PASIÓN GALLEGA

El Celta de Vigo consiguió la victoria en un derbi agónico, vibrante y lleno de emoción.

portero

El regreso del derbi gallego se presentaba como uno de los grandes alicientes de la jornada liguera. No decepcionó. Los dos equipos gallegos llegaban de formas muy distintas: el Celta había sido capaz de sacar un valioso empate en el campo del campeón y el Deportivo había sido humillado en su propio feudo por uno de los grandes aspirantes. Además, mientras que el conjunto de Berizzo está firmando un sólido arranque de temporada, el Deportivo parece un equipo en formación, al que la competición le ha llegado demasiado pronto.

El Celta quiso plasmar su teórica superioridad en el inicio. Y poco tardó Nolito en marcar diferencias en los primeros minutos. El extremo gaditano amortiguó un saque de banda de Planas y bailó con un recital de fintas a Sidnei. Una vez encontrado el hueco, fusiló a Lux con un disparo seco a la base del palo (1-0, minuto 3). La grada de Balaídos cantó el gol con la euforia propia de un duelo especial y con la sensación de que podía sumir a su gran rival en una profunda depresión. Y en los minutos posteriores ese deseo parecía tomar forma. El Celta arrasó a un Deportivo inocente, que tartamudeaba en la salida de balón y sufría con la velocidad de Nolito y Orellana. Los extremos celtiñas son futbolistas rápidos y escurridizos, que se buscan continuamente y parecen intuir los movimientos del otro. Nolito, que solo pudo jugar unos minutos frente al Atlético por unas molestias, fue de largo el mejor jugador de la primera parte. El gaditano es un gran agitador de partidos, siempre vivo y atrevido, se trata de un futbolista vertical que vive al borde del atropello. Pero que posee una gran virtud: siempre tiene el gol en mente. Ante el Deportivo, supo encontrar los espacios para encarar a una defensa insegura y forzó a Laure, que tuvo que recurrir a la dureza para pararle.

nolito

El Celta siguió amenazando la portería de Lux y Orellana estuvo cerca de conseguir el segundo gol en un libre directo al borde de la frontal. Su disparo se marchó cerca del travesaño tras describir una bonita parábola. Por su parte, El Deportivo no lograba encontrar líneas de pase y solo Cuenca y Fariña parecían ofrecer algo distinto. Medunjanin llegaba siempre tarde a la presión, Bergantiños no podía con Krohn Delhi o Álex López, ni Luisinho ni Juanfran profundizaban y Helder Postiga no rascaba bola.

Sin embargo, en los últimos minutos del primer tiempo el Deportivo comenzó a desperezarse. Con más corazón que fútbol, se libró del asedio celtiña y se acercó de manera tímida a la portería de Sergio. En uno de los pocos acercamientos coruñeses del primer tiempo, Helder Postiga no acertó a rematar un peligroso centro de Luis Fariña. En el segundo tiempo, al conjunto de Berizzo le flaquearon las fuerzas, el partido se abrió y el Deportivo hizo un ejercicio de amor propio. Sin demasiados recursos en ataque, fue un equipo orgulloso que supo agarrarse al partido. Se desplegaron por el carril derecho, por la banda de Juanfran, mucho más liberado en el segundo acto. Por allí llegaron las mejores ocasiones para los blanquiazules. En la primera de ellas, Postiga le sacó lágrimas al balón con un disparo débil tras un centro de Juanfran. En la segunda, Postiga peleó un balón con Fontás y tras una apertura a banda, Juanfran centró de interior y Cuenca recibió en el área. Casi sin tiempo para controlar, orientó el balón, remató muy forzado y superó a Sergio Álvarez (1-1, minuto 54). El gol definió a la perfección el momento que vive el Deportivo. Es un conjunto impreciso al que le falta imaginación en el medio. Parece vivir de su combatividad y el gol fue una muestra de ello. Postiga consiguió proteger el balón a trompicones y cedió para que el centro de Juanfran lo rematara de manera agónica Isaac Cuenca, probablemente una de las mejores noticias del Deportivo en este arranque de temporada.

cuenca Tras conseguir el gol del empate, el Deportivo concedió metros y el Celta retomó el dominio del balón. Pese a ello, la fatiga y los errores en la entrega permitieron que los equipos se fueran partiendo poco a poco. En esos minutos, se sucedieron jugadas peligrosas para ambos lados. Solo las imprecisiones impidieron que se culminaran los despliegues de los dos equipos gallegos. El Celta probó fortuna con los disparos lejanos de Nolito y Krohn Delhi y el Depor se fue encerrando en su propio cambio y concedió demasiadas jugadas a balón parado (el conjunto de Berizzo lanzó 13 córners por 4 de los coruñeses). En una de ellas, Nolito sacó un córner muy cerrado y Larrivey, un nueve puro, se anticipó a un Lux gafado (2-1, minuto 71). El delantero argentino lleva tres goles en liga y ante el Deportivo realizó una gran labor de equipo. Supo jugar de espaldas, oxigenar el juego y mantuvo su olfato intacto, consiguiendo el gol de la victoria para su equipo.

Pese al gol de Larrivey, el Deportivo mostró que es un equipo con mucho pundonor y se volcó en busca del empate. Con más convicción que brillo, profundizó por los costados y en una jugada embarullada Cabral desvió con la mano un centro de Sidnei. El árbitro señaló el penalti y Medunjanin cogió el balón sin dudarlo, como hizo el pasado fin de semana para batir a Casillas, también desde los once metros. El mediocentro estaba protagonizando una actuación discreta y parecía demasiado lento para aguantar el ritmo que impone el Celta de Berizzo. Sergio Álvarez, que ya protagonizó una gran actuación ante el Atlético de Madrid, abrió los brazos y adivinó el lanzamiento de Medunjanin en el minuto 88. El disparo iba ajustado pero la estirada del portero permitió la victoria celeste en el regreso de “O noso derbi“.

scale

Fue un encuentro bonito y disputado, con dos equipos que presentaron argumentos futbolísticos distintos. El Celta propuso un partido basado en el juego asociativo y destacó en el trato de balón, especialmente en la primera parte. El Deportivo fue un equipo noble y peleón, que no se rindió ante la adversidad. Es probable que el derbi gallego haya perdido el talento de otros tiempos, pero mantiene ese gen pasional propio de los partidos entre rivales vecinos y enfrentados.

Finalmente decidió el partido uno de los porteros de moda de la liga. Un canterano que ha vivido los últimos años a la sombra de porteros como Javi Varas o Joel. Sergio Álvarez hizo honor a su mote, El Gato de Catoira, y colaboró en la victoria viguesa con una intervención felina.

Por Jorge Rodríguez Gascón.

Foto 1: César Quian (La Voz de Galicia).

Foto 2: César Quian (La Voz de Galicia).

Foto 3: César Quian (La Voz de Galicia).

Foto 4: Alba Pérez (La Voz de Galicia).

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