EL MADRID SE EXHIBE ANTE UN DÉBIL SCHALKE

El Madrid rompe su maldición en territorio alemán.

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El Real Madrid venció con autoridad por 6-1 ante el Schalke. El conjunto de Ancelotti mostró su mejor cara en Gelsenkirchen y completó un partido impecable. Se presenta, tras la apabullante victoria de ayer, como uno de los grandes candidatos para alzarse con la Champions, al mismo nivel que el Bayern.

Los blancos dominaron el encuentro de principio a fin: estuvieron acertados en la circulación y veloces en la transición ofensiva. Además conservan su seguridad defensiva, es un equipo que concede pocas oportunidades y arma jugadas de gol con muy poco. El Real Madrid se adelantó en el minuto 13 por medio de Benzema. El francés parece no estar en el partido, pero es solo una pose. Aparece en boca de gol y decide. Así lo hizo en el primer gol que permitió la tranquilidad de la afición. Casillas solo fue inquietado en un disparo a bocajarro de Draxler que el meta madrileño atajó magistralmente. La parada fue espectacular y recordó a la que hizo ante Perotti en el Sánchez Pizjuán. En esa intervención se acabaron todas las opciones del Schalke y el Madrid se desmelenó con espacios.

Especialmente porque Bale marcó poco después. Aprovechó una pérdida de Santana, que tuvo una noche aciaga, para anotar el segundo en una jugada personal. El galés parece desenganchado del juego pero muestra sus virtudes en el marcador. A falta de asimilar todos los conceptos blancos tiene casi siempre incidencia en los resultados. Cristiano, que ya había rematado al palo en el primer tiempo, anotó el tercero en la reanudación. Bailó a su rival a base de bicicletas y definió con la izquierda. El portugués ha estado en la sombra durante tres partidos pero mantiene intacta su mayor virtud: la ambición. Es letal con espacios y llama a las puertas del gol con insistencia. Disparó 10 veces y pudo marcar media docena.

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El Madrid siguió asfixiando al Schalke con su pegada y se plantaba en pocos pases en el área de su rival. Benzema hizo el cuarto tras combinar con Cristiano. Regateó al meta Fährmann y finalizó a puerta vacía. Fährmann  fue uno de los destacados de su equipo, pese a encajar 6 goles. Evitó una humillación sin precedentes y atajó alguna opción de los delanteros blancos.

El Madrid se siguió mostrando como una apisonadora y aplastó las opciones de los alemanes. Bale anotó el quinto, aprovechando los espacios de un campo amplio e idóneo para los blancos. El rival también fue un buen aliado para que los de Ancelotti desplegaran todas sus virtudes. Fue un débil sparring que elevó la confianza del púgil dominante.

Cristiano completó la goleada madridista volviendo a sortear al portero alemán. Llegó el sexto en el 89 y el Madrid se zafó de su maldición alemana. Hubo tiempo para que Huntelaar maquillara el resultado con una espectacular volea a la escuadra, cuando el partido ya agonizaba.

El Madrid mostró que es un equipo sólido y letal con espacios. Ha encontrado la estabilidad situando a Di María en el mediocampo: el argentino aporta trabajo y sacrificio en tareas defensivas y se asocia con Modric a la hora de crear juego y llegar al área. El Schalke, por su parte, sucumbió pronto a las vertiginosas transiciones ofensivas de los madridistas. La delantera blanca parece un instrumento afinado con precisión, los medios distribuyen y roban y la defensa es cada vez más férrea.  Los merengues realizaron un partido brillante, dispararon su confianza y ratificaron su candidatura para ganarlo todo. Hemos de reconocer, sin querer quitarle mérito al Madrid, que el rival facilitó mucho las cosas: con pérdidas infantiles en posiciones comprometidas, un planteamiento poco inteligente y con falta de orgullo y amor propio. (*)

Ancelotti dijo hace poco en una entrevista que durante toda la temporada han construido los cimientos del equipo y que ahora debían empezar a realizar los decorados. Y ayer el equipo mostró el camino a seguir en un escenario en el que ya no hay fantasmas.

Por Jorge Rodríguez Gascón.

(*) La liga alemana tiene un problema: hay un claro dominador al que nadie se acerca. El Schalke es el cuarto mejor equipo de la competición y está a 21 puntos del Bayern, el Dortmund va tercero a 20 y el Bayer Leverkusen segundo a 19. El conjunto muniqués acapara a los jugadores que despuntan y sus rivales no pueden hacer frente a su gran poderío. Pese a ello la final de la Champions del año pasado es un ejemplo de la evolución del fútbol alemán, pero los traspasos de las estrellas del Dortmund al Bayern (Götze y probablemente Lewandowski) han desequilibrado la igualdad de la competición. En muchos aspectos la liga está en alza: los equipos tienen una economía saneada, los estadios se llenan hasta la bandera pero la temporada carece de interés y de emoción.

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