LOS PENALTIS HICIERON JUSTICIA CON ARGENTINA

Argentina derrotó a Colombia en Viña de Mar, tras ganar en los penaltis aquello que mereció durante el partido. Tévez transformó el decimocuarto lanzamiento de la tanda, después de los fallos de Zúñiga y de Murillo, y la albiceleste alcanzó las semifinales. Allí les espera el vencedor del duelo entre Brasil y Paraguay.

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La clasificación de Argentina se produjo a última hora, pero pudo haber llegado mucho antes. La selección de Martino irrumpió en el partido con seriedad, resguardó el balón con acierto y buscó las costuras de la defensa colombiana, bien agrupada en torno a un central de gran proyección como Jason Murillo. La albiceleste combinó con paciencia hasta llegar a la frontal y allí encontró, con cierta frecuencia, la finta de Messi, el pase de Pastore y el acelerón de Di María. Messi abandonó pronto la banda y acampó en la posición del enganche, siempre acosado por el marcaje individual de Arias. Suele ocurrir que la presión constante de un rival active a Messi y reduzca sus minutos de ausencias. Ayer en Viña de Mar, el 10 quiso ser protagonista, burló a sus defensores y ya en sus primeras arrancadas despertó el respeto de sus rivales. Los colombianos entendieron pronto que para pararle deberían recurrir a las faltas y sólo la permisividad del colegiado, que tomó malas decisiones para los dos lados, permitió que acabaran el partido con once jugadores. Especialmente sufrida fue la labor de Arias, que se cargó pronto con una tarjeta amarilla, y tuvo que emplearse ante el eslalon de Messi. El 10 volcó sus asistencias en el lado izquierdo, en el que se desplegó Di María, un peligro constante para Zúñiga y Cuadrado en el primer acto.

En la primera mitad, Argentina generó varias oportunidades, pero fue un equipo inocente  en el remate y sin más soluciones que las que propone Messi en el último pase. Y es que, durante todo el partido, los ataques argentinos murieron en la antesala del gol. En la afición argentina preocupa la falta de pólvora de su equipo, que realizó 13 disparos en el partido, sin contabilizar ni un solo tanto.

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Colombia no logró evitar la presión de los argentinos en su propio campo y, durante muchos minutos, fío toda su suerte a su portero. David Ospina, el capitán en la sombra de una selección que ni James ni Falcao han podido liderar, tuvo que firmar una actuación memorable para mantener a su equipo en el partido. En la primera parte, tapó un disparo de Pastore, rechazó un remate de Agüero y evitó un gol cantado de Messi. En el segundo tiempo, antes de que el partido llegara a los penaltis, protagonizó la mejor parada del campeonato. Otamendi cabeceó un córner desde la frontal del área pequeña y el portero colombiano logró estirarse hasta rozar el balón. La parada de Ospina encontró auxilio en el poste y Zúñiga despejó sobre la raya.

Cuando el partido llegó al descanso los colombianos sólo podían presumir del empate. Sin rastro de James (no estuvo brillante pero corrió como nunca), ni Cuadrado había regateado una sola vez a Rojo ni Jackson Martínez había logrado rematar. La superioridad argentina en medio campo obligó a Pekerman a corregir el esquema de su equipo. Cardona salió en lugar de Teo Gutiérrez y Colombia ganó un hombre para protegerse del juego interior de la albiceleste.

En el segundo tiempo, Argentina perdió la frescura del inicio, pero mantuvo su voluntad de herir al rival. El partido se endureció y Colombia ganó presencia en el juego. La albiceleste tuvo menor posesión y el juego de sus atacantes se volvió intrascendente (*). Sólo Messi pareció rebelarse ante las patadas de los colombianos. El 10 asumió el liderazgo que impone su zurda y protagonizó varias arrancadas de mérito, interrumpidas por las duras faltas de Arias, Mejía o Cuadrado. Sin embargo, volvió a faltarle el gol para completar su buen partido, en una tarea que parece complicarse cuando viste la camiseta de la albiceleste.

Antes de que llegaran los penaltis, Romero blocó el primer balón del partido en un remate de Jackson y la albiceleste se estrelló una vez más contra Ospina. Murilló volvió a sacar un balón de su portería y Banega se topó con el larguero.  Poco a poco, en Viña Mar la posibilidad de los penaltis fue cobrando fuerza. Argentina los consideraba una amenaza, Colombia una oportunidad para justificar su planteamiento. No la supo materializar. El equipo de Pekerman dejó demasiadas cosas al azar y les condenó la misma suerte que habían buscado durante todo el encuentro.

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Incluso la tanda fue un fiel reflejo de lo que ocurrió en el partido: la selección del Tata Martino fue siempre superior, pero volvió a alargar la vida de su rival. Después de los aciertos de Messi, Garay, Banega y Lavezzi por Argentina y el error de Muriel por Colombia, Biglia dispuso de la oportunidad de clasificar a su selección. El lanzamiento del mediocampista de la Lazio se fue fuera y Colombia mantuvo sus opciones. Pero, después de los fallos de Zúñiga, Murillo y de Rojo- que también erró el lanzamiento decisivo-, Tevéz selló el pase de los argentinos, con un penalti centrado, la ejecución que el Apache utiliza en los momentos comprometidos.

El partido demostró que Colombia está lejos de la madurez que requiere la fase decisiva de una competición internacional, pese a que su juego mejorara en la segunda mitad. Por desgracia, la selección cafetera no parece el equipo que impresionó en el Mundial de Brasil. Ha perdido su fútbol de cumbia, la alegría de la improvisación. Si quiere optar a los títulos en las próximas ediciones debe fomentar el juego elaborado que propone James Rodríguez, en lugar de ensalzar el trabajo de Arias, las ayudas de Mejía o el corte de Zapata.

Argentina consiguió la clasificación en un partido duro, trabajado y agónico.  La falta de acierto de sus delanteros obligó a que el azar de los penaltis premiara su propuesta. Y no deja de ser un riesgo que debe evitar en semifinales. El fútbol no siempre entiende de justicia.

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Jorge Rodríguez Gascón.

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(*) Si quiere alcanzar el título en Chile,la albiceleste debe ganar fluidez en la circulación y constancia en los partidos. En la primera mitad, su poca profundidad fue compensada con un sólido ejercicio de recuperación, pero como ya ha ocurrido en todo el torneo, su despliegue se redujo en el segundo acto, afectado por el cansancio de su media.

Foto1: lerepublica.pe. Foto 2: peru.com / AFP

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