en busca de un hogar. Después de estar cerca de debutar con el Atlético de Madrid y el Rayo Vallecano en primera división tuvo que emigrar para encontrar un sitio en el fútbol profesional. Probó suerte en Ucrania, en el Karpaty Kviv y el Dinamo de Kiev. Le rescató del conflicto bélico el Paok de Salónica en 2013 y desde allí, tras superar una lesión de rodilla, pudo volver a Galicia. Regresó cedido la pasada campaña y pronto se convirtió en el gran argumento ofensivo de su equipo.

Pocos partidos antes de que acabase la temporada, el Deportivo coqueteaba con el descenso. De no ser por los goles de Lucas Pérez su equipo no hubiese llegado con opciones a las últimas jornadas, pero eso no evitó un desagradable incidente con su afición. Los hinchas de la Grada Joven, los Riazor Blues, acusaban al club y a los jugadores de falta de lealtad con su afición. Consideraban que el equipo no había defendido la memoria de Jimmy, asesinado en un enfrentamiento entre  los Riazor Blues y el Frente Atlético en la orilla del Río Manzanares. Además, la sombra del descenso perturbaba la tranquilidad de los aficionados. Tras un empate, Lucas quiso aplacar los nervios de los ultras y regaló su camiseta a la grada. Pero lejos de valorar el gesto, despreciaron su camiseta y se la devolvieron entre feos reproches. A los pocos días, unos radicales irrumpieron en un entrenamiento para pedir más compromiso a sus jugadores. Lucas prefirió mantener las distancias. Bergantiños, también gallego y deportivista, trató de intervenir y fue amenazado por su afición. Le recriminaban que tras la muerte de su compañero, había condenado la violencia.

El sábado, Bergantiños consiguió el empate ante el Barcelona, en el regreso del Deportivo al Camp Nou. Era el segundo gol en Primera de un mediocampista sacrificado y comprometido. El equipo gallego volvió a reponerse ante un marcador adverso. Fue una demostración de carácter y un ejercicio de amor propio. Su partido despeja además las dudas que generó el empate de la pasada temporada y ensalza el trabajo de un club que ha recuperado la ilusión.

depor lucas y bergantiños

Lucas Pérez marcó el primer tanto y asistió a Bergantiños en el segundo. Ahora mismo, es el jugador más en forma de la liga. Lo es, entre otras cosas, porque sabe que debe exprimir su momento, el mismo que el tiempo siempre le ha negado. Lleva 11 goles en liga y está a sólo un tanto de igualar el récord de Bebeto, que en la temporada 92-93 marcó en ocho jornadas consecutivas. El ultra que arrojó su camiseta lamenta no tener un recuerdo del nuevo emblema de su club.

El Deportivo de esta temporada es un equipo distinto al que fue en la anterior. Víctor Sánchez del Amo ha conseguido construir una plantilla estable y metódica, difícil de batir y con capacidad de reacción durante los partidos. Con un modelo económico más sensato, el Depor trata de eludir las urgencias de las últimas temporadas. Y eso se ha trasladado al juego del equipo, que ha sido el primero en llevarse puntos del Camp Nou. Después de su empate ante el Barça, el Deportivo de Lucas Pérez y Víctor Sánchez ya está situado en los puestos que dan acceso directo a la Europa League. Lucas Pérez, de 27 años, resume con sencillez las razones de su explosión tardía: “Mi carrera empezó a progresar cuando regresé a casa. Si eres feliz y juegas dónde quieres, todo es más fácil. Y yo soy muy feliz aquí”.

Tras finalizar el partido del sábado y señalar que el encuentro le había recordado al de la pasada temporada, Lucas Pérez sonrió ante las cámaras con picardía: “Sigo manteniendo un gran recuerdo del Camp Nou”.

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Jorge Rodríguez Gascón.

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(*) Ahora mismo, Lucas Pérez vive un momento de plenitud. Hábil, veloz y astuto, pretende alargar su felicidad cada semana. Lucas es feliz en su tierra, rabiosamente feliz.

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