THIAGO ALCÁNTARA, EL SUCESOR EXILIADO

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Thiago Alcántara era el elegido para el relevo de Xavi en el Barça. Nadie lo dudaba. Guardiola lo subió al primer equipo y confió en su talento. Tenía el futuro del Barça en sus manos. Thiago es de esos jugadores que no pasa desapercibido ni con un pase de dos metros. Todo lo que hace lo empapa de una finura excepcional. Sin embargo en el conjunto blaugrana, con el paso del tiempo le negaron un puesto fijo. Jugaba muchos minutos, pero no le consideraban titular. Además el club catalán se obsesionó con el regreso de Cesc que, bajo mi punto de vista, es menos jugador que el hispano brasileño.

Thiago tiene un don. Sabe organizar el juego, tiene un manejo de balón privilegiado y mucho descaro. Además, el hijo de Mazinho es de esos futbolistas que nunca se esconde. Siempre pide el balón y asume responsabilidades. Puede estar más o menos acertado, incluso caer en la retórica futbolística, pero siempre arriesga. En la semifinal de Champions contra el Bayern Munich, donde el Barça fue vapuleado, el joven mediocampista no paró de pedir el balón cuando la humillante derrota ya se había consumado.

El Barça sabía que tenía una perla en su plantilla pero no le dio la batuta del juego, reservada a un Xavi que quería ser su maestro. Poco a poco se fue estancando, hacía cosas maravillosas pero se despistaba en determinadas fases de la circulación blaugrana. Mazinho, su padre y representante, acordó una clausula en la que decía que si Thago no jugaba un determinado número de minutos, su fichaje se abarataría hasta los 18 millones. El Barça no fue previsor y Thiago no jugó el total de minutos acordado en su contrato.

El brasileño deslumbró a todos en el Europeo sub 21 con una actuación soberbia en la final. Las ofertas le llovieron y el silencio se instaló en su entorno. Xavi le dijo que tuviera paciencia, que él mismo estuvo a punto de abandonar el club blaugrana y que lo tenía todo para triunfar. Xavi se quedó y conquistó el mundo. Sin embargo, Thiago no hizo caso de los consejos de su referente y confirmó su fichaje por el Bayern Munich de Guardiola, su primer maestro. Se fue con su talento a otra parte.

Alcántara afirmó que el Barça no había hecho todo lo que debía para retenerle. Y tenía razón, el fichaje de Cesc entorpeció una progresión meteórica y ni Tito ni Pep le curtieron lo suficiente en partidos importantes. Una última falta de respeto fue darle a Neymar su número, antes incluso de que se hubiese confirmado su salida. Dos años antes ya le había cedido el 4 a Cesc en un acto de generosidad y humildad. En el seno barcelonista, se atendió demasiado a sus peculiares celebraciones y se perdieron de vista sus brillantes cualidades. El Barça ha perdido en velocidad de posesión, en recursos; y echan de menos su magia.

Es probable que Thiago fuese demasiado impaciente. Su padre, un fantástico mediocentro del Celta de Vigo, le llenó la cabeza de pájaros y le contagió su desconfianza hacia los clubs. (Mazinho tuvo salidas traumáticas de Celta y Valencia). También fue campeón del mundo con Brasil en Estados Unidos, sustituyendo a Rai. La salida de su hijo, sin embargo, solo ha sido traumática para el club que le ha dejado escapar.

En el Bayern, Thiago demostró su clase desde el primer día. Los alemanes son conscientes de que tienen a un futbolista único. Está jugando gran parte de los minutos y Guardiola, en esta ocasión,  sí que le ha dado la responsabilidad en los partidos más importantes. Una lesión amenazó su adaptación, pero regresó para ganar en campo del Dormund y dejar casi sentenciada la liga. Thiago salió del banquillo a los pocos minutos de comenzar la segunda parte. Su descaro y atrevimiento fueron fundamentales para que el conjunto bávaro ganara el partido. El talentoso mediocentro contribuyó con un pase de gol que sentenció la contienda.

Tras su lesión ha vuelto para quedarse. Es un fijo en las alineaciones, al lado de un Philipp Lahm reconvertido de manera brillante al puesto de mediocentro. Guardiola tiene grandes ideas y Thiago está cambiando la forma de jugar de un club que quiere entrar en la historia, con el balón como instrumento. Thiago está madurando en Alemania, ha reducido las perdidas, sin perder ni un ápice de su calidad y está marcando goles.

En el Barça se tiran de los pelos y esperan que su emergente hermano Rafinha, ahora cedido en el Celta de Vigo, ocupe el lugar que ha dejado.                                                                     Los culés han perdido la brújula de su futuro. Thiago se ha hecho mayor y se ha ido de casa.

Por Jorge Rodríguez Gascón.

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Un pensamiento en “THIAGO ALCÁNTARA, EL SUCESOR EXILIADO

  1. Sin duda uno de los futbolistas que más me gustan y como dices en tu artículo, a mi también me impresionó en la final del Europeo sub 21. El Barça se ha equivocado dejándole marchar.
    Enhorabuena por el blog. Un abrazo

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