LA SUERTE DE ROBBEN

espana-brasil-2014A Arjen Robben (Bedum, Holanda, 1984) ya no le pesan las desgracias. El holandés ha conseguido que sus pesadillas no le atormenten. Ya no le precede su fama de perdedor constante, un cartel que se labró en momentos decisivos, en los que la suerte siempre estuvo en su contra. Ahora se ha reconciliado con la fortuna y sus goles le avalan.

Hubo un tiempo en que los títulos siempre le dieron la espalda, normalmente con crueldad, tras un penalti fallado o un zigzag vertiginoso que nunca acababa en gol. Robben era el mejor en las derrotas, pero poco dado a las victorias. Y el holandés, por mucho que su suerte haya cambiado, no se olvida del amargo trago del fracaso.

Robben perdió su primera final importante en la Champions de 2010 ante el Inter de Mourinho en el Bernabéu. Curiosamente Van Gaal dirigía al Bayern de Múnich, al igual que sucede hoy con la oranje. El Inter venció en un encuentro en el que solo Robben inquietó a Julio César. Los italianos se replegaron con astucia, el Bayern se atascó y Robben no pudo desequilibrar. Y Diego Milito le apartó del título con dos goles en transiciones rápidas.

De nuevo con el Bayern Múnich perdió una Copa de la Liga ante el Borussia en la temporada 2011/ 2012. Weidenfeller paró las ocasiones más claras del extremo holandés y el Dortmund ganó 5-2. Ese mismo año el equipo de Jurgen Klopp sentenció la liga en el enfrentamiento ante el Bayern de Jupp Heynckes. Weidenfeller le volvió a ganar el pulso y Robben volvió a sentirse responsable de la derrota, tras fallar un penalti en un momento decisivo. Poco después, se enfrentó al Chelsea en la Final del Allianz Arena de Múnich. Y aquella fue una de las derrotas más duras de la carrera de Robben.

robben pierdeEl Bayern se enfrentó en su estadio a un Chelsea defensivo, casi un calco del Inter de Mourinho, con la billetera de Abramóvich, la pizarra de Di Mateo y el fútbol de Drogba como diferencias. Müller se adelantó en el minuto 82 y los alemanes acariciaron el triunfo. Hasta que Drogba marcó el gol del empate en el 86. El partido llegó a la prórroga y Robben volvió a disponer de una gran oportunidad para romper su maleficio en las finales: un penalti que prácticamente les daba el título. Pero el holandés, presa de los miedos y de los malos recuerdos, falló en el minuto 92 ante su amigo Petr Cech. Y su equipo volvió a revivir una noche trágica en una final de Champions, en otra jugada que persiguió mucho tiempo a Robben.

Y, dos años antes, en 2010 había vivido la peor derrota de su carrera. Llegó al Mundial de Sudáfrica con problemas físicos y tras perderse los dos primeros encuentros, llevó a Holanda a la final. Allí le esperaba España, la gran favorita, en la cita más señalada en la que Robben había participado nunca. El extremo holandés aprovechó los espacios que concedían Puyol y Piqué y los retó en campo abierto. En esos duelos Robben siempre salió victorioso, pero se topó con Casillas. Al comienzo del partido, el capitán español le arrebató el primer mano a mano. Casillas intuyó el regate del holandés y se anticipó con rapidez. Pero en el minuto 61 se produjo la gran ocasión para Robben. El extremo ganó en velocidad a los centrales y se plantó ante Casillas. El portero se venció hacia un lado y Robben disparó hacia el contrario. La fortuna se alió con el español y la fatalidad con el holandés. Casillas dejó el pie casi de manera instintiva cuando ya se vencía y consiguió desviar el disparo de Arjen. Andrés Iniesta acabaría escribiendo en el minuto 116 la página más bonita del fútbol español y el holandés volvió a fallar en el mayor escenario posible. Robben parecía entonces un jugador maldito, genéticamente preparado para la derrota.

