EL MADRID ASEGURA SU FUTURO

Por Miguel Ángel Gayoso Pescatore.

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La historia del Real Madrid está llena de promesas que se quedaron por el camino. Nadie es profeta en su tierra -se suele decir- y la idiosincrasia de un club grande no es el mejor escaparate para la progresión de un canterano. A algunos canteranos le dieron la oportunidad de demostrar su valía; otros tuvieron que probar suerte lejos del Bernabéu. Desde Casillas, ninguno se ha asentado en el primer equipo.

Cuando quieres dar el salto del Castilla al Real Madrid no basta con llamar a la puerta, hay que derribarla. Eso es lo que está haciendo Jesé Rodríguez Ruiz (Las Palmas de Gran Canaria, 1993) a base de goles, asistencias y mucho talento. Y si no es fácil asentarse en un club como el de Chamartín, menos aún es hacerlo en su posición y discutirle el puesto a la “BBC” que costó más de 200 millones de €. No había la misma ilusión por el debut de un delantero en el Bernabéu desde que Valdano pusiera en el campo a un joven Raúl.

Algo debió cambiar este verano en la política del club para que Nacho Fernández, Casemiro, Jesé y Morata subieran al primer equipo y se repescara a Carvajal -mejor lateral derecho de la Bundesliga el curso anterior-. Lo del lateral salió tan bien que se barajaba la misma opción para Jesé. En Leverkusen ya se frotaban las manos pero se quedaron con la miel en los labios.
Con la salida de Higuaín, se especuló con la llegada de Cavani y Suárez entre otros. Esta vez la oportunidad iba a ser para los canteranos. Morata partía con ventaja pero la irrupción de Jesé  ha dejado atrás no sólo al delantero centro sino también a uno de los fichajes estrella de este verano: Isco.

Si la progresión de Morata está siendo paulatina (lleva dos temporadas contando con minutos), la de Jesé ha sido meteórica. El año pasado Mourinho le negó los minutos que merecía con los mayores. Mientras, se afanaba en sacar listas de jugadores que él había hecho debutar pero cuyos nombres no se recordarán en el Bernabéu. El canario, harto, estalló justo hace un año. Alzó la voz pero reculó y siguió pidiendo, a goles más que a gritos, una oportunidad. Firmó 22 con el Castilla en Segunda batiendo el récord de Butragueño y despertó la ilusión de la afición y el presidente.

Como crack que apunta a ser, no se esconde. Su primer gol con el primer equipo fue en el Camp Nou. Y ya ha dejado su sello en otros feudos como San Mamés o Mestalla. Frente al Villarreal disputó su primer partido como titular en Liga en el Bernabéu y, no podía ser de otra forma, lo hizo con gol. Un movimiento de tobillo sutil para desviar la trayectoria del balón. No es la primera vez que se saca de la chistera un recurso así.

Jesé ambiciona minutos y goles. Se ha fijado la cifra de 10 tantos para su temporada de debut, pero realmente aspira a más. Su objetivo no es otro que ser el mejor. “He soñado con ganar el Balón de Oro en cuatro años”, declaró en Enero y sabe que, contando con más minutos, los 10 goles se le quedarán cortos. No lo quiere decir muy alto por aquello de la presión y por no pecar de soberbio. Pero confía en su trabajo y en ir quemando etapas tan rápido como sortea rivales.

Con el esquema 4-3-3 de Ancelotti tiene difícil hacerse con el puesto de titular. Su gran recorrido con el balón hace que su posición predilecta sea en banda. Con espacios es demoledor y desde la izquierda se perfila mejor para el disparo, otra de sus armas. Pero esa banda tiene nombre hasta 2018. Las continuas lesiones del galés (y ahora la sanción a Cristiano) le están permitiendo contar con minutos pero tanto el italiano como el canario tienen claro quién es el titular en la derecha. De allí será difícil mover a Bale cuando recupere su mejor versión física. Pero la polivalencia de Jesé le permite arrancar también desde el centro. Desde allí firmó una gran campaña en el filial. La banda izquierda era para Cheryshev (ahora en el Sevilla) y la diestra para Juanfran (que firmó por el Betis). El canario jugaba por detrás de Morata en el 4-4-1-1 de Toril.

Más de uno se preguntará si era necesario gastarse 100 millones en un Gareth Bale que todavía no ha demostrado valerlos cuando en el Castilla aguardaba su oportunidad el “Cristiano Canario”. El portugués es el espejo en el que se mira Jesé. Es imposible no pensar en las similitudes cuando le ves arrancando con potencia y regateando con facilidad. Su disparo, busca también la potencia más que la colocación. Es un latigazo seco y certero pero está lejos todavía del Cañón de Madeira.

Jesé ya ha dejado claras sus credenciales en su carta de presentación. Arranca con potencia y amaga con facilidad. Dribla, se asocia y busca constantemente los pases al espacio. Su clase y desparpajo están encandilando a la afición madridista. Con trabajo, esfuerzo y regularidad, su talento innato tiene la oportunidad de crecer junto a los mejores. La piedra está ahora en el tejado de Ancelotti y del Real Madrid, que deben cuidar la progresión del jugador. La estrella emergente de la cantera blanca ya ha llegado al primer equipo, veremos si para quedarse.

Miguel Ángel Gayoso Pescatore.

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