RECORDANDO A RIVALDO

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Vitor Borba Ferreira Da Silva ha sido uno de los mejores jugadores que he visto en un campo de fútbol. La primera vez que lo vi jugaba en el Deportivo, la que siempre ha sido la gran debilidad de mi familia.

Rivaldo tuvo una infancia dura. Era un niño desnutrido y muy pobre: perdió su dentadura por la falta de alimentación y tenía una pierna más larga que otra, sus compañeros de favela le llamaban Patapalo[1]. El joven Rivaldo se sentía inferior por ello, aunque tardó poco en ser la envidia de los que le despreciaban. Como tantos otros jugadores brasileños, se refugió en el fútbol para escapar del hambre y la pobreza.

Sin embargo, Rivaldo encontró dificultades también en su gran pasión. Fue descartado en algunos equipos por su físico endeble, como el Paulistao, y se planteó dejar el fútbol muy pronto, pero se aferró a su talento y debutó en primera con el Palmeiras. Ahí maravilló a los aficionados con sus disparos, su regate plástico y sus goles.

Sus actuaciones llamaron la atención en España y el Deportivo de la Coruña lo fichó en la temporada 1996/1997. Fue la gran revelación de la campaña y marcó 22 goles.

El Barcelona lo eligió al año siguiente como relevo de otro gran brasileño: Ronaldo. La papeleta era complicada para el joven Rivaldo, pero cumplió con creces. Hizo olvidar a uno de los mejores delanteros de la historia del fútbol y maravilló a la parroquia blaugrana.

Tenía un aspecto frágil y desgarbado. Parecía que sus piernas interminables se fuesen a partir en cualquier momento,  aunque eran los defensas rivales los que solían claudicar ante sus amagos. En el Barcelona triunfó como muy pocos lo han hecho. Sin ser un delantero, anotó 137 goles y conquistó dos Ligas, una Supercopa y una Copa del Rey. En 1999 fue galardonado con el Balón de Oro y el Fifa World Player.  Nadie dudaba entonces de que Patapalo, el chico débil de las favelas, había nacido para triunfar.

Rivaldo siempre ha sido un jugador único, especial y valiente. Siempre pedía la pelota, nunca se escondía y aparecía cuando su equipo más le necesitaba. Era un maestro del regate, tenía una zurda exquisita, muy rápido cuando sus arqueadas piernas se desataban y con su potente disparo como gran arma. Rivaldo era, además, un jugador extraordinariamente creativo, y  para muestra de ello sus chilenas y sus rabonas. Dejó imágenes que quedarán grabadas en la retina de todo barcelonista. Un hat-trick en San Siro, otro en el Bernabéu [2] y una chilena desde fuera del área ante Cañizares, entre muchas otras.

Rivaldo era un líder discreto y humilde, un gran solista al que le faltaba acompañamiento. La marcha de Figo al Real Madrid complicó la suerte del club blaugrana.  El equipo tuvo que esperar a la llegada de otro brasileño, Ronaldinho, para volver a alzar algún título.           La fortuna futbolística quiso que Rivaldo jugara en un Barcelona venido a menos. Tuvo la mala suerte de no coincidir con la generación posterior, la que tantos triunfos ha dado al equipo blaugrana. Es una pena no haber visto a este jugador rodeado de futbolistas de su talento.

Al final salió por la puerta de atrás del club al que tanto dio. Sus choques con Van Gaal, que anticipó su decadencia, acabaron por forzar su traspaso. El Barcelona siempre ha tenido esa tendencia a ser ingrato con sus estrellas: termina por maltratar a sus símbolos y, al menor signo de declive, olvida todo lo que han hecho por el equipo.

Rivaldo se fue al Milán donde conquistó la Champions en 2003, el título que le faltaba. Pero ya no era el mismo jugador, no participó en la final y acabó condenado al ostracismo del banquillo. A Rivaldo le acechaba entonces un aroma de melancolía, pero durante su carrera colmó de felicidad a sus seguidores. Conquistó la Copa del Mundo en 2002 formando un triplete de ensueño con el decisivo Ronaldo y el incipiente Ronaldinho.

Más tarde, tras un breve paso por el fútbol brasileño, se marchó al Olympiacos, donde volvió a disfrutar del fútbol y ganó tres ligas en las que fue protagonista. Jugó en Uzbekistán, donde fue máximo goleador, y ha vuelto a Brasil. Ha amagado en algunas ocasiones con su retirada, pero el fútbol siempre le gana el pulso.

El brasileño apura ahora sus últimos días en el mundo del fútbol, los últimos coletazos de una brillante carrera. Lo hace en el Mogi Mirim, un club de la provincia de Sao Paulo que además preside. Compartió, además, plantel con su hijo durante un tiempo.

Rivaldo tiene 41 años y el fútbol se lo ha dado todo. Ya nadie se acuerda de Patapalo.

 
Por Jorge Rodríguez Gascón.


[1]Descubrí el mote de Rivaldo de Patapalo en un artículo de Enric González que recoge su libro Historias del Calcio. En ese artículo, Enric González mostraba el sufrimiento de un Rivaldo condenado al banquillo ante la irrupción de Kaká.

[2] Rivaldo anotó tres goles, pero el último fue anulado por un fuera de juego inexistente. Mi memoria ha borrado el recuerdo de un árbitro que profanó su memorable actuación.

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3 pensamientos en “RECORDANDO A RIVALDO

  1. Aquel Palmeiras de los 90 merece capítulo aparte. Allí jugaron Djalminha, RIvaldo, Edmundo, Denilson, Roberto Carlos… y hablo de memoria. Alguno me dejo. Creo que fue una de las mejores generaciones del fútbol brasileño de los últimos años.

    Y Rivaldinho ya ha dado el salto a otro equipo grande del Brasileirao. Al Corinthias si no recuerdo mal. Se lo leí en una entrevista hace poco. Además lo contaba de una manera muy humilde porque el hijo le pedía que tirara de contactos para colocarle pero el padre le decía que se lo ganara y ya le llegaría la oportunidad. Os acordáis del anuncio que hicieron juntos de Cola Cao? Ahí ya se le intuía que había heredado algo de su calidad.

  2. Grande! Nombrar a exjugadores de la Liga Española, me hace recordar muy buenos momentos. Por aquellos tiempos yo era una niña acostumbrada a jugar con muñecas, pero la emocion de mi padre cuando veía jugar a este crack desperto en mí esta “afición” por el fútbol y por el FCB. No sabía mucho de su pasado y agradezco que lo hagas. Para mi marca el inicio del Fútbol en mi vida.

  3. He aquí la entrevista, por si a alguien le interesa: http://www.eldiario.es/libero/Rivaldo-futbol-Brasil-_protesta-indignados-Dilma-Mundial-Libero-Barcelona-Neyma_6_146695333.html

    Y el pasaje que comentaba: “Si tiene que ser jugador, tiene que ser por sus propios méritos no por los de su padre. Me viene un día y me dice: Papá, el hijo de Romario está en el Flamengo; el de Bebeto, en el Vasco, ¿por qué tú no llamas al Barcelona? Y yo le respondí: Si eres bueno, las cosas van a acontecer. Entonces estaba en mi equipo, en el Mogi Mirim, jugando bien y marcando goles, porque él es delantero, y en dos meses lo llamaron del Corinthians. Ha firmado contrato por tres temporadas. Ves, le dije, no necesitas a tu padre. Todo acontecerá cuando tenga que acontecer.”

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