robben (1)Pero su suerte empezó a cambiar en la Champions de 2013. Jupp Heynckes construyó un equipo poderoso en el que Robben y Ribery desequilibraban por los costados. Ribery consiguió mayor reconocimiento pero Robben fue el gran artífice de las victorias. Cuajó una gran semifinal ante el Barcelona: fue el jugador más determinante de la eliminatoria y llevó a su equipo a la final, ante el Borussia Dortmund, otro de sus rivales malditos. Fue en Wembley, uno de los templos más sagrados del fútbol, donde Arjen empezó a reescribir una historia llena de tragedias (*). En la final volvió a ser el mejor: desbordó, desequilibró y, por fin, la suerte le devolvió todo lo que le debía. En la primera parte desperdició un par de oportunidades muy claras. Weidenfeller atajó las primeras opciones del holandés y Robben vio cómo reaparecían los fantasmas del pasado. Pero en la segunda parte todo cambió. El extremo asistió en el primer gol a Mandzukic y volvió a disponer de una oportunidad para alcanzar la gloria. En esta ocasión, en el minuto 88, Robben acarició el balón al palo cruzado. Weidenfeller no llegó y el holandés puso fin a su conjuro. Celebró el gol con rabia y por fin se sintió liberado de tantas derrotas.

1369514375_extras_portada_0Este año pese al batacazo ante el Madrid en la Champions ha sido el mejor de los bávaros en las victorias y en las derrotas. Llegó a Brasil con la necesidad de vengarse de la selección que le ganó un Mundial y del portero que le quitaba el sueño. En el choque inicial ante España, Robben y Van Persie descosieron a la vigente campeona en una goleada histórica (5-1). Robben jugó un gran partido y sentenció a los españoles con una exhibición de explosividad y técnica. Marcó el 2-1 tras retratar a Piqué y finalizó con un zurdazo que batió a Casillas. En su segundo gol del partido, el 5-1 definitivo, Robben retó a Ramos en un sprint de 50 metros. Dejó en la estacada al andaluz y se plantó ante el portero. Esta vez no falló y burló a Casillas, su antídoto en Sudáfrica. Robben explotó, miró a cámara y su expresión cambió para siempre: sus fantasmas habían desaparecido, y su venganza se había consumado.

Holanda-5-España-1Robben parece ahora un jugador más maduro, inteligente e incluso generoso. El holandés está iluminado en Brasil y ha formado una sociedad de lujo con el gran Robin Van Persie. Ante Australia marcó otro golazo, tras una conducción precisa y veloz. Ayer, ante Chile volvió a mostrar que vive el mejor momento de su carrera. Vimos una Holanda temerosa, que esperó agazapada y que solo se desató con la zurda de Robben. El extremo protagonizó grandes momentos, pudo marcar en una jugada maradoniana y le sirvió a Depay un gol en bandeja.

Arjen Robben está disfrutando en Brasil y su equipo se ha clasificado para octavos de final. Ha dejado en el camino a la campeona España y ha superado al pegajoso equipo de Chile. Holanda es conservadora en el juego pero eficaz en el resultado. Y tiene a uno de los mejores jugadores de la competición, un zurdo que mantiene intacta su ambición. A un extremo de los de antes, que quiere completar su redención. Y para ello solo tiene en mente un objetivo: levantar en Maracaná aquella copa de oro que se le escapó en la noche de Johannesburgo.

 

Por Jorge Rodríguez Gascón.

 

(*) Robben siempre ha mostrado una capacidad impresionante para superar la dificultad. Se sobrepuso a todas sus derrotas deportivas y a un cáncer de testículo en 2003. Guardiola no ha destacado su velocidad, su capacidad para encarar y desbordar, cualidades que hacen de Robben un futbolísta único. Guardiola dijo de él que nunca antes había visto a un futbolista tan profesional y con tantas ganas de mejorar.

(*) A Robben le ha perseguido siempre la etiqueta de perdedor, ya que perdió 6 de las finales que disputó. Aún así ha conseguido un total de 17 títulos, y ha ganado la liga en los cuatro países en los que ha jugado: Holanda, Inglaterra, España y Alemania.

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