EL MAGO DEL SILENCIO

FC Barcelona v Sevilla FC - La Liga

Andrés Iniesta es un genio sigiloso y suave. Nunca alza la voz más de lo necesario, pero cuando juega todos callan. El futbolista manchego es especial: protege el balón como nadie y se asocia como pocos. Desata el delirio desde el silencio y deja a los rivales boquiabiertos. Es un maestro del amago y del regate.

El manchego prefiere hablar en el césped, con el balón pegado al pie. Sin embargo, este año, en muchas fases, pareció perder peso en el equipo. El primer partido de liga fue suplente y el Tata le ha sacrificado, solo en liga, hasta en 7 ocasiones en favor de Cesc Fábregas. Iniesta no se quejó. Cuando llegó al primer equipo Rikjaard le usaba de mediocentro defensivo, su salida en la final de París y la llegada de Guardiola mostraron que ponerle ahí era desperdiciar su vocación ofensiva.

El Barça ha generado dudas en su juego durante toda la temporada. Al principio, en cuanto al estilo. El Barcelona tiene un juego muy específico, que se mama desde la cantera. La afición se muestra celosa ante cualquier cambio, por mínimo que sea. El Tata trató de introducir ciertos matices, como las diagonales y alternar minutos de posesión con ráfagas de juego directo. Además apostó siempre por los extremos y eso le perjudicó al de Fuentealbilla.

Con el tiempo la afición ha reclamado que sea imprescindible. El equipo ha ido suscitando ciertas dudas que se confirmaron en los partidos de la semana pasada, especialmente cuando el manchego estaba en el banco. La reacción del Barça ha llegado cuando él ha sido fijo en las alineaciones. Frente al Sevilla hicieron una buena segunda parte y frente a la Real dominaron el balón con maestría. El equipo progresa cuando Iniesta está en el campo, se empapa de su estilo y bebe del tarro de sus esencias. El Barça se convierte en un equipo más coral gracias a este magnífico instrumentista.

El manchego tiene esa cualidad para pasar desapercibido ante los focos y atraer todas las miradas en el campo. Se asocia con Xavi, su compañero de fatigas, y hace mejor a Messi. Andrés siempre es determinante en los partidos, si no lo es por sus propias acciones, lo es porque eleva el juego de sus compañeros.

El argentino, otro jugador que no destaca por su labia, sabe lo importante que es Iniesta para él y para el equipo. Sabe que si Andrés está en el campo, tendrá que retrasar menos su posición, tendrá un compinche a la hora de hacer temblar a la defensa rival. Es consciente también de que con Iniesta tienen más rato el balón y sus posesiones hacen más daño a los rivales. Sabe que es su mejor socio.

Parece que Iniesta jamás levantará la voz ante sus suplencias, no se enfadará con un cambio y desviará la atención que levanta su juego, alabando el trabajo del resto.

Por eso cuando alza la voz, con el balón en los pies, todos callan y escuchan. Iniesta mandó callar, literalmente, a Cristiano en el primer clásico que les enfrentó y todo el mundo se extrañó. El portugués hizo enfadar a aquel que parece que nunca se altera. El partido acabó con un 5-0 y Cristiano enmudeció.

El de Fuentealbilla tiene además un aura especial que se manifiesta en los momentos importantes. Apareció en Stamford Bridge cuando la eliminación del Barça ya se consumía, para clavar un derechazo en la escuadra de Petr Cech. Y apareció, sobre todo, en Johannesburgo en la final del Mundial. Iniesta hizo una prórroga para el recuerdo, asumió responsabilidades y cargó el peso de toda la selección a sus hombros. Y en el minuto 116 recibió un balón de Cesc y llevó, con un voleón, al equipo a la cima del mundo. Iniesta dijo que antes de golpear el balón escuchó el silencio, esa mudez que le ha llevado a ser uno de los mejores de nuestro tiempo. Al marcar gritó como nunca antes lo había hecho.

En otro partido importante, en el Barça-Madrid de este año, Iniesta dio un paso al frente y asumió el mando. Fue la clave de un equipo que venció un duelo que les da vida.

El Tata Martino ha tardado en darse cuenta de lo importante que es Iniesta para el juego del Barça. Se ha percatado de que acumular muchos jugadores de un perfil parecido, jugadores creativos, lejos de ser un problema es una solución. Aunque sea en detrimento de alguno de los extremos, que han sido el sustento goleador del equipo. El Barcelona ha encontrado el sendero correcto pero le queda mucho camino por recorrer. El fútbol es el arte de la impaciencia, donde las victorias se olvidan pronto y las derrotas pesan como una losa de la que es difícil desprenderse.

Iniesta, sabedor de la fugacidad de los triunfos, sigue sin levantar la voz y se aferra a ese silencio que, desde ahora, todos escuchan.

Por Jorge Rodríguez Gascón.

Foto: http://www.hollywoodreporter.com/sites/default/files/2013/09/180701737.jpg

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